Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Gigantesco trampantojo

 

LA fiesta terminó: todos, a trabajar y a reponerse. Los analistas sociales todavía no han entrado en este terreno. Tampoco los sociólogos ni los economistas, que tienen tema para aburrir solo sumando cifras de cohetes, decibelios, toros y esos locos presupuestos que se llevan los festejos. Y no digamos la Santa Madre Iglesia, que le saca brillo a su convocatoria más concurrida. Han llenado todo el verano: ‘overbooking’ cada domingo.

En el día de la patrona, a misa y a la procesión va todo el mundo. Es más, he visto y oído a los más recalcitrantes agnósticos, furibundos ateos y anticlericales contumaces soltar más vivas a la virgen o al santo que a la república o la libertad. Y el cura, sin aprovechar la homilía, como si le sobrara tiempo para ganar su batalla, tan perdida en los tiempos que corren.

El panorama –dibujado así, a vuela pluma– tiene chicha para hacer análisis. Sin embargo, en este batiburrillo quien se lo lleva de verdad es el camarero, que ha sudado la camiseta en agosto. Es ahora cuando los sufridos hosteleros sonríen y cuentan los euros del cajón. Porque, no me negarán, que si hay alguien que saca beneficio –contante y sonante– del verano es el del bar quien, durante todo el año, pena con amargura ante la exigua parroquia y las míseras cajas diarias.

Alguien debería radiografiar el caudal de humanidad y satisfacción que acumulan los pueblos durante el verano. Es curioso que no se analice ni se exprima por parte de los hombres y mujeres que hacen política. Ellos y ellas dicen que en el desierto no hay votos, pero son incapaces de ver el fondo de ese sueño de alegría, vida y color.

De esa gran metáfora de la despoblación, este es un oasis efímero, aunque todos sabemos que se trata de un gigantesco trampantojo que oculta la realidad. Porque detrás de la tela de la fiesta y la plaza, llena de terrazas, se oculta el frío y la soledad del invierno.

Ese es el final, mil veces anunciado: el día después de la fiesta, cada mochuelo a su olivo. Los muy cucos se van a poner los huevos muy lejos, en nidos de cemento. A estas alturas, centenares de miles de personas ya tienen a buen recaudo sonrisas, selfies, fotos corales e instantáneas de su pueblo. Ojo, que tengo pruebas. Os lo he visto en el wasap.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria