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DÍA INTERNACIONAL DEL ORGULLO LGTBI

Salir de un armario con candado doble

Ocho mujeres hablan de la «doble discriminación» a la que se enfrentan por ser lesbianas / Aunque se ha avanzado mucho, reivindican más visibilidad para que la sociedad acepte «con normalidad lo que es normal»

ESTHER NEILA / VALLADOLID
27/06/2018

 

Piense en lesbianas famosas. Es fácil que le sobren dedos de la mano. Más fácil resulta enumerar hombres que públicamente han salido del armario. Actores, presentadores de televisión, políticos de primera línea nacional, empresarios, jueces y ministros han visibilizado en los últimos años la homosexualidad masculina. Hasta la corona británica se ha sumado al outing con el matrimonio de Lord Ivar Mountbatten, primo de la reina Isabel II, que este verano protagonizará la primera boda real gay de la historia.

¿A qué se debe esa mayor armarización femenina? Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI, que se celebra mañana, se lo hemos preguntado a ocho lesbianas de Castilla y León. Bueno, en realidad el llamamiento ha llegado a medio centenar de mujeres, pero la mayoría ha declinado la invitación por miedo a que la exposición mediática pudiera complicar su vida personal y, sobre todo, laboral.

He ahí el primer síntoma de que aún queda mucho por hacer en la conquista de la igualdad. Resulta significativo que buena parte de las que han accedido sean funcionarias o con puestos de trabajo ‘blindados’. «No hay abogadas, empresarias, juezas, policías o periodistas; varias profesoras de universidad consultadas tampoco han querido salir», explica Ana Muñoz, voluntaria de la Fundación Triángulo, una entidad que este año de revolución feminista pone el acento en luchar contra la doble discriminación que sufren las mujeres lesbianas.

Los estudios estiman que el 10% de la población es homosexual, prosigue Muñoz. Y en ese porcentaje caben mujeres tan diversas como uno pueda imaginar. Las hay «altas y bajas, jóvenes y mayores, blancas y racializadas, ácratas y gente de orden, de izquierdas y de derechas», aunque las lesbianas de ideología conservadora –constata– tengan más reparo a la hora de hacer pública su orientación sexual.

«Por ser mujeres y lesbianas sufrimos una doble discriminación, que puede convertirse en triple o cuádruple si hablamos de lesbianas negras, con diversidad funcional, etcétera», argumenta la burgalesa Alba Sierra.

«Cuesta más salir del armario cuantos menos referentes tengas», apostilla Elisa Velasco desde León al señalar que «esa invisibilidad se convierte en un círculo vicioso».

«Lo que no se ve no existe», apostilla Laura Mayo desde Salamanca, recordando que ese ostracismo supone «limitar derechos legales y sociales».

María Monjas, vallisoletana afincada en Madrid, destaca que «la visibilización es importante porque las chicas necesitan referentes para poder ‘ser’». «Conocer a personas de tu entorno te permite entender y naturalizar cualquier relación», agrega.

En el mundo de la política, pionera en dar un paso al frente fue la zamorana Ángeles Álvarez. Diputada socialista en el Congreso, su boda en 2005 fue la primera celebrada entre dos mujeres en el Ayuntamiento de Madrid, recién estrenada la ley que permitió en España el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Activista en la defensa de los derechos de las mujeres y portavoz de igualdad del PSOE en el Congreso, ratifica que para una mujer es más difícil salir del armario. A la falta de referentes se une un «androcentrismo» que conlleva más «permisividad con la homosexualidad masculina que con el lesbianismo». «Los varones (también los homosexuales) detentan privilegios que la sociedad les ha concedido por el mero hecho de ser hombres y eso permea también a una sociedad que trata de normalizar la presencia de hombres gais, mientras que las lesbianas a duras penas consiguen estar en espacios de normalización», esgrime.

Junto a esa mayor «amabilidad social con todo lo masculino», desde Ávila Pepa Tascón alude también a la «influencia de la Iglesia y de partidos políticos conservadores».
Los millenials, criados al abrigo de los avances sociales de las dos últimas décadas, viven su sexualidad con mayor normalidad y disfrutan de las puertas que abrieron las generaciones precedentes. Aunque se ha avanzado mucho, es importante «ayudar a las más jóvenes» porque «sigue existiendo acoso, bullying, humillaciones, insultos, discriminación y desprecio, sobre todo en los centros escolares», indica Yolanda Rodríguez, directiva de la Fundación Triángulo en Valladolid y miembro del patronato estatal,

La diputada Ángeles Álvarez apunta también al sistema educativo como actor responsable en la misión de «dar normalidad a lo que es normal» y «no permitir acosos de ningún tipo en las aulas, tampoco por motivos de odio relacionados con la opción sexual». «Por eso debemos reivindicar que Educación para la Ciudadanía sea obligatoria. En democracia, las religiones no pueden imponer su modelo», sostiene.

En la esfera educativa, Alba Sierra, profesora de Lengua en Madrid, se siente «en la obligación moral» de naturalizar su orientación con sus alumnos de Secundaria. «Aún no me he atrevido a contárselo a mi alumnado, pero quiero hacerlo porque es importante que vean que no solo estamos en la tele;si pudiera ahorrar a un solo alumno todo el sufrimiento por el que yo pasé, habrá merecido la pena», confiesa.

La también docente Laura Mayo demanda «un protocolo específico para el bullying lgtbfófico en los centros educativos». «El profesorado no recibe ninguna formación en diversidad afectivo-sexual o familiar y tampoco se trata este tema en el currículum escolar. No hay formación ni información y eso crea prejuicios y lgtbfobia». En Salamanca, asegura, «se producen ataques lgtbfóbicos demasiado a menudo y sólo se están denunciando un 10%».

Lanzan mensajes de aliento a otras mujeres pero todas respetan como «una opción personal» la permanencia o no dentro del armario conscientes de que la idiosincrasia de cada una condiciona ese ‘escapismo’. Por ejemplo, el tamaño de la población importa. Y quienes han vivido en algún pueblo, comoPepa Tascón, lo han sufrido. Pero también indican que «muchas veces el propio miedo hace sufrir en balde», resalta Yolanda Rodríguez. «No hay que ser una heroína, pero se puede buscar ayuda porque escuchando a otras personas nos damos cuenta de que no somos raras, extrañas ni enfermas y que hay mujeres lesbianas que viven plenamente».

Aunque todas conocen los miedos habituales, curiosamente cuando les preguntamos por los obstáculos que cada una de ellas encontró en su entorno dicen que no tuvieron «ninguno» o que fueron menos de lo que en inicio hubieran sospechado.

«Fueron mayores en los años previos, cuando salí, todo fue increíblemente fácil», cuenta Alba Sierra.

«Claro, hija, si ya lo sabíamos y sabes que no hay ningún problema», cuenta Laura Mayo que le respondió su familia cuando les hizo partícipes de su orientación. Eso sí, señala que su hermano no se sentó con su madre para contarle que le gustaban las chicas. «Ojalá nadie tuviera que salir del armario», exclama. Su «verdadera salida del armario» fue la boda, lo que motivó que «se enteraran el trabajo, los vecinos y medio ciudad».

La estadística de matrimonios del INE constata la mayor armarización femenina. Mientras los enlaces entre hombres registraron un aluvión nada más aprobarse la ley (42 matrimonios entre gais en Castilla y León en 2006), los casamientos entre mujeres comenzaron con un goteo más tímido. En 2006 sólo contrajeron matrimonio 23 parejas de lesbianas. La cifra ha ido en aumento y en 2016 (último año con datos disponibles) se batió un récord en la Comunidad, cuando 46 parejas de novias se dieron el ‘sí, quiero’.

ALBA SIERRA Profesora / 37 años / Burgos, Madrid

«Es importante pronunciar la palabra ‘lesbiana’ y sentirnos orgullosas de nuestra identidad»

«No es que no hubiera lesbianas en Burgos, pero dar el paso en una ciudad pequeña nunca es fácil», cuenta mientras tira de sororidad para recordarle a otras mujeres que no están solas. «Tenemos que luchar contra las connotaciones de ‘lesbiana’, que no es una palabra lasciva ni obscena, aunque para muchos sea sólo una categoría pornográfica... Es importante pronunciarla y sentirnos orgullosas de nuestra identidad»

LINA LLERAS Cuidadora a domicilio / 57 años/ Zamora

«Nunca he estado en el armario; hace 18 años me fui con una mujer y nunca he tenido ningún problema»

Separada, esta zamorana vive desde hace 55 años en Valladolid, actualmente con su pareja. «Yo nunca he estado en el armario. Hace 18 años que me fui con una mujer y no he tenido ningún problema ni con familia ni con amigas», cuenta. «Como me ha pillado mayor, no me importa la gente. Valladolid es una provincia llena de prejuicios, pero creo que es más clasista que otra cosa», añade.

LAURA MAYO Profesora y sindicalista / 41 /Salamanca

¿Por qué nadie nos contó que Gloria Fuertes era lesbiana, que Jodie Foster tenía mujer e hijos?»

«Ser la única lesbiana de tu pueblo es triste, pero ser la única del mundo es horrible», explica esta madrileña afincada en Salamanca. Por eso, dice, «cada visibilización ayuda no sólo a las lesbianas, sino a la sociedad en su conjunto a la que demostramos que una sociedad más diversa es más enriquecedora y más respetuosa, y por lo tanto es una sociedad mejor».

PEPA TASCÓN Pensionista / 54 años / Ávila

La ‘autohomofobia’ hace muchísimo daño; llevar una doble vida no es fácil ni sano para nadie»

Zaragozana afincada en el municipio de Piedralaves, considera que este territorio es «hostil» para el colectivo LGTBI. Y lamenta el daño que hace la «autohomofobia». «No podemos exigir a una mujer que abra la ventana si nosotras seguimos respirando un aire revenido», dice. «La capacidad de autoengaño para seguir armarizada, pensando en que es zona de seguridad es falsa».

YOLANDA RODRÍGUEZ Trabaja en CCOO / 49 años / Valladolid

Ahora hay muchas mujeres jóvenes lesbianas y bisexuales dando pasos valientes hacia la visibilización»

Lamenta que haya cónyuges que renuncien a los 15 días de permiso por no contarlo en el trabajo. Al mismo tiempo, celebra que «ahora hay muchas mujeres jóvenes, lesbianas y bisexuales, dando pasos muy firmes y valientes hacia la visibilización desde una posición feminista». E invita a cualquier persona a acercarse a las entidades LGTBI para «vivir como normal lo que es normal».

ELISA VELASCO Profesora / 31 años /Valladolid, León

Crecí sin referentes y lo eché en falta porque estaba ávida de ejemplos con los que identificarme»

«Yo crecí sin referentes de mujeres lesbianas y lo eché muchísimo en falta. Estaba ávida de referentes con los que poder identificarme», cuenta esta profesora de Matemáticas en León. «Es difícil aconsejar a alguien, porque cada caso es un mundo. Les contaría mi experiencia:desde que he empezado a mostrar naturalidad y seguridad al hablar de ello, apenas he percibido rechazo. Para mí, es la clave».

ÁNGELES ÁLVAREZ Diputada / 57 años / Zamora, Madrid

En la Transición se vivía como un deshonor, pero eso es agua pasada para la mayoría de la sociedad»

Natural de Molacillos, salió del armario hace 40 años. «Yo tenía 17 y estábamos entrando en la Transición. Esos tiempos no son comparables con los que se viven hoy día», cuenta. «La sociedad lo vivía como un estigma, un deshonor y una preocupación por creer que era algún problema psicológico. Creaba angustia en la familia pero todo eso es agua pasada para la mayoría de la sociedad española».

MARÍA MONJAS Trabaja en una ONG /43 años/ Valladolid

Venir a pasar el fin de semana a Valladolid se siente como una pequeña retirada al armario»

Afincada en Madrid, nunca se sintió rechazada en su entorno próximo cuando lo hizo público:«Aunque en entornos de trabajo muy conservadores nunca lo conté». Emplaza a otras mujeres a «confiar en sus amigas», a «medir las batallas» y a poner siempre «los deseos propios en primer plano». «Es tan poderosa la verdad que arrasa con cualquiera de los muros que nos ponen o nos ponemos»

Tierra «hostil» sin ley de diversidad

¿Es más complicada la salida del armario en una tierra conservadora? La respuesta es unánime:«Sin duda, esta tierra es más hostil». Se nota «el peso del mundo rural, con tradiciones religiosas y sociales a veces incompatibles con vivir en libertad», explica Yolanda Rodríguez, responsable de la Fundación Triángulo. «No hay más que volver la vista a nuestros propios legisladores, a las Cortes de Castilla y León, que aún no han aprobado una ley de Igualdad Social de la Diversidad Sexual y de Género, cuando lo han hecho ya 13 o 14 comunidades autónomas, en muchas de ellas con apoyo del mismo Partido Popular».

La diputada Ángeles Álvarez se «resiste» a considerar que Castilla y León sea una tierra conservadora, pero coincide con que «los excesivos años de gobierno del PP han ralentizado los avances respecto de los derechos civiles conquistados en esta materia». «No es esta tierra, son estos gobernantes», puntualiza.

 

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