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UN HOMBRE / UNA CIUDAD MIGUEL ÁNGEL GALGUERA

«La ‘Buena Moza’ sigue enterrada en la torre de la catedral»

JAVIER PÉREZ ANDRÉS VALLADOLID
11/05/2019

 

Miguel Ángel Galguera se ha convertido en la conciencia literaria de los vallisoletanos. Sus novelas históricas reflejan lo que hay debajo del asfalto de una ciudad moderna que oculta en su entraña urbana ríos y hasta viejos puentes con sus arcos. Sus relatos se basan en hechos históricos documentados y así desfilan por las páginas de sus libros, contados con precisión de archivero. Ahora tiene mucho más tiempo para dedicarse a recomponer el puzle del olvido y contar a las nuevas generaciones cómo fue la vida en aquel Valladolid de palacios y conventos. Sus novelas nos abren las puertas de un mundo apasionante, con relatos muy poco conocidos.

Pregunta.- Su último trabajo, Callejero sentimental de Valladolid. Un título que enmienda la plana de los vallisoletanos y vallisoletanas que dicen que carecen de sentimiento patrio.

Respuesta.- El vallisoletano quiere a su patria más de lo que está dispuesto a admitir, porque le cuesta hablar de sentimientos. Mi ‘Callejero sentimental’ no está a 20 metros bajo tierra, pero sí a 20 o 30 centímetros por debajo de la línea de las aceras. No se refiere al Valladolid actual.

P.- ¿A una ciudad se la quiere más cuando se la conoce a unos centímetros por debajo de las capas de asfalto?

R.- Sí. La ciudad se deja querer y esta es una ciudad cariñosa, pero hay que pasearla

P.- Las calles y sus historias y la intrahistoria del asfalto vallisoletano, le han inspirado. ¿Y las actas de los concejales y los plenos?

R.- Mucho. De hecho, en este libro y el anterior se ve dónde estoy trabajando y que me gusta el archivo municipal de Valladolid, investigar. Yo escribo de oídas y de leídas

P.- ¿Qué nos pueden aportar hoy los archivos municipales?

R.- El archivo municipal es un espejo con una luz que alumbra. Solo visitar el archivo fotográfico ya merece la pena. La gente no lo conoce, pero el archivo te da calor, en él está la historia escrita. Tenemos un archivo municipal muy bueno

P.- ¿Qué anécdota que se encuentre en los archivos deben conocer los vallisoletanos?

R.- La de Telesforo Medrano, que vivió a pie de obra el motín del pan. Era un maestro nacional jubilado que vivía en la calle Santiago en 1856. Su libro está en el archivo de San Agustín, escrito a mano y con muy buena letra. De Telesforo Medrano, que estaba escribiendo la historia de Valladolid, no se acuerda nadie en Valladolid y fue muy importante

P.- ¿Es usted el único escritor que sabe a ciencia cierta quién fue la Buena Moza?

R.- El campanero y su mujer existieron de verdad. La Buena Moza es una mujer que se quedó enterrada en la torre y está bien que se la recuerde con ese nombre.

P.- ¿Y quiénes son los locos de la Costanilla?

R.- El hijo del corregidor y la hija del platero en el incendio de Valladolid el día de San Mateo. A veces ando por la ciudad y me parece que vuelvo a ver a mis personajes.

P.- Valladolid huele a literatura por muchos motivos que nos pueden llevar al Siglo de Oro. ¿A qué autores ha acudido? ¿A qué textos, legados o descripciones con carga de ‘vallisoletaneidad’?

R.- Me pillas ahora releyendo Castilla habla, de Miguel Delibes. Acudo mucho a Delibes y muchísimo a Paco Umbral. Me inspiran muchísima ternura porque son mis maestros.

P.- El motín del pan, el incendio de Valladolid, el terremoto de la Buena Moza, hechos históricos que ha llevado a la literatura, como la inquisición la llevó en El hereje Delibes.

R.- Ya lo creo, pero de una manera diferente. El motín del pan, en el fondo, es una novela feminista. Los hechos los conocemos, pero la historia que se cuenta es otra, la de la gente que no mete ruido. En el callejero sentimental hay una calle en la que se cuenta que la Buena Moza antes de caerse a la torre se fue junto al campanero al Prado de la Magdalena a visitar a unos amigos. Allí estuvieron toda la tarde y, al volver, Valeriana tuvo un barrunto, ‘la tierra tiembla’, y eso que hacía muy bueno, nada hacía esperar que al día siguiente hubiera la tormenta que hubo.

P.- ¿Qué leyenda urbana destaca en Valladolid?

R.- Leyendas urbanas hay muchas. A mí me gustaría saber el lugar donde estuvo la cárcel de la Inquisición, en la que estuvo Fray Luis de León. No se sabe a ciencia cierta dónde estaba.

 

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