Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Cementerios donde ya no cabe un alma

En pueblos como Puras o Rubí no hay sitio para más tumbas / Diputación contabiliza 16 camposantos con el 100% de ocupación y otros nueve al 99% aunque en muchos municipios hay recintos nuevos

LAURA G. ESTRADA / VALLADOLID
15/05/2018

 

«Si viene alguien nuevo al pueblo, no entraría», asegura contundente el alcalde de Rubí de Bracamonte, Rafael del Río. Sin embargo, no se refiere a la llegada de más vecinos para engordar el censo de esta localidad enclavada en la comarca de Tierras de Medina, que ahora roza los 250 habitantes, sino a la dificultad de que pueda recibir sepultura en el cementerio del pueblo, porque ya no hay sitio. «Está llenito».

Su caso no es aislado. El problema de espacio se repite en la localidad de Puras, donde «como máximo...», empieza a calcular el regidor, Teófilo Arroyo, «...se podría hacer un nicho más de los que ya hay», acota finalmente tras una pausa para repasar dónde cavar ese último hueco.
Estos son los dos ejemplos de la provincia de Valladolid donde el camposanto ha llegado al cien por cien de ocupación y, además, no se han construido recintos alternativos, ni se han agrandado los antiguos, ni hay un proyecto de ampliación sobre la mesa. Simplemente, sólo se pueden enterrar aquellas personas previsoras que ya han adquirido su espacio en vida o disponen de un panteón familiar.

Aunque en total hay 16 cementerios en la provincia que han alcanzado su capacidad máxima, según las estadísticas oficiales de la Encuesta de Infraestructuras y Equipamiento Local, albergada en el Banco de Datos de la Diputación de Valladolid –y actualizado a enero de este año, tal y como refleja el informe–, la mayoría de las localidades donde se ubican estos recintos saturados han buscado opciones para dar respuesta a la demanda.

Así, en pueblos como Villabrágima, se construyeron unos nichos recientemente, explicó la alcaldesa, Noelia García, y ahora están estudiando la cesión al Ayuntamiento por parte del Arzobispado para acometer una obra de ampliación. También en Quintanilla de Trigueros se acondicionaron más espacios hace alrededor de una década, explicó el regidor, José González, y lo mismo sucedió en Quintanilla del Molar, donde aprovecharon unos Planes Provinciales para hacer nuevos nichos y un osario porque «ya no había espacio», aclaró la primera edil, María Paz Polo.

En aras de subsanar la problemática, el Ayuntamiento de Trigueros del Valle, que había colgado en la puerta del camposanto el cartel de ‘completo al 99%’ –según refleja el informe de la institución provincial–, acaba de estrenar el anexo que ejecutaron el año pasado gracias a una inversión de 37.000 euros, recordó el alcalde, Pedro Pérez. «Hicimos una expropiación y hemos acondicionado una primera fase para treinta personas, y en el futuro se podrá hacer otra fase con capacidad para otras tantas».

La misma saturación del 99% padecen en otras ocho localidades, aunque grandes enclaves como Tordesillas o Peñafiel tienen otros cementerios y, en el caso de Nava del Rey, además de contar con un nuevo camposanto, hicieron una revisión de las parcelas antiguas donde ya no se pagaba contribución, para depositar los restos en pequeñas cajas a fin de ganar espacio, explicó el alcalde, Guzmán Gómez.

Así, el dilema de dónde enterrar a quienes no han adquirido su parcela de tierra se centran en Amusquillo, San Salvador, Torrecilla de la Orden, Valdearcos de la Vega y Castrejón de Trabancos. «Podríamos hacer diez nuevas tumbas, pero quitando un árbol o anulando una calle», sopesó el alcalde del último ejemplo, Moisés Santana.

Aunque conscientes de que apenas hay hueco dentro de los muros de los cementerios, la solución no parece ni urgente ni inmediata en los casos consultados. Quienes viven en los pueblos ya tienen su parcela, incluso su panteón construido, a falta únicamente de grabar en la lápida la fecha de defunción, y por eso las previsiones de ampliación son sólo meras propuestas etéreas, al considerar que la demanda no va a superar la escasa capacidad del perímetro.

«Es un proyecto que se pensó en su día porque el cementerio está saturado, pero al ver que no hay mucha demanda, se ha estancado», aseveró el alcalde de Castrejón. «No nos hemos planteado la ampliación porque no hay necesidad; los que se quieren enterrar aquí ya lo tienen pagado», añadió el regidor de Puras antes de recordar que el año pasado «se hicieron cuatro hoyos» y de resaltar que a pesar de que hay terreno colindante, no se ha barajado su adquisición «porque no existen solicitudes» más allá de reservadas efectuadas.

En los mismos términos se expresó el alcalde de Rubí de Bracamonte, donde esta legislatura se iniciaron las conversaciones con el propietario de un terreno junto al cementerio, pero la operación no se materializó por falta de un acuerdo económico y ahora sopesan si «retomar» el proyecto porque «la mayoría de las familias ya tienen su nicho».

Quizá por esa ‘tradición’ de adquirir en vida la última y eterna residencia, sobre todo en los municipios de menor población o con población más envejecida, no resulta tan extraño que 72 cementerios de la provincia superen el 90% de la ocupación en las 65 localidades donde se ubican. De ellas, 14 cuentan con otros espacios nuevos, según se desprende del informe albergado en el Banco de Datos de la Diputación, y 57 pueblos están por debajo de la mitad de su capacidad, pero 51 enclaves tienen sus cementerios saturados y apenas cabe un alma.

SIN POSIBILIDAD DE INCINERACIÓN EN LOS PUEBLOS

El ‘último viaje’ para una persona fallecida en el medio rural a veces se complica, porque si mostró su voluntad de incinerarse, no tiene posibilidad de hacerlo en los camposantos de la provincia. Ninguno de los 262 cementerios contabilizados en el informe elaborado por la Diputación de Valladolid, ni los de titularidad municipal ni los dependientes del Arzobispado, disponen de crematorios, por lo que la familia está obligada a trasladar el cuerpo a Santovenia de Pisuerga, donde hay uno privado, o a la propia capital vallisoletana, si quiere las cenizas.

Tampoco es habitual que los cementerios de los pueblos dispongan de capilla dentro del propio recinto, ni que haya tanatorio en la localidad, por lo que hay que velar a los difuntos en casa o desplazarse a las cabeceras comarcales. Varios kilómetros antes del descanso final.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria