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LOS PAPELES SECRETOS DE LA CIA EN VALLADOLID

La CIA palideció con FASA y la UVA

Los espías siguieron con lupa las revueltas de la Universidad, ya que las protestas por el cierre de 1975 tuvieron réplicas en todo el país /La Agencia denunció el escaso aperturismo de Arias y la «mano dura» de la Policía

Í. ARRÚE
26/01/2017

 

ra más que una mera casualidad. El convulso año de 1975 en Valladolid removió de los asientos a los agentes de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) en España, hasta el punto de que centraron sus reportes de la época en dar cuenta del tsunami que provocaron las protestas y el cierre de la UVA, y en movilizaciones y huelgas en FASA.
No está claro si la CIAestaba cómoda con el régimen franquista que agonizaba, pero sí parece claro que el avance de las protestas estudiantiles y obreras, y por extensión de la izquierda, preocuparon sobremanera a la cúpula del espionaje estadounidense.

Así se desprende de la información que recopiló y procesó la agencia sobre Valladolid y se ha podido conocer en días pasados después de la desclasificación de 12 millones de documentos hasta ahora secretos. La CIA ha tenido varios estilos a lo largo su historia, pero en el año 1975 estaba pilotada por un militar católico baqueteado en la guerra de Vietnam, William Egan Colby, quien dirigió la compañía entre septiembre de 1973 y enero de 1976.

Un hombre de mano de hierro que en 1974 se descolgó con la siguiente declaración:«Estados Unidos tiene derecho a actuar ilegalmente en cualquier región del mundo, acumular investigaciones en los demás países y hasta llevar a cabo operaciones tales como la intromisión en los asuntos internos chilenos».

Con estos mimbres, a este ultraconservador le faltó tiempo para ordenar un seguimiento exhaustivo a los ‘sucesos’ de Valladolid. Y no le faltaba razón. La ciudad de Valladolid fue un polvorín social en el año 1975, regida bajo la batuta del alcalde Julio Hernández Díez – quien tomó el relevo en marzo de 1974 de Antolín de Santiago Juárez– y con el jefe provincial del Movimiento, José Estévez Méndez, como gobernador civil.

Este tándem político ya había tenido que lidiar con virulentas protestas en otoño de 1974, como refleja el cable de la CIAdel 18 de octubre de aquel año. «España: Noche de disturbios», se tituló este reporte, que citaba las huelgas de Valladolid y Bilbao –por la mejora de las condiciones y retribuciones laborales debido al incremento del 20% del coste de la vida– como las más feroces de España. Pero solo era la antesala.

La Universidad de Valladolid cerró el 8 de enero de 1975 por orden del rector José Ramón del Sol Fernández, acatando la decisión del ministro Cruz Martínez Esteruelas, harto de soportar meses de huelgas y protestas en el campus vallisoletano promovidas por unos estudiantes que pedían nombramientos democráticos en los altos puestos de la Universidad.

El cierre se centró en las facultades de Filosofía y Letras, Ciencias, Derecho y Medicina, y afectó a un total de 8.000 estudiantes universitarios que perdían el curso. Aquel castigo no se quedó en Valladolid. Fue una chispa que pronto prendió en otras grandes ciudades españolas, según relató la CIA en su cable ‘Arias Navarro habla de avance a la liberación, pero la Policía prosigue con mano dura’.

Esta comunicación, fechada el 28 de febrero de 1975, relata que mientras Arias concedía una entrevista en televisión, «la policía dispersaba manifestantes estudiantiles en Madrid, Bilbao y Barcelona que protestaban por la clausura» de la UVA. Es más, en una sentada en la Catedral de Madrid «la policía dispersó a los congregados y detuvo a cerca de 300 alumnos», reza el mensaje de los espías.

Pero hubo más secuelas. Las autoridades eclesiásticas «protestaron» por la entrada no autorizada de los agentes en la Seo, todo ello mientras la CIAcensuraba que la contundencia policial no discriminó entre cabecillas, agitadores y simples asistentes a las manifestaciones. Incluso algunos líderes fueron acusados de cargos de «subversión», del mismo modo que Gobernación suspendía mítines que «inicialmente había aprobado».

La mano dura, decía el reporte, se extendió también a la prensa, con «varias publicaciones censuradas» y un gran número de periodistas «arrestados» o «despedidos», directamente. ¿El motivo? «Su cándida cobertura de las huelgas o sus críticas al Gobierno».
Valladolid volvió a ser fuente de desvelos para Arias Navarro poco tiempo después con las protestas y huelgas en FASA Renault, disturbios que se saldaron en abril de aquel año con 2.000 millones de pesetas en pérdidas, 83 despidos, 36 cargos sindicales expedientados y 29 sancionados con uno dos meses de suspensión de empleo y sueldo. Un conflicto que prendió por la decisión de aumentar la jornada diaria en cerca de 10 minutos.

Llegó a producirse un encierro que la Policía desalojó en la noche del 24 de abril. Y de ello da cuenta un cable de la CIA al notificar que la Policía, no sin mano firme, «desalojó a los trabajadores en huelga». Yrelató que a finales de abril, el nuevo ministro del trabajo (Fernando Suárez) pidió al Gabinete que aprobara un decreto ley prometido hace tiempo para modificar el derecho de huelga. «Sin embargo, no se materializó en ningún cambio», agregó la CIA.

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