Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Monstruos

ANTONIO PIEDRA ANTONIO PIEDRA
21/10/2019

 

La sentencia del Supremo es lo más confuso que he conocido como profesor de filología y filosofía. El lenguaje opera con palabras que definen hechos. Destruido ese vínculo, adiós a la comunicación humana y a la coherencia en derecho. Si ya sobran los diccionarios, también los jueces y fiscales como relatores de hechos consumados. Lo que nos lleva al «sueño de la razón» de Goya que «produce monstruos» en cadena.

Como reflexión filosófica, me parece un dislate. La sentencia se basa en un juicio platónico según el cual los actos serían una apariencia de las ideas trascendentes. Una película donde el cuerpo es pura ficción y el alma realidad. Esta sentencia estaría más cerca de la teología que de la Justicia, pues el derecho no juzga el alma o las ideas del hombre, sino sus actos con la ley en la mano. Así, la aplicación platónica, como jurisprudencia, es un timo que juzga aristocráticamente porque lo digo yo.

La sentencia del Supremo –no entro en el debate jurídico– se articula en torno a cuatro argumentaciones de origen platónico que confieren a los golpistas la categoría de idealismo utópico. He aquí la prueba, pues habla de «mera ensoñación», «simple quimera», «mera quimera», «artificio», «artificio engañoso», «artificiosa combinación», «artificiosa asimilación», «casi todos los recusantes», «esfinge casi silente», «casi ceñidas», «casi todos los colegios», «supuestos casi complacientes», «casi connivencia», «casi íntegra», «casi en su totalidad», «casi al detalle». Textual sin casi.

Una parodia lingüística –o tsunami democrático, que dicen los violentos– para el parque jurásico de los monstruos. Con tanta ensoñación, el cabreo de mi psicólogo supera al Kilimanjaro. Acusa a los jueces de competencia desleal. Lógico. El juicio ha consistido en sesiones de psicoanálisis con unos idealistas que tenían el complejo de Edipo: matar a su padre, llamado España. Por eso la sentencia freudiana idealiza todo: el golpe, la violencia, la independencia y la rebelión.

Surgen ciertas preguntas. ¿Qué juzgarán a partir de ahora los tribunales? ¿Le bastará al asesino acudir al subconsciente y decir que no quería hacerlo pero que al fin cometió una falta leve porque estaba hipnotizado? ¿La ley juzgará el delito a partir de las buenas intenciones del criminal? Lo pregunto, porque yo vi en directo a los golpistas en rebelión declarando la independencia y, como mucho, estaban emocionados, pero no hipnotizados.

De esto dio cuenta Azaña en la revuelta de mayo en 1937. Vio en Barcelona a mucho emocionado pero a ningún hipnotizado. Lo cuenta en La velada en Venicarló: «Si la guerra se utiliza para abonar el terreno del nacionalismo catalán y prepararle una gran cosecha, la participación en la guerra se subordinará al interés del nacionalismo». Lástima que esta reflexión tan provechosa del Presidente de la República no la hayan tenido en cuenta los magistrados del Supremo en este octubre de 2019.

Ítem más. Si estaban bajo los efectos de la «ensoñación», ¿quién coños hipnotizó a estos golpistas casi inocentes? No hay respuesta en la sentencia, pero sí una manguera platónica llamada quimera que, repetida por tres veces, lleva a una evidencia: que a los magistrados del Supremo les gusta el bolero que cantaba Chavela Vargas, titulado Somos. Ya la vi cantarlo, borracha como una cuba, y me impresionó ese desgarro jurisdiccional de la tequila: «Somos en nuestra quimera doliente y querida/ dos hojas que el viento juntó en el otoño ahí».

Respaldados por esta sentencia platónico-freudiana, los golpistas –¡qué poca consideración!– lo han celebrado con hechos contundentes en toda Cataluña: + asalto a la democracia, + asedio al ciudadano, + vandalismo en las calles, + odio en las conciencias, y + monstruos en acción que señaló Quevedo en el Discurso de todos los diablos: “los tiranos lo aborrecen todo: a lo bueno porque no es malo, y a lo malo porque no es peor”.

No culpo ni a Rajoy ni a Pedro Sánchez. Ambos representan la normalidad zen: “yo me entrego a la no-acción”. Un despropósito que ha envalentonado al golpismo catalán. Lo señalaba Azaña en la mencionada obra: “La Generalidad funciona insurreccionada contra el Gobierno. Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en extremar el catalanismo, la Generalidad asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho”. No han cambiado nada con los años.

El resto son platonismos que juzgan por las intenciones. El hecho es que la sentencia no ha pacificado al tigre. Lo ha alimentado. Al identificar hechos reales con ensoñaciones, la quimera funciona como un eximente que ha vaciado el contenido del lenguaje y, de paso, ha destruido los fundamentos jurídicos. Han inventado incluso una peculiar figura procesal: la del casi. Casi me roban, casi me matan, y casi, por 9 veces, en “connivencia”. En España se ha dormido la razón como en el aguafuerte de Goya, y nos salen monstruos por las orejas. Para verlos en estos días sólo hay que conectar la televisión.

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria