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Una segunda oportunidad para la dehesa

Es uno de los escenarios en los que ensaya Life Regenerate, un proyecto que persigue revitalizar esta masa forestal que está amenazada por una baja rentabilidad y el cambio climático

E. ORTIZ VALLADOLID
25/11/2019

 

Revitalizar es dar fuerza y consistencia. Este verbo es sinónimo de nueva vida, no de empezar de cero pero sí de una segunda oportunidad tras un periodo de deterioro. En este jaque mate se encuentra la dehesa, bajo la amenaza de la baja productividad, los efectos del cambio climático y el abandono rural. En esta jugada, al contrario que en el ajedrez, la reina sí tiene escapatoria. Sólo hay que mover dos fichas en este tablero: sostenibilidad y eficiencia.

En el ecuador de la partida se encuentra Life Regenerate, un proyecto que persigue rehabilitar estas masas forestales en las que agricultura, ganadería y medio ambiente entran en equilibrio. Sobre el tablero domina el color negro con casillas que recogen un déficit de 200 euros por hectárea, precios que permanecen en stand by desde hace tres décadas, pérdidas de hasta 500 euros por hectárea a causa de enfermedades, rebaja de las ayudas y caídas del 20% del valor añadido. Para darle la vuelta, entran en el juego seis socios: el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa-Csic), las universidades de Extremadura y de Sassari (Italia), la Fundación Naturaleza y Hombre, y las empresas IDForest y Volterra Ecosystem.

Las contribuciones de cada cual, todas bajo la coordinación de la institución extremeña, perfilan la «transformación de los actuales modelos de producción en sistemas autosuficientes, competitivos y rentables que trabajen con la naturaleza y no contra ella». Esta alianza blindará un escudo frente al cambio climático así como la rentabilidad de explotaciones que «se independizarán de un alto costo de insumos al reciclar los recursos existentes».

La dehesa es un emblema de Salamanca. De ahí que el campo charro sea uno de los laboratorios de ensayo. «Las tendencias climáticas y socioeconómicas de las últimas décadas han llevado a un gradual abandono de estas tierras y de sus prácticas agroecológicas centenarias», concreta Ignacio Santa Regina, uno de los investigadores responsables del proyecto. Este desamparo recibe con los brazos abiertos a las amenazas medioambientales, plagas y enfermedades como La Seca. La explosión de este cóctel molotov deja «pérdidas de regeneración natural, biodiversidad y hábitats» así como un «incremento del riesgo de fuegos y de erosión de suelos». Las pruebas para desactivarlo se llevan a cabo en 100 hectáreas, sumándose a las 40 salmantinas otras 60 en Cerdeña para poder «comparar los resultados y la rentabilidad de las prácticas en dos ecosistemas similares en cuanto a la especie arbórea, la encina, pero distintos en las condiciones edafoclimáticas».

INNOVACIÓN
El eje de la estrategia es la innovación y sobre ella gira el manejo del ganado, el terreno y la biomasa residual. La primera baza es el pastoreo adaptativo regenerativo, un sistema de rotación de la cabaña entre parcelas acotadas. Con un descanso de varias semanas, «el pasto se regenera más deprisa puesto que si los rebaños están siempre en el mismo sitio es mayor la erosión». Ignacio explica que hasta el momento estos movimientos se han realizado con vacas a las que se sumarán progresivamente ovejas y pavos ya que «cada especie se alimenta de una manera y la alteración del terreno será menor». Y para paliar la sed de tanto desplazamiento, los animales se encontrarán con «puntos de agua inteligentes», a salvo de ciervos y jabalíes.

Sobre el terreno reina la diversificación de especies. De fauna pero también de flora con la «introducción de plantas aromáticas y medicinales que puedan ser rentables en el mercado». La innovación entra en juego con el diseño de Keyline o líneas clave. Es una técnica para, sobre un estudio al milímetro de la topografía, «manejar el agua en el suelo y facilitar su movilidad, favoreciendo la retención por los cultivos y la restauración de los suelos degradados», anota el representante de Irnasa-Csic para incorporar el «valor añadido» de la tercera y última pata: el reciclaje de la biomasa residual, donde la explotación micológica lleva la voz cantante. El beneficio de esta práctica tiene doble dirección. Por un lado, hacia la propia dehesa al «mejorar la salud de los árboles y la resistencia contra los patógenos en el sistema radicular, y prevenir la propagación de los incendios forestales con las podas»; por otro, va más allá del campo con la producción ecológica de trufas de verano y hongos comestibles en menos tiempo.

A la implementación en estas 100 hectáreas le seguirá, con su respectivo plan de negocios y captación de mercados potenciales, la extensión a 8.540: 5.560 en España, 1.500 en Italia y, además, 1.370 en Portugal. Este, el de la replicación para «demostrar que es un modelo efectivo», es uno de los cinco objetivos que persigue el proyecto desde septiembre de 2019. El primero, enumera Ignacio, es el desarrollo de nuevas tecnológicas destinadas «a combatir la pérdida de la capacidad de regeneración natural». Pone a prueba, en segundo lugar, las prácticas rotacionales de pastoreo con el fin de «incrementar la diversidad microbiana y la calidad del suelo, así como aumentar la de los pastos y su producción».

A la regeneración tanto de ambientes degradados como de la rentabilidad del sector rural le acompaña, en otra de las metas, el interés de los socios de «proteger y transferir un valor añadido al ecosistema». Por último, está la pretensión de «sensibilizar a la población de la existencia e importancia» de estos espacios para contribuir a conservar sus «valiosos aportes medioambientales, económicos, sociales y culturales».

TRASCENDENCIA
La Unión Europea responde, mediante su instrumento financiero Life que respalda estrategias medioambientales, del 60% de esta, cuyo coste supera los 2,2 millones. Esta inyección no solo persigue hallar la fórmula de un nuevo modelo de negocio para pequeñas y medianas empresas, sino que la última intención de su trabajo es que este trascienda e «influya en la formación de políticas, involucrando a partes externas para promover la sostenibilidad a largo plazo».

De ahí que en sus planes de futuro, adelanta este investigador, figure un Libro Blanco con «pautas basadas en resultados sobre las mejores prácticas y el resumen de recomendaciones para políticas nacionales y europeas». Aparece, asimismo, la figura de los Embajadores Regenerate que serían «especialistas motivados capacitados para el diseño y la gestión integral de las tierras y el ganado». Y, como buena innovación que se precie, irá acompañada de una aplicación a través de la cual asesorar y respaldar a estos gestores.

Aún restan casi dos años, hasta finales de octubre de 2021, para que el marcador de Life Regenerate vuelva a estar a cero. En cuestión de tiempo pero no en logros. Sus retos pasan por reducir el riesgo de incendios forestales de la mano de un «pastoreo rotativo bien manejado» en el que los animales «limpiarán el exceso de biomasa de la parcela». Con la introducción de plantas aromáticas y medicinales no solo «aumentará la biodiversidad», sino también el control de las plagas. Por otro lado, los beneficios de los hongos, incrementados por la eliminación de los fitosanitarios, «mejorarán los suelos degradados». A todo ello se suma el desafío de «desarrollar resiliencia» contra el cambio climático de la mano del sistema Keyline que «reducirá la escasez de agua en la parcela haciéndola menos vulnerable» a los vaivenes del clima.

Dentro de los resultados esperados destacan unos beneficios económicos de 654 euros anuales por hectárea tras la transformación de los actuales modelos de producción en sistemas rentables con «menores costos en insumos y en veterinarios al mejorar la salud de los animales». A esta rebaja de los gastos contribuye el reciclado de los recursos existentes que, a su vez, «elimina al cien por cien los residuos de la biomasa». Su responsable apunta al otro lado de la balanza, en el que ponen peso las fuentes de ingresos adicionales como «carne de corral, setas, trufas o bellotas que, además, hacen rentable el área y eliminan la necesidad de ayudas».

Ignacio habla de mejoras y lo hace mirando hacia la calidad del suelo, con una subida de entre el 30 y el 50% al incrementar «el sumidero de carbono, la capacidad de retención del agua, la disponibilidad de los nutrientes y los microoganismos beneficiosos»; y también hacia la de los pastos así como a su producción, con un plus que puede oscilar entre el 25 y el 50%, conduciendo «a la autosuficiencia en la alimentación animal y a una mayor rentabilidad en las prácticas de cría de ganado».

JORNADAS
Lo novedoso no hace buenas migas, a priori, con la agricultura y la ganadería. Sus profesionales son «siempre un poco reticentes a cambios profundos», pero empiezan a sentir interés por nuevas estrategias de explotación. A esta suspicacia se suma la impaciencia por ver unos resultados inmediatos y los del pastoreo adaptativo multi-parcela «se empiezan a obtener a medio plazo».

Para que entiendan que en este caso la espera no desespera sino que merece la pena, los socios de Life Regenerate preparan diferentes eventos en los que acercan al sector primario los beneficios que traen consigo estas prácticas regenerativas, como el que este miércoles se celebrará en la finca Muñovela, en el término municipal de Barbadillo. Durante esta jornada, además de conocer en qué consiste este manejo del ganado, los asistentes podrán «apreciar in situ la regeneración del pasto». También descubrirán el Keyline o el Biochar, carbono de origen vegetal o animal que «enmienda los suelos para retener más los nutrientes y evitar la pérdida de fertilidad». Una pequeña muestra de unos hallazgos que, en consonancia con la naturaleza, buscan blindar un escudo frente a amenazas tan acuciantes como la falta de rentabilidad o el cambio climático.

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