Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Max dulzaina

 

EL Calderón como envase. Más que un lujo. Nuestro gran patio de butacas. La función era desde Valladolid. Se abrió el telón y se propagó por todas las televisiones de la nación y, una vez más, en el gran teatro, a capela y en directo, mirando a los ojos a los de la platea, aparecieron actores, presentadores, premiados, músicos y bailarinas.

Tocaba reconocer y poner el dedo en la llaga del alma, la que escuece para adentro y no duele. Entre ellas, nuestra Lola Herrera, gran señora de la escena, eterna sonrisa de señorita del cine y de Valladolid. Y se sucedieron las descargas eléctricas emocionales. A muchos de ellos y de ellas les llegó el momento de cargar las pilas después del trabajo bien hecho y de hablar sin haber memorizado antes un guion.
Todos fueron triunfadores. Júbilo, sonrisa y lágrima. Sobre un trigal se compuso la partitura, danzó la danza y los actores se asomaron desde las ventanas del cine y del teatro. Se fraguaba ese momento mágico en el mayor espectáculo del mundo escénico. Pongamos que escribo de la veintidós edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrada en el Teatro Calderón de Valladolid hace apenas unas horas. El espectáculo ya no acaba, no se cierra ese telón, ni aparece el adiós cuando termina la función… Todo sigue y seguirá para siempre en Internet. Bien por la eternidad del cómico.

Todo genial. Pero hubo un momento de la gala en el que a algunos se nos puso la piel de gallina, el bello de punta y las orejas tiesas. Y el corazón acelerado. Fue cuando, entre cabezudos y niñas, apareció Luis Ángel y, en sus manos, una dulzaina y, en sus labios, la lengüeta con una entradilla de Agapito y unas notas de El Silverio.

Irrumpiendo en la escena como solo sabe hacerlo un dulzainero, sin cables, destrozando decibelios con medida, con esa potencia que solo tienen algunos instrumentos de viento y madera. Bendita charambita. Como antaño, sola en la plaza abarrotada y bailona. Y es que los dulzaineros en esta tierra arada por Marazuela son la escolta de nuestro registro sentimental. Y quiero pensar que el «max» de la dulzaina en esa función se lo llevó uno de Aldeamayor de San Martín. Enhorabuena a todos los premiados.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria