Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

La unidad policial que protege con el olfato

La Unidad de Guías Caninos ubicada en Valladolid cuenta con 18 perros entre sus filas, nueve dedicados al rastreo de drogas y la otra mitad centrados en la búsqueda de explosivos. Su apoyo resulta clave en muchas operaciones policiales

SARA MARTÍN / VALLADOLID
14/08/2017

 

Linda, Janis y Pinta aguardan con impaciencia que llegue su turno para comenzar su tiempo de servicio. La revisión de una maleta sospechosa, el rastreo por las calles más transitadas de la ciudad o la intervención en algún domicilio que se encuentre bajo investigación policial forman parte de su rutina diaria. A estos tres particulares ‘agentes’ les une una característica común: son perros policía.

La Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional ubicada en Valladolid cuenta con 18 perros entre sus filas. De los nueve funcionarios que componen esta sección, cada uno de ellos tiene asignados dos canes: uno centrado en la búsqueda de drogas y otro en la de explosivos. Se trata de una especialización necesaria para estos ‘agentes de cuatro patas’ teniendo en cuenta que cada una de estas tareas requiere unos métodos de actuación completamente diferenciados.

En el rastreo de estupefacientes, el trabajo se lleva a cabo junto al objeto sospechoso. El animal puede ir olfateándolo y tocándolo como haría en cualquier otra circunstancia, siempre con la compañía de su guía, que no se separa en ningún momento de él. Al contrario que lo que ocurre en este tipo de búsqueda, donde el animal se encuentra más confiado al conducirse por su instinto, en los trabajos de identificación de explosivos se emplea un puntero láser con el cual el guía, situado a una distancia prudencial, indica a su compañero canino el lugar exacto en el que tiene que buscar.

Para poder llevar a cabo estas intervenciones con éxito, hace falta entrenamiento diario. Una preparación que se centra principalmente en la parte lúdica. «Siempre se trabaja en positivo. Es un juego para el perro porque no existe presión», indica la subinspectora jefe de la Unidad de Guías Caninos, Elena López. De media, cada entrenamiento dura entre 30 minutos y una hora y, si el perro lo hace bien a la primera, se da por terminada la práctica hasta la del día siguiente.

Esta patrulla, con base en Valladolid, nació en junio del año 2006 y es la única unidad canina de Castilla y León. Tiene un ámbito de actuación fundamentalmente regional aunque, como señala la subinspectora, en ocasiones puntuales, cuando se celebra algún acontecimiento destacado a nivel nacional que requiera de un gran operativo, se pueden trasladar como apoyo para prestar servicio. Es lo que ocurrió con la última visita del Papa a Madrid, en la que el despliegue de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad fue muy significativo debido a la gran cantidad de público congregado.

El trabajo diario, sin embargo, es fundamentalmente de carácter doméstico. Los perros, que tienen su ‘casa’ en la base militar de Villanubla y permanecen allí cuando no están de servicio, realizan requisas rutinarias todos los días. A lo largo de las aproximadamente dos horas diarias que puede durar el servicio de estos ‘policías peludos’, la búsqueda se centra en los edificios oficiales o en las zonas céntricas de la ciudad.

A estas labores cotidianas hay que añadir las propias de las épocas de mayor afluencia de gente a las calles, como son Navidad, Semana Santa o los días de Fiestas. Son momentos en los que la atención y la vigilancia se intensifican con el fin de garantizar la seguridad de todos los presentes.

En las actuaciones en las que colaboran con otras divisiones de la Policía donde lo que se intenta encontrar son sustancias estupefacientes, la contribución de la Unidad canina resulta, en la mayoría de ocasiones, decisiva. «En la búsqueda de drogas son clave porque su aportación permite ahorrar mucho trabajo», apunta López. Y es que, gracias a los nueve perros de la patrulla especializados en este tipo de registros, se ha conseguido dar hasta con los escondites más insospechados. «Uno de los momentos más curiosos que recuerdo es la primera vez que uno de los perros detectó droga oculta en un enchufe», menciona, Joaquín Pérez, miembro de la Unidad de Guías Caninos.

Los perros que se encargan del rastreo de drogas están también entrenados para marcar billetes. El escenario más habitual para estos registros es el domicilio de personas sospechosas o investigadas en alguna operación policial así como los controles en aeropuertos y estaciones de transporte. Son intervenciones más frecuentes que las relacionadas con explosivos porque, mientras que en los casos de estupefacientes el traslado al lugar de registro se comunica de manera inmediata, los servicios que tienen como objeto el hallazgo de explosivos tienen que ser notificados con mayor antelación.

Según explica la subinspectora jefe de la Unidad canina, los perros que llevan a cabo los trabajos de rastreo de drogas están entrenados para localizar toda variedad de sustancias, sean del tipo que sean, incluso las más novedosas. «En todas las drogas hay siempre un componente común», aclara López. Es precisamente ese elemento o, más bien, su olor el que se acentúa y en el que se basan los entrenamientos para que los animales sean capaces de olfatearlo en una situación real.

Lo mismo ocurre con la composición de los explosivos y los billetes, en los que se emplea una tinta específica y cuyo característico olor permite a estos ‘agentes’ tan particulares diferenciarla del resto de papel que haya cerca.

SIN DISTINCIONES

Los perros que entran a formar parte de esta unidad de la Policía no tienen por qué contar con ninguna característica ni condición particular. Tal y como señala Pérez, cualquier perro, ya sea macho o hembra, puede llegar a prestar servicio «siempre que tenga buen olfato y que le guste el juego», lo único indispensable para poder adiestrarlo. Siguiendo este criterio, pueden encontrarse perros policía de casi todas las razas, aunque es más frecuente ver algunas de ellas. Los perros de caza, por su buen olfato, los pastores alemanes y los belgas suelen ser con los que más se trabaja.

El adiestramiento comienza cuando son cachorros, aproximadamente en el momento en el que cumplen un año, y se emplean en torno a uno y dos años de media para formarlos en la especialidad de la que vayan a formar parte, ya sean drogas o explosivos. Aunque la central de Madrid se encarga de adquirir los perros que luego irán destinados a las distintas unidades caninas que hay por todo el país, algunos guías prefieren ser ellos mismo los que los seleccionen, costeando los gastos de su bolsillo, para asegurarse el poder comenzar a tratar con ellos cuanto antes.

Además de las requisas rutinarias, la patrulla acude con frecuencia a colegios y realiza numerosas exhibiciones al año para dar a conocer en qué consiste su papel dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Debido a ese trato constante con la gente «buscamos que los perros sean lo más sociales posibles», destaca la subinspectora de la unidad de Valladolid.

En cuanto a la motivación que ha llevado a los guías de la patrulla a compartir quehaceres con unos compañeros tan especiales, la respuesta es unánime: el gusto por los animales. Para poder ser miembros de la unidad, los nueve policías que la componen tuvieron que hacer un curso de adiestrador canino en Madrid de cuatro meses de duración. En el caso de la subinspectora jefe son ya cinco los años que lleva formando parte de este heterogéneo grupo, mientras que su compañero Joaquín lleva doce. El próximo año esperan una nueva incorporación que aumentará a diez el número de guías.

ADEMÁS DE COMPAÑERO, UN MIEMBRO MÁS DE LA FAMILIA

«Es un trabajo muy agradecido porque ellos siempre están predispuestos», afirma la subinspectora jefe de la Unidad de Guías Caninos, Elena López, al hablar de cómo resulta trabajar con unos ‘policías’ tan especiales. Janis, una de sus dos compañeras perrunas, no solo comparte con ella horas de servicio sino que también pasa el resto del día a su lado. Incluso se van juntas de vacaciones. Es una muestra del vínculo tan estrecho que se llega a crear entre el guía y sus perros. Tanto, que en la mayoría de ocasiones se convierten en un miembro más de la familia. «Se les coge mucho cariño», apunta López.

El hecho de pasar tanto tiempo juntos acaba teniendo, desgraciadamente, también un lado negativo cuando a los animales les llega el momento de la ‘jubilación’. Como media, su trayectoria laboral puede prolongarse diez años, siempre y cuando las enfermedades les respeten. Pasado su tiempo de servicio, algunos se quedan con su guía ya solo como mascota o, cuando esa estancia no es posible, se dan en adopción a través de una asociación que colabora con la unidad para encontrar un nuevo hogar a estos ‘agentes’ retirados.

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria