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«La universidad está cada vez más burocratizada»

Raúl Muñoz es profesor de Ingeniería Química en la UVa y ha recibido el premio de mejor investigador joven de España / «Hay gente que no cree en el cambio climático porque le supondría renunciar a un nivel de comodidad»

ALBA CAMAZÓN
07/01/2019

 

Papeles, documentos, formularios, pliegos, solicitudes... Los profesores universitarios deben dedicar cada vez más tiempo al papeleo en detrimento de la investigación. Esta es una de las continuas quejas de los docentes y uno de los reclamos de las elecciones a rector de cualquier universidad. «Si te dedicas a hacer papeles, no preparas clases ni proyectos», reclama Raúl Muñoz, profesor del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Valladolid (UVa). El investigador sostiene que esta abundante cantidad de procedimientos dificulta su trabajo. «Estás alimentando un monstruo que cada vez genera más burocracia».

El investigador ha recibido el Premio ‘Agustín de Betancourt y Molina’ con el que la Real Academia de Ingeniería lo califica como el mejor investigador joven de España. Un reconocimiento a todo ese trabajo realizado fuera de horas, los fines de semana... y a todo el grupo del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente, integrado por profesionales que le apoyaron desde el principio a pesar de las dificultades a las que se enfrentan los investigadores.

Uno de estos principales escollos es la financiación de los proyectos investigadores. «Ideas hay muchas, pero el problema es tener el tiempo para seguir pidiendo proyectos en un sistema cada vez más burocratizado», explica Muñoz, que reconoce que las contrataciones estables de los docentes se han «estancado» desde los recortes de 2011, aunque están empezando a reactivarse. «El sistema necesita una inyección de capital. Si no, no repuntará», sentencia este ingeniero químico, oriundo de Almazán (Soria).

Existen tres vías de financiación: la Unión Europea –a través del programa Horizonte 2020–, el Gobierno y la Junta de Castilla y León. Estas iniciativas internacionales son la «champions» de los investigadores universitarios. El departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente tiene cuatro proyectos activos. En cada uno participan una veintena de socios entre profesionales de los centros investigadores, universidades y empresas de varios países de la Unión Europea. ¿El inconveniente? La convocatoria para enviar las propuestas abre en septiembre, por lo que muchos investigadores «sacrifican» las vacaciones de verano para poder elaborar una idea potente.

Un sacrificio en favor del prestigio y el dinero, que están en Europa, explica Muñoz, sobre todo cuando la tasa de éxito en los proyectos europeos es de entre el 5 y el 6%. Es decir, de cada centenar de programas que redacta cada equipo, solo es escogido en cinco o seis; una cifra inferior a la tasa española, fijada en torno al 30 o 40%.

El intercambio cultural y de trabajo enriquece todavía más esta experiencia internacional. El investigador de la Uva reflexiona sobre los clichés que existen en Europa hacia los países del sur: «Estos proyectos sirven precisamente para eliminar esas barreras y demostrar que los españoles o italianos estamos tan preparados como un alemán, un sueco o un austríaco». Cada profesional y grupo tiene un conocimiento de su área y están en contacto continuo para analizar los resultados de forma conjunta. «Sería muy ineficiente que una persona tuviera todas las competencias», expone el investigador.

Muñoz hizo el doctorado en Suecia, pero también ha realizado estancias en Singapur, en Australia, en Chile y en México. Toda su trayectoria internacional le permite comparar unos sistemas y otros. En Suecia, por ejemplo, el presupuesto es tres veces superior y cuentan con una gestión más eficaz y más equipos. En España, con el cambio de ley, hay que dar «cada vez más pasos previos» hasta conseguir un proyecto. Este ingeniero químico considera que tanta burocracia «asfixia» el sistema.

Las universidades sudamericanas que él conoce tienen centros e infraestructuras «muy potentes». Muñoz reprocha a las universidades españolas y, concretamente la UVa, se esté quedan atrás en los ránkings. «Nosotros nos dedicamos a hacer papeles inútiles mientras otros se dedican a investigar», sentencia.
Muñoz y su equipo están especializados en la recuperación de recursos de aguas residuales, la eliminación de gases de efecto invernadero para mitigar el efecto invernadero y la purificación de biogás a partir de residuos orgánicos. «Si el ser humano no quiere reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, ¿por qué no transformar esas emisiones en productos que tengan valor y generar una economía en base a esos gases de efecto invernadero?», se pregunta el investigador, que considera «irrebatible» el cambio climático. «Hay gente que no cree en el cambio climático porque le supondría renunciar a un nivel de comodidad, no es capaz de rebatirlo con datos científicos», afirma.

Castilla y León está avalada internacionalmente por la calidad de sus estudios obligatorios, pero no está viviendo su mejor momento en materia universitaria. Es un «desajuste» que Muñoz no comprende que exista entre la excelencia educación básica y secundaria respecto a la posobligatoria; más todavía en una región como esta, «con una población pequeña y con recursos».

El talento de la Universidad de Valladolid se ve en cierto modo compensado por los para muchos ‘escasos’ recursos –el rector ha reclamado más fondos para la investigación y más autonomía para la universidad–. La situación económica, sumada a la burocratización de la institución, ha convertido el sistema en uno «muy ineficiente», según Muñoz.

«La UVa se ha ido torciendo», sentencia el investigador, que critica con dureza la reacción del equipo rectoral tras el incendio de 2011 en la Facultad ‘vieja’ de Ciencias. «Desde entonces tuvimos que ser desalojados hemos estado errantes y con un apoyo mínimo, trabajando a contracorriente», señala. Por este motivo pide al equipo de Antonio Largo que sean «valientes» para tomar las decisiones «correctas» que busquen una mejoría y no una renovación en el cargo en las próximas elecciones a rector de 2022.

 

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