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LA ENTREVISTA / TOMÁS QUINTANA

«Amoedo ha sido un magnífico Procurador del Común pero las cosas pueden y deben mejorarse»

Procurador del Común. No le preocupa haber llegado al cargo sin el apoyo de todos los grupos de las Cortes, porque asegura que se debe a los ciudadanos, no a las Cortes y los grupos; «el día que no sea independiente me iré», afirma.

FELIPE RAMOS
07/11/2018

 

Su foto mucho más joven, «eran otros tiempos» –asegura–, en su etapa como secretario general de la Universidad de León es el toque más personal en su despacho de Procurador del Común de un Tomás Quintana (León, 1957) que anima a los ciudadanos a que «confíen en nosotros y haremos todo lo posible para que esa confianza no sea un cheque en blanco, sino ganada día a día con nuestro trabajo», puntualiza.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son los retos con los que afronta esta nueva etapa que acaba de iniciar al frente del Procurador del Común?

RESPUESTA.- Creo que el funcionamiento del Procurador del Común, en lo que yo conozco hasta el momento, ha sido muy adecuado. La institución se ha implantado a lo largo de los más de veinte años de existencia, está cumpliendo su función, es conocida por los ciudadanos. Y todo eso intentaré que siga siendo así e incrementado en todo lo que podamos.

P.- ¿Qué nuevas acciones tiene previsto acometer para incrementar esa función que dice cumple de un modo adecuado?

R.- Lo que no se conoce no se puede utilizar. Nos tenemos que dar a conocer aún más de lo ya se nos conoce en la Comunidad. Castilla y León tiene unas peculiaridades, especialmente la extensión territorial y la dispersión de la población, dos factores que dificultan el conocimiento de la institución. Tenemos que llegar a todos los rincones de la Comunidad para que todas las personas que residen en cada rincón conozcan la institución y se sirvan de ella. Eso es un reto fundamental. Sin eso es difícil acometer otros empeños.

P.- ¿El principal reto no pasaría porque sus decisiones fueran vinculantes y obligaran a las administraciones?

R.- No es necesario que eso sea así. Esto es recurrente, pero nosotros no podemos sustituir a la actuación judicial, que en definitiva es quien controla a las administraciones, con todas las garantías para las partes. Eso sí es de obligado cumplimiento. Nosotros no actuamos con ese formalismo y nuestras decisiones no pueden estar avaladas por ese procedimiento porque no nos servimos de él. Nuestra actuación es distinta y lo que busca, a instancia de los ciudadanos, es llegar a una solución que sea aceptada por las administraciones públicas. El resultado de todos los procedimientos que realizamos, la mayoría de las veces a instancia de parte y las menos de oficio, son informes de resolución que en la práctica resultan aceptadas por la administración, al menos en un 75%. Por tanto, aunque nuestras decisiones no vayan acompañadas por la fuerza ejecutiva, en la práctica son aceptadas por las administraciones porque se imponen por la fuerza de la razón y de nuestros argumentos. En la práctica es como si fueran vinculantes porque los ciudadanos ven, al menos en un 75%, aceptadas sus peticiones por las administraciones públicas.

P.- ¿Y no le preocupa, no le parece grave que el 25% les hagan caso omiso?

R.- No es hacer caso omiso. Las administraciones también tienen sus argumentos para no aceptar nuestras resoluciones, en unos casos por falta de presupuestos, en otros por falta de personal... Pero eso no supone que nuestra decisión haya ido a la papelera. Ahí queda un poso de lo que es la posición de los ciudadanos que reivindican o piden algo. Nuestras decisiones no van a un saco roto, generan y ponen de manifiesto una necesidad, la posición de los ciudadanos y si no se toman en cuenta en ese momento es muy probable que en un futuro sí se haga. En ningún caso nuestro trabajo es inútil.

P.- ¿De verdad no cree que si fueran de obligado cumplimiento no evitarían polémicas como las vividas por su predecesor en el cargo con el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, que llegó a llamarle poco menos que comisario político del PP?

R.- Quien toma la decisión de ponerse al frente de una institución como ésta se somete al escrutinio de las instituciones y las personas. A mí me pueden llamar de todo, en unos casos con razón y en otros sin ella, eso va en el cargo. Pero esto no supone una merma en mi argumentación, la que acabo de exponer sobre el carácter no vinculante de nuestras decisiones. Me habla de un caso entre las miles de resoluciones que se realizan. Eso es un hecho concreto que provoca una situación a la que se llega, entiendo, de una forma poco afortunada. Eso no empaña nuestra labor diaria.

P.- ¿No siente que la institución y usted mismo están un tanto indefensos ante las críticas de las administraciones?

R.- Bueno, ¿defendernos de qué, de lo que pueda decirse en los medios de comunicación? Insisto que estamos sometidos al escrutinio de las personas y las instituciones. Si en un momento determinado alguien entiende que nuestra actuación no ha sido adecuada podemos estar sometidos a críticas, que debemos aceptar. Lo que tendremos que hacer es enmendar nuestra forma de actuar para evitar esas críticas. El Procurador del Común tiene la capacidad de exponer su criterio en las conclusiones que expresa en las Cortes de Castilla y León. Por una parte goza del poder manifestar sus puntos de vista de su actuación y, por otra, está sometido a la consideración de los grupos. Eso también es una forma de defenderse.

P.- ¿Se siente más presionado al llegar al cargo sin el consenso de todos los grupos, algo que nunca había sucedido?

R.- En absoluto.

P.- ¿No lo ve ni siquiera como un hándicap para usted?

R.- No. Entiendo que se refiere al resultado de las votaciones...

P.- Me refiero a que llega de la mano de un acuerdo PP-PSOE, legitimado por su mayoría en las Cortes, pero que rechazan el resto de grupos.

R.- Quiero ser ajeno a eso. Yo he llegado al cargo por la voluntad de una mayoría holgada de las Cortes de Castilla y León y agradezco a las Cortes el apoyo y la confianza que han demostrado votando a mi favor y, también, agradezco a quienes no han votado a mi favor y se han abstenido el que no me hayan votado en contra. Agradezco a todos y cada uno de los procuradores que se han manifestado libremente en torno a mi persona como Procurador del Común. Y, faltaría más, respeto sus decisiones. De ahí no quiero salirme. El futuro será el que determinará si aquella decisión votando mi nombramiento es o no acertada. Pero mi compromiso no es con las Cortes y los procuradores, que lo es, sino con todos y cada uno de los ciudadanos que vienen a la institución y que piden nuestra ayuda.

P.- ¿Confía que sus acciones futuras le granjeen el apoyo del resto de grupos?

R.- Sí, pero mire no lo voy a hacer para conseguir ese apoyo. Lo voy a hacer porque mi compromiso es con los ciudadanos. Y si como consecuencia del cumplimiento de ese compromiso los grupos y parlamentarios que integran las Cortes, mucho mejor.

P.- ¿Las Cortes deberían impulsar mucho más sus instituciones, como el Procurador del Común?

R.- El Procurador del Común debe potenciarse a sí mismo, con su trabajo, y las Cortes tienen que respetar nuestra absoluta independencia. Ese ir a más lo tiene que hacer la propia institución y las Cortes dotarnos de más medios. Vamos a trabajar en esa idea de mejora.

P.- Vamos, potenciarse de cara al ciudadano no frente a las instituciones.

R.- Es que, insisto, nuestro compromiso es con los ciudadanos. Yo si estoy aquí es porque tengo que servir a los ciudadanos.

P.- ¿Y esa independencia no puede verse lastrada porque venga nombrado a dedo por la decisión bilateral de dos grupos?

R.- Me siento muy independiente. Ya he dicho que no me debo ni a las Cortes ni a los procuradores, me debo a los ciudadanos. Y el día que tenga la sensación que no puedo actuar en orden a ese criterio de independencia, de libertad y de autonomía, ese día me iré. La independencia es fundamental para poder actuar y el día que sienta algún tipo de presión y que no puedo actuar con esa independencia, dentro del marco legal, al día siguiente no estaré aquí y estaré muy satisfecho conmigo mismo.

P.- ¿Cree que los ciudadanos siente más al Procurador del Común como ese defensor que tienen para litigar con las administraciones?

R.- El que se vengan presentando más de 3.000 quejas en la Comunidad supone que son muchos los ciudadanos que confían en la institución. Eso es una forma de estar en la calle. Es posible, como ya he dicho y afirmé en mi toma de posesión, que tengamos que estar más en la calle y darnos a conocer más. Creo que la institución ya es conocida pero vamos a darnos más a conocer, sobre todo en aquellos lugares y personas que tienen más dificultades para llegar a nosotros.

P.- ¿Cuánto le pesa la herencia de Javier Amoedo?

R.- No es un peso. Javier Amoedo ha sido un magnífico Procurador del Común y no es que me pese, es todo lo contrario. Me he encontrado una institución plenamente en funcionamiento, con un personal muy preparado y comprometido con el trabajo y la institución. No me pesa, le agradezco haber recibido una institución en pleno funcionamiento.

P.- ¿Cómo encaja entonces este discurso del gran trabajo de Amoedo con el de ‘nos falta presencia y tenemos que salir más a la calle’?

R.- Es el discurso del inconformismo que debemos tener cualquier responsable de una institución pública. Tenemos que ser inconformistas con lo que se ha hecho, no porque se haya hecho mal sino porque tenemos que aspirar a hacerlo mejor. Esa es la idea fundamental, tratar de hacer las cosas mejor, lo que no quiere decir que antes se hicieran mal. Estoy seguro que quien me suceda va a buscar la mejora del funcionamiento de la institución. Las cosas pueden y deben mejorarse.

P.- ¿Y cómo va a hacerlo, qué medidas piensa aplicar para ese estar más en la calle y mejorar el servicio que ofrecen al ciudadano?

R.- Nosotros disponemos de oficinas en todas y cada una de las capitales de provincia y en algunos de los grandes municipios, a las que acudimos a recibir quejas de una forma presencial. Esa presencia vamos a tratar de incrementarla y una forma de hacerlo, fundamentalmente hablando del medio rural, es con mecanismos de coordinación con las diputaciones provinciales que son, en definitiva, las que de alguna forma están en contacto directo con los municipios de la provincia. En ese trabajo y tarea que tienen encomendadas las diputaciones vamos a tratar de incorporarnos nosotros para que a través de ellas poder llegar más allá.

P.- ¿No le sirven la delegaciones territoriales para ese papel?

R.- Entiendo que las diputaciones cumplen perfectamente ese papel por su presencia en el mundo rural. No descarto otras posibilidades, pero esta es la primera que hay que intentar explorar para llegar más allá.

P.- Donde sí son vinculantes sus resoluciones es como Comisionado de la Transparencia...

R.- Sí, vinculantes y recurribles por vía administrativa por lo que no tenemos la última palabra, pero la inmensa mayoría de nuestras resoluciones se aceptan por las administraciones.

P.- Lo que demuestra que la administración se ponen las pilas cuando la decisión es vinculante.

R.- Sí. Lógicamente al ser vinculantes nuestras resoluciones gozan de la presunción de ser ajustadas a derecho y, por tanto, hay que seguirlas aunque siempre la última palabra la tienen los órganos jurisdiccionales. El Procurador del Común puede impulsar cambios para lograr esa mayor transparencia mejorando sus resoluciones e intentado hacer una labor pedagógica, no con nuestros medios de los que no disponemos, sino alertando a la administración de ese nuevo papel que tienen ante la ciudadanía de ser más transparentes. Tenemos que alertar a las administraciones a que formen a su personal para cumplir con esa transparencia que exige la ley.

P.- ¿Las administraciones están aún lejos de esa transparencia?

R.- Hay un camino por recorrer...

P.- ¿Están haciendo todo lo posible por ser cada vez más transparentes?

R.- La transparencia exige medios materiales y humanos. Aquí hay casi 2.500 municipios con medios mínimos. Todo eso es un obstáculo muy importante para la transparencia. Y está que quienes gobiernan nuestras instituciones asuman que tienen que ser transparentes, que se ha de conseguir mediante la concienciación que viene de la formación. Se me ocurre que la Federación de Municipios y Provincias debe también formar en la nueva legislación de transparencia y su aplicación. Lo que no se conoce, difícilmente se puede aplicar.

P.- ¿Hará muchos cambios en la organización y en las personas?

R.- No. Me he encontrado una institución bien organizada y con un personal formado y creo que quienes están trabajando en la institución están formados y comprometidos con la institución, algo que valoro especialmente. Estaría quejoso si viera que se lo toman como un medio de vida. Quiero compromiso y eso lo estoy viendo, pero si veo que no se produce en algún caso buscaré la forma de que sea así.

P.- Sí, pero aquí hay cargos políticos nombrados a dedo. ¿Seguirá con ellos?

R.- Yo juzgaré a la gente por el trabajo que realiza y el primer día que no se cumpla tomaré medidas. El día que vea que falta ese compromiso y esto se toma sólo como un medio de vida, que lo es, tomaré medidas, y ya se puede imaginar cuáles.

 

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