Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Educar para la felicidad

IMELDA RODRÍGUEZ IMELDA RODRÍGUEZ
21/03/2016

 

NO SERÍA UNA mala opción que Castilla y León tuviera un índice de desarrollo basado en el concepto de felicidad. De hecho, ya existe un país que hace más de cuarenta años decidió cambiar su medida de progreso sustituyendo el cálculo del Producto Nacional Bruto por el índice de felicidad nacional bruta. Estoy hablando de Bután, una nación que se relaciona con la globalización sólo en la medida que contribuye al incremento de su felicidad. Jeffrey D. Sachs, director del ‘Proyecto del Milenio’ de las Naciones Unidas y asesor de distintos gobiernos, asegura que este país ha experimentado una estrategia alternativa y holística para el desarrollo que hace hincapié no sólo en el crecimiento económico, sino también en la cultura, la compasión y la comunidad. Estas teorías forman parte de la innovadora ‘Economía de la Felicidad’, una filosofía que me inspira profundamente para mirar con los ojos bien abiertos el panorama educativo universitario de mi querida comunidad castellano y leonesa.

Pero, ¿qué tiene que ver la felicidad con la educación? –se preguntarán ustedes-. Lo tiene que ver absolutamente todo. Permítanme que lo comparta. Verán, en este preciso momento en el que el sistema universitario de Castilla y León se ve inmerso en una estrategia inteligente de ordenación de su mapa de titulaciones, siento la necesidad de que, todos los implicados en este proceso, nos aseguremos de que la brújula oriente siempre y principalmente hacia el alumno, hacia sus resultados de aprendizaje, su realización personal y su éxito profesional. Precisamente, tomando en consideración este triángulo de realidades, debo decir que mi principal misión como rectora de la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid se centra en crear los escenarios adecuados para detectar y transformar el talento de todos y cada uno de nuestros alumnos en éxito profesional. Porque el éxito es la clave de la felicidad y la felicidad es la causa del éxito. En nuestra Universidad nos levantamos cada día con la misma obsesión: seguir siendo cada vez más capaces de enseñar a nuestros estudiantes a amar lo que aprenden y a sentir pasión por la profesión que han escogido. Solo esta actitud permitirá consolidar su éxito y les habilitará para alcanzar sus sueños. ¡Benditos sueños los de nuestros alumnos! No los perdamos de vista, nunca. Cuando tenemos la sagrada responsabilidad de educar, no podemos permitirnos estar lejos de sus ambiciones ni de sus inquietudes, ni tan solo un segundo.

Fundamental resulta encontrar la llave que permita materializar sus aspiraciones académicas y profesionales. Sin duda, hay un punto de partida triple: en primer lugar, la atención individualizada activa que nos permite detectar las fortalezas de nuestros alumnos y abrirles nuevos caminos repletos de posibilidades; en segundo lugar, la innovación metodológica permanente activada por un equipo de docentes con perfiles académicos e investigadores sólidos y conectados permanentemente con la realidad del mercado empresarial; y, por último, la vinculación constante con el entorno socio-económico para la máxima empleabilidad de nuestros egresados.

Por eso, también en este momento de culminación del proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, me preocupa y me ocupa la construcción del adecuado perfil del docente universitario. Hablo de profesores que tengan siempre inmersa la realidad competencial que exige el mundo empresarial en su proceso de enseñanza, permanentemente motivados para perfeccionar sus metodologías, creando espacios, dinámicas y recursos que aseguren el aprendizaje de sus estudiantes. Profesores que formen para la vida, que ayuden a nuestros jóvenes a encontrar respuestas a todas sus preguntas o incluso que, simplemente, les hagan preguntarse…, que les guíen con un criterio exquisito que les permita tomar la mejor decisión y alcanzar los mejores resultados en función de la gestión de sus conocimientos y habilidades. Decía la Premio Nobel británica Doris Lessing que “cualquier ser humano, en cualquier lugar, florecerá en cien talentos inesperados y capacidades, simplemente, por haber tenido la oportunidad de hacerlo”. En nuestras universidades, debe comenzar la oportunidad de nuestros alumnos para triunfar en la profesión que han escogido, desarrollando su talento y su humanidad. Si no lo conseguimos, propongo, desde aquí, cerrar nuestras puertas.

En definitiva, apuesto por un modelo de universidad completamente ligado al mercado empresarial. Ser la universidad del alumno, la universidad de la empresa y la universidad del empleo es la ruta de acción de mi gestión. Sin duda, no debe existir escisión entre la universidad y la empresa, precisamente, porque la sociedad nos quiere ver trabajando juntos. Además, sabemos lo que nuestros alumnos necesitan para triunfar en la profesión que han escogido porque el mundo empresarial nos lo recuerda cada día. Sólo hay que estar atentos, agudizar nuestra lucidez y actuar para que los estudiantes desarrollen sus conocimientos y habilidades en un ambiente académico sólido y útil que genere profesionales altamente competitivos.

Las universidades de Castilla y León tenemos, ahora más que nunca, la posibilidad de contribuir a crear un sistema universitario conjunto de absoluta referencia porque este momento que vivimos forma parte de ese tiempo delicioso para construir, para servir al compromiso con la sociedad, con los estudiantes que escogen nuestras universidades –qué gran responsabilidad- y con la lógica del bien común. Considero que cuanto más fuerte sea cada una de las universidades de esta Comunidad, más fuerte será el sistema universitario común y más creíble nuestra identidad educativa, algo que nos beneficiará a todos y que esta tierra castellana y leonesa merece, como poco.

Retomando ese cómo contribuir, desde la educación universitaria, a la felicidad de nuestros jóvenes no puedo obviar el objetivo por excelencia: su empleabilidad. Recientemente, la Universidad Europea Miguel de Cervantes ha presentado su ‘Plan Estratégico de Empleabilidad’, un proyecto que impulsará el desarrollo de una carrera profesional para cada uno de nuestros alumnos -gestionada por el Centro de Empleo y Carrera Profesional (CEMCAP)-, comprometiéndonos así con el desarrollo del talento de nuestros estudiantes, los más brillantes y también los que presentan mayores dificultades de aprendizaje. En todos ellos existen múltiples capacidades que, gestionadas adecuadamente, les permitirán alcanzar un empleo altamente cualificado. Para ello, soy consciente, hay que activar y generar sinergias entre distintos elementos: un proceso de enseñanza-aprendizaje metodológicamente innovador; un profesorado que sienta pasión por enseñar y, fundamentalmente, una dinámica académica cohesionada con la realidad empresarial. Ésta es la fórmula. Además, somos conscientes de que las competencias emocionales (la capacidad de negociación, de trabajo en equipo o de resolución de conflictos) son claves para la efectiva inserción laboral de nuestros titulados porque los empresarios nos lo relatan, cada día, de innumerables formas. Sólo hay que saber -y querer- escuchar.

Nuestro reto no debe situarse únicamente en contribuir a generar un mapa de titulaciones racional y sostenible. Va mucho más allá. Nuestra misión social como universidades está fundamentalmente centrada en abrir puertas y ventanas para que nuestros alumnos se formen desde la creatividad, desde la cultura del esfuerzo y del mérito. Nuestras universidades deben ser amplios laboratorios para jóvenes innovadores con capacidad para fusionar sus conocimientos y su experiencia, siempre despiertos para profundizar en sus inquietudes. Debo reconocerles que trabajo cada día para que nuestros alumnos aprendan, sueñen, descubran y conecten acertadamente con las demandas del mercado laboral. Quiero que, en nuestras aulas, desarrollen proyectos reales que aceleren su proceso de aprendizaje. Deseo que nuestros profesores les ayuden a encontrar criterios para discernir (he aquí uno de los grandes valores de la enseñanza) y motiven, cada día, sus deseos de aprender. En definitiva, propongo que nos centremos en el alumno, lo que supone estar permanentemente atentos a la evolución de su desarrollo competencial para un óptimo aprendizaje. ¡Qué otro camino hay! Hablo de una universidad que no puede ofrecer únicamente títulos, sino la experiencia de innovar, de emprender y de encontrar. Y es que la vanguardia educativa comienza por saber gestionar eficientemente el talento de las personas. Como universidad, propongo ser líderes para crear líderes, con todo lo que eso supone. No es mal camino para esta tierra, créanme.
El momento que vive el sistema universitario de Castilla y León, inmerso en la generación de una nueva política universitaria, es una oportunidad para construir un escenario conjunto de Educación Superior sólido, de prestigio y excelencia. Las universidades debemos mostrar nuestra capacidad para generar una oferta de titulaciones innovadoras, especializadas y permanentemente conectadas con las necesidades del entorno socioeconómico, que contribuyan a impulsar el futuro de Castilla y León. A través de una oferta académica conjunta, tenemos en nuestras manos la responsabilidad de adelantarnos a las profesiones del futuro, e, incluso, de asentar economía en nuestra tierra castellana y leonesa.

El sistema universitario debe generar mayor satisfacción en sus estudiantes, en las familias y en la sociedad en general. Esta máxima es intocable. Ahora, solo se trata de acertar con la dirección del primer paso. Desde esta colina, la que marca este proyecto universitario común, se vislumbra el éxito y la felicidad de cada uno de nuestros jóvenes. Éxito y felicidad, también para Castilla y León, una tierra repleta de luz. Y es que ser hacedores de sueños, por qué no, es también misión de una universidad comprometida. Creo firmemente en ello y éste es el camino que deseo recorrer en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. No nos conformemos solo con soñar con un futuro excelente para nuestro sistema universitario castellano y leonés. Hagamos, entre todos, que suceda. Hagámoslo y sucederá.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria