Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Es capital

El autor se pregunta, si es pertinente resucitar historias de la cuales ya casi nadie habla, historias que puede que ya no interesen porque las personas estén más preocupadas por cuestión es que son capitales para su futuro

FRAN SARDÓN FRAN SARDÓN
11/09/2019

 

Las viejas historias, las historias que no tuvieron un fin, o quizás el remate fue ambiguo, tienden a volver porque nunca se fueron del todo, tienden a resucitar porque nunca estuvieron muertas del todo como si alguien las hubiese estado conservando en formol para invitarlas a volver a la vida y a la actualidad en el momento preciso o quizás en el más inoportuno. Quién sabe.

No es una característica muy corriente, entre nosotros, el don de la oportunidad. Los historiadores siempre dicen que ahí está la Historia para aprender de ella y también que la Historia se repite, que es cíclica. ¿Qué hacer entonces? ¿Estamos condenados a cometer los mismos errores una y otra vez? ¿No es frustrante? ¿Pero qué hacer con las historias que no tuvieron un fin? ¿Tenemos la responsabilidad o el derecho de buscar un desenlace a las historias que nuestros antepasados no quisieron o no pudieron hacerlo? Es capital llegar a alguna conclusión al respecto.

Quizás tengamos que empezar a ver si es pertinente, desde el punto de vista de la oportunidad, resucitar historias de la cuales ya casi nadie habla, historias que puede que ya no interesen porque quizá las personas, las más jóvenes sobre todo que tienen que hacerse cargo del pastel que les dejamos, estén más preocupadas e interesadas por otras cuestiones que también tienen su historial y que son capitales para su futuro.

No quiero ser demagogo ni aburrir con las mismas historias de siempre que sí, que necesitan de soluciones acuciantes como la despoblación, la soledad, los salarios dignos, la violencia de género, el empleo, la natalidad, el futuro de nuestra tierra y de nuestra historia. En el fondo quizás se trate de eso, que para no aburrir a los ciudadanos hay que cambiar de historia de vez en cuando y no estar siempre con los mismos relatos cansinos y soporíferos que de tanto repetirlos pierden el interés de los que sí somos mortales y tenemos un fin, pero claro, actuando de esta manera siempre estaremos participando en historias sin ser capaces de escribirlas un buen final, pero si siempre ha sido así no será que no somos capaces de hacer las cosas de otra manera, los finales son siempre las partes más difíciles de escribir de las historias. Que cada uno se construya su propio final entonces.

Pero es que, quizás también, nos cueste reconocer que los problemas universales de los seres humanos sean irresolubles porque precisamente somos humanos y siempre cometemos los mismos errores, con lo cual, nunca tendrán un final, ni bueno ni malo, y entonces tan solo se trate, y nos debamos de conformar, de que nuestra intervención en la Historia sea para hacerla avanzar y para que los que tengan la suerte de sucedernos nos reconozcan que subimos un peldaño o que «derribamos un ladrillo del muro».

¿Volver hacia atrás para avanzar es una buena estrategia, quizás por aquello de coger impulso? No lo sé. Lo que sí sospecho es a que a muchas personas, quizás a la mayoría, sí que les gustaría, al menos escuchar que surgen propuestas e ideas que intentan encontrar el camino que nos lleve a encontrar soluciones para cuestiones tan cotidianas como el acceso a un empleo digno que les permita vislumbrar un futuro en la tierra que nos vio nacer o el acceso fluido a una sanidad de calidad que esté de nuestro lado en los malos momentos. Cosas como estas que hemos escuchado mil veces y que es posible que ya no abran la portada de ningún noticiario y este sea el motivo por el que hay que hablar de otras cosas que tengan más impacto y que tengan, también, la capacidad de agitar el cotarro y crear polémicas. Bien mirado, tampoco es tan descabellado que actuemos de esta manera, no deja de ser entretenido ver cómo una cuestión en concreto, un asunto quizás no capital tiene la capacidad de sacudir el árbol para obligar a los pájaros a sacar la cabeza.

Avanzar no sé si avanzaremos, quizás la diosa Fortuna tenga mucha más influencia de la que creemos en el devenir y en la historia de los seres humanos. Woody Allen lo explicó perfectamente en la mejor película que ha realizado en los últimos años: Match Point y en ese caso para qué necesitaríamos tantos dioses ni tantas capitales.

El desapego y, en ocasiones, el hastío que tienen los ciudadanos con las cuestiones políticas es cada vez más preocupante, tiene muchas similitudes con la cuestión de la despoblación, vemos que nos alcanza una historia a la que no vamos a ser capaces de darle un buen final y para que no nos lo recuerden, sacamos del baúl de Karina otra historia a la que tampoco supimos darla un digno colofón. Es capital que hablemos de los problemas reales de las personas, de aquellos problemas que cuando les encontramos un solución dignificamos la vida huma y nuestra propia historia. Es capital y no apremian las soluciones.

Fran Sardón es presidente de PREDIF (Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad).

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria