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Camino al futuro

MARIFÉ MORENO MARIFÉ MORENO
19/04/2016

 

SEGURO QUE UNA baja autoestima ha evitado alguna vez que aflorara un genio. Los celos han estropeado más de una pareja. La interpretación personal de la realidad que nos rodea no siempre es acertada, pero también el espejo de la bruja, existe...para recordarnos aquello del golpe de mala suerte, el destino que no nos quiere…y otras tantas excusas balsámicas del que no afronta el presente ni el futuro con decisión

Los complejos responden la mayoría de las ocasiones a algo irreal, por aquello de que alguien no nos deja ser felices del todo. Y por eso diría que Castilla y León vive acomplejada, o quizá abrumada por su propia historia...., o por ambas cuestiones a la vez.

A la Comunidad mayor de Europa, la cuna de las Constituciones, el origen del homo sapiens, el lugar donde se habla el castellano con más pureza, la tierra donde se gestó el viaje de Colón y las conciencias comuneras de Villalar, Numancia y Zamora... le pesa el pasado, y en ocasiones incluso reniega de él. Que contradicción!. Muchos querrían tener para sí este currículum...

La unión de nueve provincias hace tres décadas por convicciones políticas, más o menos acertadas, cuyo punto de partida fue el Viejo Reino de León, ha logrado, pese a la crisis económica, un progreso social y económico incuestionable, aunque insuficiente.

Alguien, ya entonces, vio que la unión hace la fuerza, aunque aún hoy haya disputas mucho más ligeras que las de antaño y las peleas se circunscriban a la Cámara entre procuradores de diferentes signos políticos e incluso de mismo pensamiento, a tuiteros y a las barras del bar del pueblo...

No nos tenemos que quedar con una autocomplacencia estéril. Sabemos, y sacamos pecho por ello, que en 1188 la Basílica de San Isidoro de León fue la sede, reinando Alfonso IX, de las primeras Cortes de la historia de Europa. Ahí es nada!, en tiempos donde las guerras intestinas acababan con la plebe sin contemplaciones, a golpe de hacha y espada. Ya entonces se escribían las primeras cartas de derechos humanos, el Tratado de Tordesillas....Valladolid fue la capital del Reino 5 años, antes que Madrid. Sin entrar en los papeles de Salamanca...

Algunos, con su pluma ejecutiva, deberán explicar a quienes quieran oír, lo que siempre se ha repetido machaconamente, hasta el slogan, lo que es hacer Comunidad, que se hace!, y más valdría que sin complejos ni potenciando ombligos.

Tras la trasformación social y económica del Siglo XX, con sus luces y sombras, el XXI, la era de la cuarta revolución industrial, nos exige una verdadera altura de miras, también desde esta Comunidad, una explicación de Comunidad convincente incluso para los millennials, los «digital natives», para los que el uso de un dispositivo electrónico no es ningún misterio y se comunican por el boca a boca de las redes sociales.

Hay algo mejor que esto para «vender» Comunidad?. Es poner a prueba, y de la buena, a nuestros políticos, a los investigadores de Mercado, profesores, educadores sociales, economistas, emprendedores y a todos aquellos profesionales con oficio conocido.

En un mundo globalizado, cuesta explicar las fronteras. Porqué nos aferramos a lo más cercano?, a lo nuestro, a lo que nos vio nacer y crecer. Donde acaba una comunidad y empieza otra?, si los paisajes son a veces más diferentes dentro que fuera, si el entendimiento es más complicado con el vecino de la puerta de al lado que con el extranjero.

El salto es importante, para una comunidad con una elevada tasa de jubilados, ancianos y «emigrados», por simplificar, espoleada por la crisis de la agricultura y la ganadería, acomplejada, sí, por comunidades con menos Historia, con mayúsculas, y mas marketing de despacho, cuajado de trileros en busca de subvenciones...

No tiene por qué ser un salto al vacío. Debemos de garantizar el estado del bienestar y de las oportunidades para todos como medio para el mantenimiento de la confianza en la Comunidad de Castilla y León.

La generación Y, los nacidos entre 1981 y 1995, jóvenes de entre 25 y 35 años, los adultos de la prosperidad económica antes de la crisis, los futuros consumidores, con nuevas necesidades y demandas, exigirán una profunda trasformación a nuestras empresas, y algunas de ellas, aunque no las suficientes aún, triunfan ya en el extranjero e incluso en el resto de nuestro país. La séptima fortuna de España, según la revista Forbes, pertenece a los hermanos Riberas Mera, de origen burgalés, gestores de Gestamp. Discretos y humildes, dicen en su entorno, se les atribuye un patrimonio familiar importante. La base del éxito es para la familia Riberas Mera el trabajo bien hecho y un constante esfuerzo.

El reto es mayor para nuestras empresas en su propia Comunidad autónoma que fuera de ella. Otra contradicción!, y son muchos los que desean permanecer en su Comunidad, junto a la familia, amigos y a aquellos paisajes y paisanajes conocidos.

Según la consultora Deloitte, en 2025, los millennials representarán el 75% de la fuerza laboral en el mundo.

Castilla y León debe encaminarse al dominio absoluto de las nuevas tecnologías y la conectividad, para frenar de una vez por todas la sangría de la emigración juvenil.
Debemos apoyar a las startups, como una vía de oportunidad distinta de la tradicional, pero igual de válida.

El crecimiento de la Comunidad irá ligado al aprovechamiento de los diferentes frentes de negocio que se abren en esta nueva era de la conectividad.

En la década de los años 60 y 70, decenas de pueblos de Castilla y León fueron abandonados por sus habitantes, en busca del sustento en grandes urbes como Madrid, Barcelona o Bilbao, por no señalar un rosario de países extranjeros. Muchos, dejaron hasta el puchero del cocido en el fuego.

Aquel éxodo obligado nunca olvidó sus orígenes ni su identidad, ni siquiera el olor de la lumbre en una noche de frio invernal, pero fue una generación perdida, empeñada en lo único que importaba e importa: la supervivencia.

Ahora, exportamos jóvenes preparados en nuestras universidades, que desearían sin duda volver a su tierra, una vez recorrido mundo y visto que como en casa en ningún sitio, pero en igualdad de condiciones, claro. Y ahí está la cuestión y el gran reto. Llegamos al origen del ser o no ser shakesperiano, que trasladado a lo que nos importa, nos obliga a hacer una Comunidad que nadie quiera abandonar.

Los jóvenes actuales valoran la vida en familia en su localidad natal, cerca de sus amigos, sin los agobios de una gran ciudad, la polución y el ruido. No buscan más ingresos que los justos, ni la acumulación y rechazan las horas extras, haciendo suya la máxima de Aristóteles de que la riqueza consiste mucho mas en el disfrute que en la posesión. Tienen las expectativas justas y las asumen.

Mal que nos pese, la Comunidad de Castilla y León estará pronto en manos de los millennials y en su comportamiento multitasking, aquellos que tienen la necesidad de hacer varias cosas a la vez. La juventud solo se cura con el tiempo, diría un sabio.

Está claro que los discursos tradicionales no valen ya en un panorama donde la realidad virtual es una misma moneda con dos caras. La línea que distancia lo físico de lo virtual se confunde, conformando un nuevo panorama social y político.

Se debe tener en cuenta lo que se denomina Big Data, una generación de valor seguro ante el aprovechamiento de millones de datos que favorecen la creación de riqueza en la sociedad y el desarrollo.

Los jóvenes de nuestra Comunidad y del mundo desarrollado en general, cuentan con la innovación tecnológica a su favor pero también con una gran incertidumbre derivada del desempleo, la inmigración y la emigración.

El mundo convulso en el que vivimos, asediado por las guerras, las religiones, el hambre y los climas extremos, no favorece tampoco ver el futuro con optimismo.

Los adictos al movil dominarán el mundo, y en consecuencia nuestra comunidad autónoma. Son muy activos. Antes de comprar, buscan y comparten opiniones online.

Se fían más de sus amigos que de la información de las empresas....prefieren las redes sociales que el contacto con el comercial de turno que intenta vender una thermomix o una crema cosmética entrando por la puerta de tu casa.

Su filosofía les hace sentirse protagonista absoluto de su propia vida, algo que no nos permitimos en anteriores generaciones, pendientes, primero de los padres y después del marido y los hijos.

Ellos prefieren compartir, no ser dueños de nada, son los hippies del Siglo XXI, pero menos contemplativos.

Algunas empresas han aprendido que con la sostenibilidad, la transparencia, el compromiso social y la participación en la marca de los consumidores se llega más a su corazón...y a su bolsillo.

Castilla y León “vende” tradición, cultura, turismo, arte, patrimonio e historia. Nos gustaría sumar el I+D+ i de las empresas nacidas en los páramos de Castilla o en las montañas de León, tecnología punta, algo que poder añadir a la investigación y práctica médica, a la comunidad educativa, nuestro granito de arena…

Algo que ha salido airoso con lo justo, como son algunas de las nuevas empresas de Castilla y León, se merece permanecer y crecer por méritos propios.

Quien les hubiera dicho a los chefs actuales, los cocineros de antes, que iban a poner sobre sus fogones la desestructuración de los productos empleados por sus madres, para crear delicadas fusiones y espumas con la misma delicadeza del que pinta un cuadro.....

El segoviano Cándido, en el siglo pasado, ya era un precursor de lo que vendría, por aquello de romper con todas sus fuerzas la columna vertebral del tostado cochinillo con un plato de canto ante la mirada atónita de los comensales...

Quien de cierta edad no ha ido bajo el acueducto romano a guardar cola para ver a Cándido trocear un humeante animalillo de apenas unos días de edad.....para luego engullirlo una vez “desestructurado” en el plato de loza blanca. Eso sí que es el origen de la desestructuración moderna.

En mi caso iba de la mano de mis padres, y a regañadientes me acercaba a Cándido para ver la exhibición.....

El boom de la gastronomía de autor nos debe salpicar a fondo, tenemos tradición, producto para aburrir y confío que la ilusión por la moda de las buenas viandas supera a la desgana engendrada en años de olvido.

Guisos y asados, platos emblemáticos de nuestra tierra maridan a la perfección con los vinos blancos, verdejo o godello, los de la Ribera del Duero, cuna del Vega Sicilia, que juegan a la par con los mejores riojas, en pagos y fincas centenarias de herederos ya con afán de conservar el pasado para crear su propia historia en el presente.

Un arroz zamorano se tiene que alzar sin complejos, al igual que el de la costa mediterránea, como la sopa de ajo o los torreznos bien tostados, trabalenguas para extranjeros cuyo origen en el cuerpo del cerdo imposibilita aún más su petición ante la barra del bar.

¡Quien tiene más arte en España que nosotros!?. Podría ser la pregunta de una folklórica, pero no, me refiero al Arte labrado por nuestros antepasados y la respuesta es sencilla: nadie.

Desde el románico, toda una ruta reconocida en el mundo...pasando por el gótico, reminiscencias del cruce de culturas, siempre enriquecedor, que hacen que la Comunidad tenga una personalidad singular y plural en todo.

Escritores de fama internacional en el idioma que hablan 560 millones de personas en el mundo, algunos herederos de la Institución libre de enseñanza y de la Generación del 27, practicantes de lo que se ha dado en denominar ética cívica.

Pintores de los campos palentinos y de los que amaba Delibes....las joyas universales de las Edades del Hombre, poso del paso de la Iglesia y sus diócesis por las tierras castellano leonesas. El otro gran Camino nos conduce al Santiago gallego y universal.

Nuestra Comunidad tiene el mayor número de kilómetros de la Ruta Jacobea, sin presumir en exceso de esta casualidad regalada por el destino, que supone en otras autonomías un importante factor para medir el nivel socioeconómico.

Todos los años vemos a miles de peregrinos conmovidos por una hazaña personal que abarca cuerpo y alma al unísono, y quizá debiéramos prestar más atención a potenciar la buena atmósfera de este gran negocio del espíritu, que encaja a la perfección con la historia de nuestra tierra. Y eso que los atribulados caminantes no exigen demasiado; baño y cama limpia, un almuerzo sencillo sin complicaciones, y en ocasiones una mano de linimento.

Dar una vuelta al sentido y sentimiento de comunidad no sobra, aunque no haya demasiada alegría ni entusiasmo en el ambiente. Los castellano leoneses somos gente forjada en la adversidad, a veces incluso pesimistas por naturaleza, a los que no nos han regalado nada de nada y por eso contamos con un master personal para encarar el futuro con la mejor de las posibilidades. Aprovechémoslas!.

La resistencia a la adversidad nos la enseñaron nuestros abuelos en el afán de avanzarnos lo que nos venía encima. El que no quiso oír se quedó en dique seco, camino al futuro.

Otros aprovecharon bien la oportunidad que les brindaba el destino. El conocido como Plan Miner puso en manos de algunos miles de millones de euros europeos y nacionales en las décadas de los 80 y 90 para la reconversión del sector minero y de las cuencas.

Ya entonces se sabía que un sector estratégico, y contaminante, como el de la antracita, que ofrecía puestos de trabajo sustanciosos a cambio de duras jornadas, debía dejar paso a energías más limpias, con una reducción paulatina de Co2 a la atmósfera.

Hoy, 30 años después, solo vemos minas cerradas y la decadencia absoluta de los pueblos mineros. Donde está el dinero invertido?, a qué se destinó aparte de a polígonos industriales fantasmas, piscinas municipales y caminos al cementerio?. Centenares de millones de euros no se disuelven como un azucarillo en agua.

Se han perdido muchos años de luchas de mineros estériles, empeñados en el mantenimiento de las minas sin buscar una verdadera alternativa industrial participativa, que hubiera permitido el mantenimiento de los pueblos, colegios, institutos, supermercados, y en general la vida cotidiana. El coste social es importante, como se puede ver con solo acercarse a las cuencas mineras de León y Palencia.

Alguien no dijo la verdad en su momento. Era un futuro que se veía venir de lejos. Nadie se pregunta a donde han ido las subvenciones mineras?. Alguien ha tenido que ser el beneficiado y alguien el perjudicado, por utilizar el singular. Que es peor, no tener cabeza, o tener demasiada?.

Los derechos de los mineros, rebajados; las subvenciones, consumidas y los pueblos, clausurados, con minas a cielo abierto por todo paisaje.

Y todo esto, en una Comunidad con recursos naturales impresionantes, con el mayor número de kilómetros de ríos del país, igual que sus bosques, que ocupan 5 millones de hectáreas, 3 millones de ellas arboladas, la superficie forestal más grande de España, sin un riesgo inminente de desertización, como ocurre al sur de Castilla y León.

El respeto por nuestros bosques debe seguir siendo un empeño para el Gobierno regional, sin bajar la guardia en los parques regionales y nacionales.

Los resultados de las investigaciones en energías limpias como la eólica, la biomasa o la solar pueden constituir un complemento o una salida, en ocasiones, a las tradicionales, con proyectos de eficiencia energética y medidas ligadas al concepto de ciudades inteligentes, cosmopolitas y culturales que escuchan a sus ciudadanos, eliminando barreras arquitectónicas y frenando el crecimiento de la polución atmosférica, acústica y lumínica.

La agricultura ecológica ha llegado cuando en otras comunidades autónomas no conciben desde hace décadas tratar los productos de consumo humano con pesticidas de difícil eliminación.

Algunos agricultores jóvenes fracasaron entonces en el intento de apostar por la agricultura ecológica, que en la actualidad se extiende a numerosos productos del sector agroalimentario.

El cuidado del turismo de calidad, ligado al vino, la gastronomía, el arte y el deporte está dando más de una alegría a nuestra tierra, acostumbrada a pocas alaracas.

Esto nos hace reconocer que no hacen falta grandes proyectos sino ideas sencillas que se puedan llevar a cabo de forma paulatina, sin prisas pero sin frenazos, que pongan en valor aquellos aspectos de nuestra comunidad en los que hasta ahora no nos habíamos fijado.
No permitamos ser los mejores desarrollando las mismas acciones que nos llevan a los mismos resultados negativos y al fracaso.

Es el momento de modificar las decisiones y seguro que lograremos cambiar el final, lo que nos llevará a ver nuestra Comunidad de manera distinta, con todo el potencial que su gente es capaz de desarrollar.

De lo contrario habrá que decir, con cierto duelo, que siempre nos quedará París…

 

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