INE | Defunciones según la causa de la muerte
El drama de los suicidios y las muertes por accidentes de tráfico no da tregua
116 personas fallecieron en las carreteras en un año y 199 se quitaron la vida en CyL (45 en Valladolid), según el INE
La Comunidad registró además 380 ahogamientos mortales y el cáncer y las enfermedades circulatorias provocan la mitad de las muertes

Accidente en la A-6 en una imagen de archivo
Un drama que se lleva demasiadas vidas por delante y una pesadilla que atenaza a multitud de familias. Las muertes por suicidio y por accidentes de tráfico no dan tregua en Castilla y León.
La Comunidad registra 116 defunciones en 2025 causadas por la siniestralidad vial y aún más (199) por suicidio, tal y como revela la publicación sobre los datos provisionales de ‘defunciones según la causa de la muerte’, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer este martes 30 de junio.
La tragedia de las carreteras no logra contenerse y cada año se lleva por delante la vida de más de un centenar de personas y, en cierto modo, la de sus familias. León y Burgos acaparan más muertes por accidente, con 22 y 20, respectivamente, seguidas de Valladolid y Salamanca, donde los siniestros viales terminaron con la vida de 17 y 16 personas. Las cifras son similares a las de un año antes, lo que denota que aún no se consigue contener esta sangría de las carreteras que no cesa.
Las 116 víctimas mortales del asfalto en 2025 se suman a un reguero interminable. En 2024, la cifra final fue la misma, aunque en los resultados provisionales parecía más baja, de 109 fallecidos, por lo que habrá que esperar a que el INE elabore su informe consolidado en unos meses.
También son preocupantes los datos sobre el suicidio, que muestran una tasa de 1,49 defunciones por 100.000 habitantes en la Comunidad.
Los 199 fallecimientos autolíticos suponen dos más que las que reflejó el mismo estudio del INE de un año antes (197). Sin embargo, una vez emitido el informe definitivo a final de año estas subieron a 206. 45 ocurrieron en Valladolid, y en Burgos y León hubo 34 en cada una.
Esta problemática no entiende de edades: casi la mitad de los fallecimientos por suicidio correspondieron a personas entre 45 y 64 años, aunque afecta a todas las franjas, incluso un menor de 14 años se suicidó el año pasado. Siguen siendo más los hombres (137) frente a las mujeres (62), según el informe del Instituto Nacional de Estadística, que hay que recordar que no es definitivo aún.
El cáncer en todas sus versiones y las enfermedades del sistema circulatorio provocan más de la mitad de las 28.457 fallecimientos registrados en Castilla y León en un año.
La Comunidad tiene la segunda mayor tasa por 100.000 habitantes de defunciones por tumores y en hecho de ser un territorio envejecido influye en este resultado.
El cáncer de traquea, bronquios y pulmón se reveló como el más mortal de todos (1.449 fallecidos), mientras el de colon (707 muertes) fue el segundo que más decesos produjo. Detrás, el de páncreas (582), mama (451), vejiga (397) y próstata con 436.
La segunda causa de mortalidad correspondió a las enfermedades circulatorias, con la insuficiencia cardiaca como la causa más abundante dentro de estas dolencias. Le siguen los accidentes cerebrovasculares, otras enfermedades del corazón y las dolencias hipertensivas.
La tercera causa con más fallecimientos en Castilla y León fueron las enfermedades del sistema respiratorio. Entre ellas, principalmente la neumonía, seguida de enfermedades crónicas de las vías inferiores y por gripe (372). En este capítulo también la Comunidad sale mal parada porque anota la segunda mayor tasa de defunciones por enfermedades del sistema respiratorio del país. De nuevo, la demografía tiene que ver en ello.
El sistema digestivo es el siguiente en las razones que causaron más muertes en la región.
Mientras, los ahogamientos, sumersión y sofocación accidental, que sacuden últimamente a Castilla y León con trágicas noticias, causaron 380 muertes en la Comunidad, 65 de ellas en Valladolid. Suponen un incremento notable frente a las 325 del año anterior.
Ante el caso de los suicidios y lesiones autolíticas, que son multicausales y profundamente complejos, el gerente de la Federación de Salud Mental de Castilla y León, Ángel Lozano, incide en que quienes tengan ideaciones suicidas y sus familiares deben saber que hay recursos para intentar darle la vuelta a la situación: «A una persona que está teniendo pensamientos suicidas le diría que no está sola y que lo que le ocurre merece ser escuchado. Cuando el sufrimiento es muy intenso, puede parecer que no hay salida, pero esa sensación puede cambiar con ayuda y acompañamiento".
También se dirige a los allegados: «A las familias y personas cercanas les diría que tomen siempre en serio cualquier señal de alarma. Es importante escuchar sin juzgar, preguntar con calma, acompañar y buscar ayuda profesional. Hablar del suicidio no lo provoca; hablar con responsabilidad puede abrir una puerta a la ayuda».
Lozano valora «con enorme preocupación y con mucho respeto» la información dada a conocer este martes por el INE. «Detrás de esa cifra hay vidas perdidas, familias atravesando un dolor inmenso y un entorno social y comunitario que también queda afectado», señala.
Aboga además por la anticipación y las estrategias preventivas: «Estos datos nos interpelan como sociedad. No podemos limitarnos a reaccionar cuando la crisis ya se ha producido; tenemos que reforzar la prevención, la detección precoz y los apoyos comunitarios. Hay que actuar de manera integral y sostenida. La prevención del suicidio no depende de una sola medida ni de un único sistema. Es fundamental reforzar la detección precoz en Atención Primaria, en los centros educativos y en los servicios sociales, también hay que mejorar el acceso a la atención en salud mental. Otro aspecto clave es trabajar contra la soledad y el estigma y no debemos olvidar la posvención: cuando se produce una muerte por suicidio, hay que acompañar a las familias y al entorno», manifiesta.
Lozano incide en que «el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial. Puede estar relacionado con problemas de salud mental, pero también con soledad no deseada, aislamiento, duelo, dolor crónico, consumo de sustancias, crisis vitales, dificultades económicas, falta de apoyos o barreras para pedir ayuda».
Para quienes se encuentren en la oscuridad por este motivo, Ángel Lozano tiene un mensaje: «Si estás sufriendo, no lo vivas en soledad. Pedir ayuda no es molestar ni fallar, es una forma de protegerse. Y si eres familiar o persona cercana, no tienes que sostenerlo todo tú: acompaña, pide orientación y activa los recursos disponibles. Romper el silencio a tiempo puede salvar vidas».