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UN HOMBRE / UN ARCA DE NOÉ

«Pronto un burro y una oveja nos sorprenderán en un zoo como un guacamayo o un canguro»

JAVIER PÉREZ ANDRÉS VALLADOLID
06/07/2019

 

Un tipo interesante. Es uno de esos paisanos que, sin salir de su pueblo, ha despertado las conciencias. En solitario y sin el refrendo institucional fomenta a diario el amor a la fauna. Hijo de agricultores, trabajó en la banca durante muchos años pero al final decidió que en Fresno el Viejo estaba su sitio, al lado de los necesitados entre los animales. Su Era de las Aves se ha ganado el aplauso de vecinos, visitantes de la comarca, niños y jóvenes y ha facilitado a estudiantes de ambientales y a jóvenes biólogos la posibilidad de llevar a cabo una estancia práctica. Muchos de ellos ya llaman a Enrique la “madre Teresa de los animales” más necesitados entre los necesitados. Pero Enrique ha conseguido lo más importante: llenar su pueblo de gente que acude con sus niños a dar de comer y a disfrutar con la estampa de vida en un zoo que enseña también a mamíferos cojos, aves heridas en un ala o burros abandonados, que ahí están como el resto de los habitantes del zoo. Viviendo en libertad vigilada y atendida.

Pregunta.- ¿Qué motivo hay para que un día deje la banca y cree un zoo?

Respuesta.- Me gustan los animales y quería compartirlo con más gente. Al principio solo quería que conociera la gente mi afición, pero un día alguien trajo unos animales irrecuperables y nos dimos cuenta de que esa era la función. Animales irrecuperables y mascotas que la gente compra sin darse cuenta de que no pueden cuidar de ellos. Ahora somos un centro colaborador con el centro de animales silvestres
P- En pocos años se ha convertido en algo más que un pequeño zoo.

R.- Sí. Queremos que la gente actúe, que les dé de comer, que sepan que son animales irrecuperables y que se conciencien de los animales autóctonos que tenemos. Es una iniciativa totalmente privada. No tenemos ayudas de nadie. Vivimos gracias a la gente que nos visita o a alguna donación. Pero es mucho más que un zoo, son otro tipo de animales con otras sensaciones que nada tienen que ver con un zoo.

P.- ¿Es usted uno de esos discípulos anónimos de Félix Rodríguez de la Fuente?

R.- Se podría decir que sí. Yo iba a la casa del párroco a ver el programa en color. El aula multifuncional está dedicada a su memoria y a la labor que ha hecho, hace y seguirá haciendo. Claro que ha influido, es la base.

P.- ¿Quiénes van al zoo en Fresno el Viejo?

R.- Sobre todo escolares, familias y amantes de la naturaleza. Los escolares interactúan con los animales y, además, hacemos con ellos un taller de material reciclado. Además, estudiantes de ambientales, de biología y de campos vinculados vienen a hacer aquí las prácticas. Vienen a aprender e incluso pernoctan aquí en casetas preparadas para que lo vivan mejor.

P.- ¿Cuántas especies podemos ver en este parque?

R.- Más o menos, 100 especies. Algunas de ellas con una historia triste, como Picias, un ciervo que nos trajo una asociación de Burgos porque apareció en una cuneta desvencijado. O un pavo real que se escapó del Campo Grande de Valladolid y que fue atropellado por un vehículo. También un cerdo vietnamita que, en su día, fue un regalo de bodas y al final está aquí.

P.- Sorprende que ante animales exóticos como un guacamayo o un canguro aparezcan una oveja o un burro.

R.- Pronto no nos sorprenderá verlos juntos en un zoo, pues van camino, al menos las razas autóctonas, de desaparecer. Hay que conocer también los ejemplares vivos de nuestro muestrario autóctono que con el tiempo van acabando aquí y así podemos conocerlos, verlos y saber cómo es su tamaño porque muchas veces solo lo vemos en dibujos.

P.- ¿Por qué merece la pena ir a Fresno el Viejo a ver su era y sus animales?

R.- Quien venga con buen corazón y le gusten los animales aquí va a poder verlos, darles de comer… es una sensación muy bonita para el que lo quiere sentir. Una jornada muy amena para familias y particulares. Es algo más que visitar un zoo y ver animales. Es, también, una llamada a la solidaridad animal.

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