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Purín líquido que no huele y que mejora la producción en un 15%

Proyecto Copiso coordina el Life Smart Fertirrigation en el que participan siete empresas para demostrar que los residuos de los cerdos pueden transformarse en abono orgánico eficiente y respetuoso con el medio ambiente

IRENE LLORENTE YOLDI
05/11/2018

 

Las muestras realizadas en las parcelas de regadío de girasol desvelan que se va a registrar un incremento de producción de un 15% en aquellas zonas donde Copiso ha aplicado el purín líquido procedente de su planta de transformación en la granja de Baniel, en marcha desde 2015 dentro del proyecto internacional Life Smart Fertirrigation. Así, aunque todavía está pendiende de cosechar, José Antonio Gonzalo, director técnico del Life y responsable de cultivos de Copiso, confía en que se puedan alcanzar los 2.300 kilos por hectárea en la parte tratada frente a los 2.000 kilos por hectárea de la parte no tratada. Es una de las primeras conclusiones preliminares del programa financiado por la Unión Europea, cuyo objetivo final del programa es demostrar que los purines de la producción porcina pueden transformarse en fertilizantes orgánicos eficientes, líquidos y sólidos, que sean sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Se trata de la primera experiencia que ha conseguido el proyecto, que coordina Copiso, en aplicar la fracción líquida directamente con aspersores en parcelas de regadío, pero es el tercer año que prueba en fincas de riego por goteo de chopos, en las que constata que a simple vista ya se observan diferencias entre los chopos que han recibido el purín líquido y los que no han sido tratados. Asimismo, Gonzalo señala que los técnicos del proyecto llevan dos años aplicando digestato puro en parcelas de regadío en Bordejé donde se ha cultivado alfalfa, y en las que también se ha constatado un incremento de la producción de entre un 10 y un 15%. Y el año que viene el programa europeo ampliará al cereal y probará en colza y maíz, pero sus resultados no se conocerán hasta 2020.

El Life también ha conseguido que «el olor que desprende la fracción líquida sea cero, primero por el tratamiento de los purines que se realiza en la planta y segundo por la forma de aplicación», asegura Gonzalo. Un paso adelante en lo que se refiere a la aceptación social de las explotaciones ganaderas de cerdos.

Otro paso será el de peletizar la parte sólida del purín, que supone solo un 3% pero que concentra buena parte de los nutrientes, como el nitrógeno o fósforo. Una tarea que resulta más compleja, pero que permitirá transportar el fertilizante orgánico sin limitaciones de distancia. Y es que hasta el momento se riegan con fertilizante líquido fincas próximas de la planta experimental de transformación del purín de la granja de Baniel.

El trabajo del proyecto Life Smart Fertirrigation que lidera Copiso, y en el que participan desde 2015 siete empresas, dos alemanas, dos holandesas y tres españolas, va por delante de la normativa sobre purines que se ha aprobado recientemente, para reducir las emisiones de amoniaco a la atmósfera (evitando así los malos olores), y causar el menor impacto en el medio ambiente. Lo recuerda Arturo Damién, responsable técnico de la parte agronómica del proyecto, que destaca la importancia de aprovechar los nutrientes de los purines para fertilizantes agrícolas orgánicos, tal y como demanda la Unión Europea.
Por su parte, el responsable de la parte ganadera del programa Life, Pascual López, que también es responsable de nutrición animal en Copiso, explica que otro de los objetivos es lograr la mayor eficiencia posible en la alimentación porcina, para reducir al mínimo el contenido de nitrógeno y fósforo de los excrementos. Se conseguirá que los animales absorban mejor unos nutrientes que son muy costosos, y se facilitará un reparto más equilibrado de esos nutrientes en las tierras. «Se trata de utilizar unas fitasas de última generación para el alimento de los cerdos, con lo que se consigue un mayor aprovechamiento del fósforo y del nitrógeno, y a la vez una menor generación del residuo», explica José Antonio Gonzalo, quien también calcula un incremento en la producción animal de un 15%.

Para el presidente de la cooperativa soriana Copiso, Francisco Javier Blanco, tras estos primeros resultados, hay que seguir avanzando y trabajando, para lograr que el proyecto sea exitoso, «lo que será muy bueno para el futuro de la agricultura y de la ganadería porcina, de España y de Europa».

 

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