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CONVERSACIONES POLÍTICAS CON... ÓSCAR PUENTE / ALCALDE DE VALLADOLID Y PORTAVOZ FEDERAL DEL PSOE

«Ciudadanos está poniendo a prueba las tragaderas de Igea. Le invita a que coja la puerta y se marche»

Puente deja claro que «si la actitud con Valladolid de la Junta sigue siendo la misma, al alcalde lo van a tener en frente»

PABLO R. LAGO / VALLADOLID
26/06/2019

 

Óscar Puente vuelve a ponerse ante el espejo. Más curtido. Más sólido. Más fuerte. Más mayoritario. Quiera o no es la referencia del PSOE de Castilla y León, por rango y por relieve. Habla y le escuchan miles de seguidores en las redes. Pero también habla en Ferraz y le escucha Pedro Sánchez. Habla sin complejos. No elude nada. Es la sinceridad del político que ni teme la transparencia ni pregona lo que no practica. Es el político accesible, el que ejerce lo que mitinea. Y esta entrevista, que inaugura una nueva sección en El Mundo de Castilla y León, es la prueba evidente. Ni le gusta ni comparte la estrategia de la pasividad que ha exhibido Tudanca tras las elecciones ni les gusta que Pablo Iglesias entre en el nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Alguien que se define como confiado por naturaleza desconfía de que Podemos pueda comportarse como un socio noble. Y ahora, leamos que se refleja en el espejo al que se mira el regidor vallisoletano.

-Hace cuatro años, cuando llegó a la Alcaldía, El Mundo le puso ante el espejo, literalmente. ¿Después de cuatro años, que se refleja en ese mismo espejo?
-Ummm. Puffff. Eso requiere tiempo… Bueno, pues más experiencia. Una misma idea de ciudad pero también mayor conciencia de las dificultades. Y también mejor conocimiento de cuáles son las áreas a mejorar. Si se refiere a lo político estrictamente. Y a lo personal, yo creo que he cambiado poco. Poco o nada.
- ¿Y en qué hace madurar la Alcaldía?
- Sobre todo en conocimiento, información. Y por tanto en mayor dosis de realismo para desarrollar la labor de diaria. Yo no es que sea una persona poco realista, pero los cuatro años al frente del gobierno te hacen aterrizar sobre muchas realidades que no conocías y que son imprescindibles para la labor diaria. Porque a uno le va normalmente la cabeza mucho más rápido de lo que van las cosas
- ¿Quizás gobernar le hace a uno menos aguerrido y más previsible?
- (Risas) No, aguerrido lo sigo siendo. Más previsible, puede ser. Creo que lo que he ido perdiendo es algo de impulsividad. Quizás también algo de garra. Y me he ido haciendo un poco más alcalde. Más institución.
- La portavocía federal que la estrenó casi con la Alcaldía ‘de facto’ la tiene abandonada desde hace un año. ¿Se replantea su situación en la ejecutiva federal y dejar la portavocía?
- No, no, no. La portavocía en el momento en que requieran de mí, pues ahí estoy. Evidentemente no la ejerzo después de las ejecutivas, pero sigo siendo una voz autorizada dentro del partido. Cuando llegue el próximo congreso y Pedro (Sánchez) haga su ejecutiva, pues valoraremos qué papel podemos jugar de cara al futuro.
- Hubo quien pensó, erróneamente, que su presencia en la ejecutiva federal le iba a castigar electoralmente aquí en Valladolid.
- Ayer una señora me paraba por la calle y me dijo: es que estás todo el día en Madrid. ¡Madre mía! ¿Dónde vive esta mujer? Creo que no me ha restado, pero porque me lo he planteado dando prioridad a Valladolid. Si se me hubiera visto que yo lo que pretendía era hacer carrera en Madrid, pues seguramente me hubiera pasado factura. En todo caso, todavía hay gente que me sigue viendo en el gobierno. Y por mucho que yo digo que no, hay gente que sigue haciendo esas cábalas.
- Con la experiencia que tiene ha reflexionado como se puede cometer un error por impulsividad, me refiero al espectáculo que dieron usted y Toma La Palabra.
- Impulsividad no ha sido. Nos sentamos a una mesa con un propósito conjunto de llegar a un acuerdo, se plantea una propuesta, que es acogida, desde mi punto de vista, de una manera completamente desproporcionada en lo negativo por parte de VTLP y se tensa la cuerda hasta que la cuerda se rompe. Los motivos por los que la cuerda se rompe, que es una desconfianza de partida, se aclaran y al final volvemos, más o menos a donde estábamos antes de romper la cuerda. Creo que ha sido una cuestión de desconfianza mutua, injustificada en buena medida.
- Ya, pero de las discrepancias, los desacuerdos, el distanciamiento… al griterío que protagonizaron ustedes durante unos días…
- Al final lo importante es el resultado. Y el resultado es bueno. Vamos a gobernar juntos y eso es lo fundamental. En todos los procesos negociadores hay tensiones.
- En estos cuatro años, usted se ha consolidado como alcalde, ha profundizado en los pormenores de la isntitución y se ha limitado ha otorgado solidez y proyección a lo que ya había. Es verdad que Valladolid es una ciudad, que por así decirlo, tiene de todo, pero la cuestión es si es necesario reinventar un poco la ciudad, urbanísticamente.
- Yo creo más en los cambios graduales. Una reinvención implica darle la vuelta a muchas cosas. Y creo que la ciudad en líneas generales va muy bien. Es una ciudad económicamente próspera. Es la novena ciudad con menos paro de España, a pesar de que en población no está entre las diez primeras. Tiene una economía muy boyante, muy variada, apoyada en una industria excesivamente dependiente del automóvil, pero que también ha sabido crear nuevos sectores como el turismo etc. Es una ciudad sin graves problemas de movilidad. Una ciudad por la que todavía se circula muy bien. Es una ciudad muy, muy completa. Por tanto, lo que hay que hacer en el futuro es mejorar lo que existe. Valladolid no se tiene que reinventar, Valladolid lo que tiene es que seguir avanzando, lo más rápido posible. Y tiene sus retos y sus desafíos. Valladolid es un barco que va en buena dirección.
- Vamos a matizar, quizás una renovación estética, en el ámbito urbanístico, porque Valladolid fue de las primeras en abanderar esas remodelaciones de ciudades modernas, pero también esos cambios se desfasan con más rapidez en las ciudades por el vértigo de los tiempos y las necesidades.
- Sí. Y vamos a abordarla. Estamos ahora mismo hablando de cosas que también va a incidir en la estética, como es la integración ferroviaria. Además se va a ver en este mandato de la estación a la zona noreste de la ciudad un cambio muy sustancial. Pero incluso, también en el centro. Ya estamos valorando qué hacer en las calles que se han peatonalizado, Pasión, Zarandona y Regalado, para darles un aspecto distinto. En las nuevas peatonalizaciones vamos a ir a un modelo estético diferente. Es el momento de darle una distinta vistosidad.
- ¿Qué porcentaje de peatonalización?
- El eje entre Poniente, Doctrinos y Claudio Moyano es un candidato claro a la peatonalización. Esas es una almendra central que tenemos que ir poco a poco valorando el tema de peatonalizarla.
- Esa toma de posesión fue muy distinta a la de hace cuatro años, marcada por una agresividad desmedida entonces por parte del PP. De ese discurso tan agrio del PP ha pasado a uno casi entregado a ustedes porque lo primero que han hecho es renunciar al soterramiento, el eje de su campaña y precampaña.
- El PP lo que hace es asumir un error. Ya tarde porque si lo hubieran hecho dos años antes, habrían podido centrar su trabajo de oposición y sus propuestas políticas en asuntos que realmente tuvieran mayor interés para la ciudadanía. En esto son inteligentes. Yo creo que no pueden seguir viviendo en la casilla en la que estaban. Con el soterramiento tengo un símil y es el del marinero que se va a alta mar, el barco se hunde, pero el cadáver, obviamente no aparece, pero la viuda sigue yendo al puerto todos los días, creyendo que el marinero va a aparecer. Pues eso es lo que llevábamos haciendo con el soterramiento muchos años. Yo creo que es el momento, y lo hemos entendido todos, que la viuda se eche un nuevo novio. Eso es lo que tenemos que asumir nosotros.
- Pero es muy duro para el PP cuando el soterramiento ha sido el núcleo de sus convicciones fundamentales para las elecciones, a primeras de cambio renunciar a ellas, sin ni siquiera tiempo para pasar el luto, por seguir con el símil.
- Ahí lo que se demuestra es que esa estrategia no estuvo suficientemente meditada. Cuando tú después de cuatro años de pocas propuestas, vas con una candidata de última hora, que tampoco tiene un predicamento muy grande entre la ciudadanía, etc. Intentas, como los boxeadores, ganar con un solo golpe. Confías en sacar esa mano mágica y mandar a la lona al que te está ganando a los puentos.
- Se veía venir. Usted ha convertido a Pedro Herrero en el superconcejal, la figura con más peso dentro de su gobierno. ¿Qué ha visto usted en Pedro Herrero?
- Pufff. Pues muchas virtudes. Lo primero, talento. Talento puro. Tiene un talento político descomunal. Segundo, muchísimo trabajo. Y en tercer lugar, lealtad con el proyecto. Es una persona de confianza absoluta. Con esas tres premisas hay que darle galones y hay que darle responsabilidad, porque cada vez que se le ha ido dando ha ido respondiendo. Es un elemento importante en el gobierno. No sé si tan importante como está diciendo, pero creo que va a ser un buen elemento de ayuda al resto de concejales. Tiene que ser un engrasador y un coordinador en el gobierno. En muchos casos va a ejercer la labor del gobierno cuando yo no lo haga.
- Es decir, toca cambiar el rol, porque hasta ahora también era el brazo armado del alcalde, especialmente en redes sociales.
- Los dos tenemos un perfil duro en redes sociales. Con lo cual, no sé si eso cambiará. De momento la estrategia de comunicación tenemos que pararnos a pensarla con los nuevos profesionales que va a haber en la casa.
- No le veo yo a usted cambiando mucho su política en redes sociales, usted que es uno de los gatillos más ágiles y rápidos a este lado del Twitter.
- Veremos a ver. También uno va cambiando. Al final yo he tratado de ser fiel a mí mismo siempre. Cuando empecé en las redes, me dijeron que te lo lleve alguien, así no vas a meter la pata y vas a mandar mensajes más institucionales. Y yo dije que no me apetecía ese modelo en redes, que me apetecía una cosa más auténtica y más espontánea, que la gente supiera quien está detrás del perfil, para bien y para mal. Hay gente que me acusa de bloquear fácil y otros de cierta arrogancia o cierta dureza… Bueno, pues es que ese soy yo. (Risas). Ahí están mis defectos también. ¿Y mis virtudes? Pues soy una persona muy cercana, contesto a todo el mundo, le dedico tiempo a todo el mundo, me preocupa lo que dice todo el mundo. Creo que eso también es un valor. Que la gente evalúe.
- En El Mundo de Castilla y León le hemos definido a usted como encarnación política de la accesibilidad y la transparencia. ¿Va a mantener esa postura política? Pese a los recelos que sabe usted que genera en su propio partido, porque pone en evidencia a mucha gente que no es así, que predica una cosa y practica la contraria.
- Cada uno es como es. La inteligencia lo que te lleva es a pensar que lo que ha funcionado lo debes mantener y lo que no, lo debo corregir. La cercanía y la transparencia funcionan. Y además me salen fácil. Yo no concibo dejar a alguien colgado al teléfono.
- Y si a usted le funciona también, y a las pruebas electorales me remito, ¿por qué no le copian otros a usted? Especialmente en su partido.
- Creo que en política hay gente que tiene demasiado miedo a demasiadas cosas. Los hay en mi grupo municipal. Hay perfiles con mucho arrojo. Y los hay que se hacen cien preguntas antes de decidir y a todo le ven un lado negativo. Yo de natural soy una persona de buena fe. Creo en los demás. No tengo hacia los medios de comunicación ninguna prevención, me relaciono con ellos con normalidad. Hay cosas que a veces no me gustan, y las digo, y lo sabéis, abiertamente y con toda la franqueza del mundo. Y podemos hasta discutir airadamente, pero sabéis que es una discusión puntual, y al día siguiente la relación vuelve a ser exactamente la misma. Creo que es bueno que las personas nos digamos las cosas. Y no vivo con miedo ni a los demás ni a las decisiones que tengo que tomar. A veces tengo dudas. A veces veo las cosas claras y soy muy arrollador. Pero lo que no tengo es miedo. Y el problema es que haya demasiada gente con mucho miedo en política.
- Fíjese lo que es la política ahora. Usted hace cuatro años sacó los peores resultados de las historia del PSOE en Valladolid y gobernó. Y el PSOE en Castilla y León ha sacado el mejor resultado de los últimos 32 años, ganando las elecciones, y todo apunta a que no va a gobernar la Junta.
- ¿Ya es seguro que no vamos a acceder a la Junta? ¿Ya es totalmente seguro?
- Hablo de lo que estamos viendo. Usted sabrá mejor que nadie si es seguro o no.
- ¿No hay un pequeño margen para la esperanza?
- Y, ¿cuál es el margen?
- No, digo, pregunto.
- No, hombre, le pregunto yo a usted.
- Pues que Ciudadanos y PP no cierre un acuerdo. Si finalmente fuera así y Mañueco fuera presidente es una traición al electorado. El electorado no quería cuatro años de Partido Popular. Y esto lo sabe el candidato de Cs que durante todo el tiempo ha vendido el cambio como imprescindible en Castilla y León.
- Resulta cuando menos paradójico que usted diga eso.
- ¿Por qué?
- Porque hace cuatro años Javier León de la Riva logró un resultado contundente, con un cincuenta por ciento más de concejales que usted y no gobernó por el asunto es tan de moda de la aritmética parlamentaria
- No, yo no estoy cuestionando la legitimidad del PP y Ciudadanos para pactar. Lo que yo digo es que Cs, desde la elección de Igea, trasladó a su electorado que no habría cuatro años más de Partido Popular. Eso, digamos que lo podría haber corregido si el PP hubiera obtenido un mejor resultado. Y no nos engañemos, si Ciudadanos no está acordando con el PSOE un gobierno, es porque Rivera le está imponiendo a Igea la solución en Castilla y León.
- Eso, o que Igea no contó con su partido a la hora de tomar decisiones anticipadas.
- Ya, pero entonces para qué está uno en política. Si uno al final es la pieza de un engranaje en el que tiene que hacer siempre lo que le digan, aunque sea lo contrario de lo que está en sus principios y de lo que incluso le ha prometido a su electorado, llegados a ese punto lo lógico, salvo que no tengas de qué vivir, es coger la puerta e irte a tu casa. Y en comparación con mi caso, lo que sí votaron los ciudadanos hace cuatro años fue un cambio político. Por tanto mi alcaldía respondía al sentir mayoritario de la ciudadanía que quería que León de la Riva no siguiera cuatro años más de alcalde. Y ningún partido de izquierdas anunció en la campaña que no haría otra cosa que no fuera evitar cuatro años más de PP. Lo que digo es que es pacto contraviene lo que Ciudadanos dijo durante la campaña y lo que planteó su candidato, hasta el punto de que el propio Mañueco dio por hecho el acuerdo PSOE-Ciudadanos. Porque estaba, aparentemente hecho.
- ¿Estaba aparentemente hecho el acuerdo PSOE-Ciudadanos?
- Sí, sí. Esa convicción teníamos todos. No sólo nosotros, yo creo que los medios de comunicación teníais claro que si el PSOE ganaba, y ganó con holgura, y sumaba con Cs, habría un gobierno PSOE-Cs en Castilla y León. Eso lo tenía claro todo el mundo. Ha habido un golpe de timón inexplicable. Hasta el punto que es inexplicable, que quien tiene que explicarlo que es Igea, está básicamente callado, porque tiene muy complicado explicar esto.
- Siendo cierto que al final la decisión de pactar compete exclusivamente a Ciudadanos, ¿no ha habido una excesiva pasividad en el PSOE en el proceso previo a las negociaciones? ¿Usted hubiera obrado igual?
- A ver, siendo sinceros… Yo no hubiera obrado igual que Luis Tudanca porque soy una persona distinta. Siendo claros… No creo que el resultado hubiera variado. Si al final PP y Cs llegan a un acuerdo creo que hubiera dado igual lo que hubiera hecho Luis. Otra cosa es la impronta que queda ante los ciudadanos. Es decir, la sensación que nos queda a todos, es que el PSOE ha ganado las elecciones pero no lo ha hecho notar ni valer lo suficiente.
- ¿Se ha rendido antes de tiempo?
- No. Yo creo que es una estrategia. El tiene información de la que yo no dispongo. El cree que a su objetivo de gobernar esta estrategia es la que mejor sirve. Eso vale si al final acabas gobernando. Pero si no gobiernas… Pues la sensación que has dejado es de que de alguna manera no has hecho toda la fuerza para hacerlo. Insistiendo en que probablemente no hubieras conseguido nada, pero creo que se hubiera dejado en el imaginario colectivo una sensación de mayor injusticia, que para el futuro viene bien, que dentro de cuatro años vuelve a haber elecciones.
- Estoy interpretando, me imagino que porque usted maneja muy buena información de Ferraz, que Tudanca se fio de la palabra de Igea, pero Igea no era dueño de sus decisiones.
- No he dicho eso. Lo que digo es que él tiene una información en el ámbito autonómico que el resto no tenemos. Por tanto, ha trazado su estrategia a partir del conocimiento que tiene de cómo está la situación. Y eso sirve si acabas gobernando. Si no, siendo la fuerza más votada, has pasado sin pena ni gloria durante la formación del gobierno.
- Ahora los fracasos en política no se miden en ganar elecciones, se miden en gobernar o no gobernar. Hay un éxito en la victoria tras 32 años, pero que trae como consecuencia el fracaso de no gobernar. ¿Es demasiado frustrante eso?
- Yo no hablaría de fracaso, porque el resultado de Castilla y León ha sido magnífico. Sí que es una frustración. Yo hablaría de frustración, no de fracaso.
- Javier León de la Riva consiguió hace cuatro años uno de los mejores resultados municipales de España. No gobernó y se marchó. ¿Usted cree que si Tudanca no gobierna tiene que seguir en la oposición?
- Creo que sí. No veo razones para que no continúe. Creo que es un hombre joven, que tiene recorrido y que tiene que tener paciencia.
- Lo digo porque hasta ahora nadie ha tenido la opción de un tercer intento en el PSOE de Castilla y León.
- Es verdad que ha subido mucho, que ha ganado las elecciones y también es verdad que la candidatura de hace cuatro años la asumió en precario y a última hora. Yo soy partidario de cuajar a la gente. De darle recorrido, de darle posibilidades, sobre todo cuando ves que va a más. Yo no veo razones por la que Luis, si quiere, no continúe.
- Si finalmente el PSOE no consigue el gobierno de la Junta, le sigue dejando a usted como el referente político en el PSOE en Castilla y León. Le guste o no le guste.
- Esa es una situación que a mí, particularmente no me dice nada. Yo soy el alcalde de Valladolid. Punto. Y me incomoda bastante este juego que se hace de contraponer al alcalde de Valladolid con Luis Tudanca.
- No estaba contraponiendo. Digo que a efectos de realidad usted es la gran referencia del PSOE en Castilla y León porque gobierna la institución más importante que tiene su partido.
- Pues me hubiera encantado haber pasado a un segundo plano, sinceramente. Y sigo sin perder la esperanza del todo. Hasta que no esté firmado el acuerdo del todo, pues mi esperanza es que Luis sea el presidente de la Junta, porque yo no busco ser referente de nada, sólo busco ser alcalde de Valladolid estos cuatro años y espero los cuatro próximos.
- Pasamos del éxito conseguido por Tudanca, que no había conseguido nadie en los últimos 32 años en el PSOE, a la provincia y al inapelable batacazo que se ha dado la secretaria provincial, además de marcharse alcaldes que ganan elecciones contrarios a la secretaria provincial. ¿Eso tiene que hacer replantearse el liderazgo en el PSOE de Valladolid?
- Sí. El resultado de la provincia es muy malo. Y es especialmente malo si se tenemos en cuenta el contexto en que se produce, claramente al alza del PSOE. Sin embargo, en lo que es la provincia, si dejamos al margen la capital, hemos perdido votos, concejales…
- …Y alcaldías.
- Y además es sorprendente porque la derecha ha aumento enormemente la diferencia con el PSOE en la provincia, enormemente. El PP suma hoy más votos que hace cuatro años y amplía la diferencia con el Partido Socialista. Pero es que, además, a eso se suma una importante subida de Ciudadanos y la aparición del Vox. El retroceso del PSOE en la provincia es muy grande. Yo el partido en el que creo es aquel en el que este tipo de resultados conlleva la asunción de responsabilidades.
- ¿Le consta que Teresa López está pensando renunciar a la secretaría provincial?
- No lo parece. De momento se presenta como aspirante a ser la portavoz del grupo en la Diputación. Mi opinión es que esos resultados tienen que llevar la asunción de responsabilidades.
- Por ser más claro, ¿supondría abandonar la secretaría general?
- Creo que cuando en tu Ayuntamiento no te ha ido bien, en la provincia como partido no te ha ido bien y en el ámbito del partido, a nivel interno, no te ha ido bien, no te ha ido bien nada. Lo lógico, lo razonable es dar paso a otras personas.
- ¿Teme que lo de Navarra pueda pasarles factura?
- No lo creo. Simplemente hay una abstención de Bildu. Es que aquí hay unas tragaderas con determinadas cosas… Veo a partidos romper el consenso que hemos construido durante años en torno a la cuestión tan grave de la violencia de género y no pasa nada. Y no puede uno apoyarse en la abstención de Bildu porque en su día provenía de ETA. Pues ya no está, sin embargo la violencia de género está. Por ETA ya no muere nadie ningún día, pero mujeres víctimas de violencia de género, todos. Y hay quien quiere romper el consenso que tenemos en el día de hoy y, sin embargo, no ya su apoyo, que entren en los gobiernos, que participen activamente en las decisiones y que condicionen los presupuestos. Creo que la doble vara de medir hay que intentar dejarla a un lado. Además, soy partidario de que la gente en el ámbito de sus territorios hagan lo que crean que es más conveniente. Si María Chivite pude ser presidenta de Navarra por qué va dejar de serlo.
- ¿Usted daría entrada a Podemos en primera línea de gobierno?
- Yo he dicho lo que pensaba en la ejecutiva federal. Gobiernos de coalición sin confianza no me gustan. Y debe ser el que lo forma el que debe valorar si tiene o no esa confianza. Ese es mi consejo.
- ¿O sea usted sí que le daría entrada en primera línea?
- No, no. Yo estoy diciendo que valore si tiene confianza.
- ¿Es decir, que entre con todas las consecuencias o que no entre?
- Claro. Si no hay confianza no debe hacerse un gobierno de coalición. A mí Podemos en este momento me inspira mucha desconfianza. No ya Podemos, su referente principal. Una persona que con sus propios compañeros hace las cosas que yo he visto que hace, no puede uno esperar que vaya a ser muy noble en su comportamiento con un socio de gobierno, si no es con los que le acompañan.
- ¿Es partidario de un gobierno en solitario?
- Si se puede, sí.
- ¿Ve alguna posibilidad de unas nuevas elecciones?
- No es descartable, en absoluto. No sería deseable, pero no es descartable. Vivimos en un momento en el que hay actitudes políticas incomprensibles, propias del bipartidismo. De gente que está en el todo o nada, en el bloqueo, en el ‘yo a este no le apoyo de ninguna manera’, ‘yo no me abstengo’. La posición de Cs para mí es la más incomprensible de todas. No logro entender a Albert Rivera por muchas vueltas que le dé. En Cataluña ha perdido un millón de votos en menos de un año, ha pasado de ser la fuerza política más votada en Cataluña a ser la cuarta, en menos de un año. No ha conseguido sorpasar al PP y, sin embargo, vende como un éxito sus resultados. Y se lanza a una operación en la que lo único que ha conseguido es apuntar el poder de un partido como el PP, al que quería reemplazar en todos los lugares, incluso en sitios como en Castilla y León donde la gente pedía a gritos un cambio, un poco de oxígeno. No entiendo lo de Cs. Y no sólo no lo entiendo yo, es que no lo entienden algunos de sus fundadores, de la intelectualidad que apoya a Ciudadanos. Es una posición, la de Ciudadanos, incomprensible. Y el problema es que no tiene en este momento una capacidad para muchas cosas, pero sí tiene una muy clara que es la de bloquear. Y ha optado por la de bloquear. No logro entender que le digas al de enfrente que no se eche en manos de los nacionalistas, pero al mismo tiempo le digas que no le piensas apoyar. Para que no se eche en manos de los nacionalistas la aritmética es muy clara, ‘tengo 52 diputados, no te preocupes que yo te los pongo pero a los nacionalistas no les des nada’.
- ¿Es lo que se llama el perro del hortelano, no?
- Claro. ‘Oiga, yo no voy con los nacionalistas, ¿me apoya usted?’ ‘No, no, yo tampoco’. Entonces, a elecciones otra vez y estaríamos en elecciones constantemente. ¿A qué ha venido Ciudadanos a la vida política de este país? Que alguien me lo explique.
- El desgaste que le está generando a Cs todo el tema de los pactos, seguramente va a propiciar que favorezca al Gobierno porque quien menos interesado de que haya elecciones es Cs.
- Está por ver qué pasaría, cuál sería. A mí, la lógica que me dice que el votante de Ciudadanos tiene que estar absolutamente desconcertado. Que cambien la Alcaldía de Palencia o la de Burgos por la Junta es que es ridículo. Que un tío salga del salón de plenos con una manifestación en la calle de gente que no quiere que sea alcalde y que eso se haga a cambio de darle cuatro años de prórroga al PP en la Junta, es que no sé quién puede ser el ideólogo de este disparate. Y como creo que es Rivera, del que hace mucho tiempo que sostengo que es un líder muy visceral y nada cerebral. Yo creo que el electorado de Cs es esencialmente moderado, con una formación, que pertenece a una clase social muy equilibrada. No estamos hablando de radicales.
- Y, además, en la Alcaldía de Burgos gobierna el PSOE. ¿Es como catastrófico, no?
- Sí, sí. Pues es como en las primarias. Van a unas primarias, se traen a Silvia Clemente y encima las pierden. Es que el ideólogo, tanto hacia adentro como hacia afuera, es un desastre.
- ¿Qué piensa de que alguien asuma la responsabilidad o la irresponsabilidad de gobernar un Ayuntamiento con tres concejales?
- Además, es una contradicción con ese discurso de nosotros no estamos a cambiar cromos. No ha habido en la historia de este país, en 40 años, un cambio de cromos más evidente. Este cromo, Palencia, a cambio de la Junta. ‘Oiga, si tiene tres concejales en Palencia, pídame algo donde tenga otra cosa’. ‘No, no, Palencia’.
- O la Diputación de Segovia con dos diputados.
- Claro. ¿Eso luego cómo se gestiona? ¿Cómo puede gestionar alguien un Ayuntamiento de 25 concejales con tres? No puede ser. Eso está abocado a saltar por los aires. Los acuerdos en política tienen que tener una lógica y ese cromo no le puedes cambiar. Lo que no puedes es forzar las cosas y llevarlas más allá de lo que la propia naturaleza de las cosas permite. Ese pacto es un pacto antinatura e inexplicable al ciudadano.
- En el Ayuntamiento de Valladolid, el gobierno prácticamente no ha cambiado y lo que sí ha cambiado es la oposición, hasta el extremo de que ha entrado Vox por primera vez y los liderazgos en PP y Cs. Vamos a ir una uno. ¿Qué augura, qué espera, qué ha visto de Pilar del Olmo?
- Pilar, yo creo que es una mujer con un talante completamente distinto al que he tenido que padecer estos cuatro años y creo que es una mujer que tiene experiencia de gobierno. Por tanto, creo que va a tener claramente tendencia a comportarse de una manera más responsable. Esa es la sensación que tengo. ¿Cuál va a ser su recorrido? No lo sé. Lo gobiernos generalmente cambian cuando los ciclos se cierran y muestran signos de deterioro, de desgaste, de falta de pulso, problemas… El gobierno de Valladolid no sólo no va a tener problemas, sino que va a tener un mandato más brillante que el anterior, más eficaz. El papel de la oposición yo creo que va a ser complicado. En todo caso, ella ha llegado a la misma conclusión que he llegado yo, si vas a acabar igual por lo menos no te calientes la cabeza. Pasa los cuatro años de la manera más normal posible.
- ¿Cree que pasará los cuatro años Pilar del Olmo?
- Sinceramente no lo sé. No quiero ofender. No sería capaz de asegurar ni que se vaya a marchar ni que se vaya a quedar. Veremos, el tiempo lo dirá.
- Ciudadanos también ha cambiado. Con la anterior portavoz tuvo unas discrepancias muy agrias.
- Sí, Ciudadanos ha cambiado. Creo que es el grupo más imprevisible porque le falta ese poso político, su candidato acaba de aterrizar, completamente ajeno a la política y hay que darle un margen. Veremos cómo se comportan. Es una incógnita. Y, bueno, Vox tiene un único concejal y no tengo mala opinión de él. Lo poco que le he tratado me parece una persona bastante normal, tratable. Puede ser un mandato que todos deseábamos de cierta distensión.
- Su gran socio de gobierno, con el que siempre se ha entendido porque donde esté Manuel Saravia siempre hay un resquicio para el diálogo, pero ¿Manuel Saravia va a acabar el mandato? Amagó varias veces el otro mandato.
- Esa es una pregunta que tiene que responder él, yo espero y creo que acabará el mandato y completará los cuatro años. Si en su mente hay otra cosa, el único que puede saberlo es él.
- Lo digo porque amagó varias veces.
- Bueno, se dieron problemas y circunstancias que le hicieron mella en su ánimo. Pero creo que esas circunstancias se superaron y le veo bien, con ganas. Tiene ahora mismo unos retos y unos proyectos por delante que imagino va a querer culminarlos.
- En su investidura habló de tres grandes proyectos, que vienen de atrás y que no fueron capaces de poner en marcha, como es el Parque Agroalimentario, el Campus de la Justicia y la integración. Ya se tienen que empezar a ver cosas al inicio del mandato, no se puede estar con las musas otros dos años, siquiera.
- Creo que la Ciudad de la Justicia espero que dentro de este años tendremos el suelo a disposición del ministerio. La integración está en marcha, el proyecto de Labradores estaban informando los técnicos sobre las bajas temerarias que había habido y la adjudicación va a ser en este mes o el que viene a lo sumo. Los otros tres pasos más licitados estaban ya para adjudicar y, por tanto, espero que a lo largo de este mandato, al menos en lo que se refiere a la obra que hay que realizar entre la avenida de Segovia y el apeadero de la Universidad veamos una transformación muy completa de las vías a su paso por la ciudad. El Parque Agroalimentario es quizá el más complejo, más grande…
- Pero seguramente el más importante para Valladolid.
- Y que depende de más patas. De la Junta, vamos a ver, y del Gobierno de España. Con el actual, tanto con el ministro de Agricultura como con la de Industria, había unas perspectivas muy buenas. Mercasa tomó la decisión de entrar en Mercaolid y, a partir de ahí, empujar el proyecto del parque desde dentro. Esa actitud no me la he encontrado en la Junta. La Junta de Castilla y León, ese sí que es el perro del hortelano porque ni lo hace en Valladolid ni en ningún otro sitio. Vamos a ver qué actitud va a adoptar en los próximos cuatro años. Pero es un proyecto muy grande con el que el Ayuntamiento de Valladolid solo no puede. O hay apoyo o no se puede.
- De todas formas, su entendimiento con la Junta y con el gobierno de Herrera ha sido bueno.
- En líneas generales no ha sido malo, pero ha sido desigual. He tenido muy buena relación con consejerías como Fomento, con la vicepresidencia, con De Santiago-Juárez. Pero luego ha habido áreas como Asuntos Sociales o como Agricultura que el entendimiento no ha existido. La consejera de Agricultura, Milagros Marcos, nos cerró la puerta al Parque Agroalimentario a la primera de cambio, prácticamente ni nos escuchó. Luego hemos tenido problemas como alguna industria, como Lauki, y tampoco hemos visto ese empeño que ha habido en mantener Made o Vestas. Parece que Lauki no importaba.
- Seguramente para proyectos como el Parque Agroalimentario, la estrategia idónea sea hacer un bloque con todas las fuerzas del Ayuntamiento, incluso con la oposición.
- Sí, yo creo que en ese aspecto el consenso en el Ayuntamiento es bastante factible. Creo que puede haber un acuerdo importante. Ha habido una oferta de pactos importantes de la portavoz del grupo ‘popular’ y en eso nos tenemos que centrar, en esos proyectos de ciudad e ir con una idea común a otras administraciones.
- Retomemos el pacto de Castilla y León. Cuando le recomienda a Igea que se marche…
- Por dignidad.
- Está reconociendo que era el único puente que tenían para acceder al gobierno de la Junta y le está pidiendo al único valedor que se marche.
- Y de qué te sirve ser puente si ese puente se pliega y repliega y permite que el río se vuelva a abrir entre nosotros y el gobierno de la Comunidad. Ese puente no sirve para nada. Ha demostrado que no tiene autoridad, que no tiene ningún tipo de capacidad para decidir y, por tanto, yo creo que es bueno clarificar las cosas y que sepas con quién estás tratando. Si estás llegando acuerdos con alguien y ese alguien es el portero de la finca, pues estás cometiendo un error. Te tendrás que poner a hablar con el dueño de la finca, no con el portero. Y éste está demostrando que no llega ni a portero de la finca, ese es el problema.
- ¿La elección de Luis Fuentes como presidente de las Cortes ahonda en esa interpretación?
- Está muy claro. Le están poniendo a prueba sus tragaderas, los límites que tiene. Le están invitando a que coja la puerta y se marche. Y yo creo que cuando has hecho de la dignidad uno de tus ejes fundamentales de estar en política… Recuerdo las primarias, Bravehaeart, era el William Wallace de Ciudadanos y ahora es un burócrata de medio pelo que se conforma con lo que le toca. Por dignidad, uno coge la puerta y se va. Cuando además uno puede ser digno porque él tiene su puesto de trabajo. Es un señor que es médico, no tiene problemas, qué ganas tiene de hacer este papelón.
- Igual que ha tenido, incluso públicamente, una sintonía con Herrera no la tenido con Mañueco.
- No.
- ¿Aspira a cambiarla si Mañueco es presidente de la Junta?
- A ver, institucionalmente veremos a ver cuál es su actitud hacia los alcaldes de la Comunidad y hacia Valladolid. Tengo muchas reservas contra él porque no me parece una persona que este a la altura de lo que se marcha, ni de lejos. Tengo muchas reservas respecto a sus actitudes personales. Pasamos de una persona como Herrera, de relación muy fácil, a una persona que no te mira a la cara. A mí esas cosas me preocupan porque sé lo que pasa cuando personas de ese perfil se hacen con el poder, como lo utilizan y sé en qué problemas incurren. Tengo mucha prevención respecto a lo que pueda suponer Mañueco para esta Comunidad y, muy en concreto, para Valladolid. Sé que Mañueco no es una persona que ve a Valladolid con buenos ojos y, por tanto, me preocupa. Porque si ya hay en muchas partes de la Comunidad una animadversión hacia Valladolid muy importante, si el que viene como presidente de la Junta viene con esa animadversión a cuestas y con el perfil político y personal que tiene es para preocuparse. Sí digo una cosa muy clara, no quiero ser la oposición de la Junta pero en este mandato hay cosas que no voy a tolerar. No estoy dispuesto a aguantar determinadas cosas.
- ¿A qué se refiere?
- Si la actitud de la Junta con Valladolid sigue siendo ésta, al alcalde de Valladolid esta vez le van a tener en frente de una manera muy muy clara.
- ¿Ésta a cuál se refiere?
- Tenemos la Seminci con una miseria, cero euros para el Patio Herreriano, la acción social estamos financiando nosotros la ayuda a domicilio, cuando tendría que financiarla con un 90% la Junta. Han invertido cero euros en vivienda pública en cuatro años en Valladolid. Ni siquiera han hecho las viviendas que se habían comprometido a rehabilitar, con dinero del Estado, en el entorno del Puente Colgante, lo que eran las viviendas de la Guardia Civil. Esta actitud no voy a permitirla otros cuatro años. Y he hecho muchos esfuerzos por templar y mantener una relación cordial y constructiva, pero si van a venir en este plan con Valladolid los próximos cuatro años van a tener al alcalde en frente.
- Usted tampoco ha contribuido mucho a que desde otros territorios se vea con otros ojos a Valladolid.
- Llevamos con ese tema 40 años. ¿Al final la culpa de que se vea mal a Valladolid es del alcalde de Valladolid? No creo que sea así. Creo que lo que no hay es un diagnóstico de Comunidad, falta. Y cuando alguien se atreve a hacer un diagnóstico y ponerle cifras pues la gente tira de los instintos más primarios, en lugar de tirar de las neuronas. Valladolid es una ciudad que está donde está por sus propios méritos, no gracias a la Comunidad Autónoma. Quien crea que Valladolid es una especie de parásito dentro de la Comunidad le falla, de primeras, el diagnóstico. Valladolid no parasita sobre nadie.
- ¿Y esa posición de liderazgo que tiene Valladolid, que es innegable, no debería ir parejo con el liderazgo del alcalde de Valladolid en la Comunidad? Un liderazgo presupone generosidad, también, y por el peso político que tiene el alcalde de Valladolid pudiera ayudar al progreso de otros territorios.
- Y cómo se implementa eso. Por ejemplo, hay una idea que tenemos que trabajar Burgos, Palencia y Valladolid de la mano. Burgos, Palencia y Valladolid es el eje industrial más importante que tiene esta Comunidad. Hablemos de cosas concretas.
- ¿Y dejamos el resto que se muera?
- No, no. Lo que digo es que el eje industrial autonómico, Burgos, Palencia y Valladolid, incuestionablemente es por ubicación, por comunicaciones y por tradición industrial el eje industrial más importante. Tenemos que intentar trabajar juntos las tres provincias en torno a esa cuestión. Otros territorios tendrán otras fortalezas y tendrán que explorarlas. O tendrán que decidir a qué quieren jugar o qué quieren ser. A ver que estos problemas no son exclusivos de Castilla y León. En Galicia, Santiago, Coruña y Vigo están en la pelea permanente.
- Alguien tendrá que ponerse a hacer algo como poner de acuerdo a los territorios. ¿Usted se atrevería a abanderar algo así?
- No, yo no. Dios me libre. Y si yo lo hiciera, probablemente sería la primera premisa para que fuera rechazado. Uno tiene que ser consciente también en qué contexto se mueve. Eso tiene que hacerlo quien lidere la Comunidad Autónoma y tengo muchas dudas de que Mañueco vaya a ser de hacerlo. En lo que me corresponde tendré que buscar aliado en aquellos temas en los que se pueden aunar fuerzas. Tema turístico, se puede sumar fuerzas con muchos territorios; Salamanca y Valladolid pueden trabajar de manera conjunta, Segovia, León… En materia industrial tendremos que trabajar con el eje Burgos, Palencia. Pero la política de Comunidad la tiene que hacer quien lidere la Comunidad.
- ¿Al margen del suyo, cuál es el resultado electoral que más le ha alegrado?
- Me ha alegrado mucho Burgos porque a Daniel le tengo mucho aprecio.
- ¿Y el que más le ha apenado?
- El de Medina del Campo, sin ninguna duda.

 

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