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Las gallinas de los huevos ‘reales’

Justi Villanueva y Tomás Regatos gestionan una granja con 200 gallinas mapuche o araucanas conocidas por sus huevos de tono azul

M.C.
07/05/2018

 

Aunque la historia de estas aves únicas plantea algunos interrogantes, el origen de las gallinas mapuche o araucanas se sitúa en la zona sur de Chile y Argentina. Se asegura que provienen de la unión de dos razas, la collonca y la quetra, consideradas exóticas por poner huevos de color azul o azul verdoso. Una característica por la que se las suele denominar como las gallinas de los huevos de Pascua, aunque el color es mucho menos intenso.

Las mapuche no son habituales en las granjas de Castilla y León. De hecho, Justi Villanueva y Tomás Regatos gestionan actualmente la que se considera única explotación con animales de esta raza en la Comunidad, al menos, de esta dimensión. Hace cuatro años, cuando empezó la crisis, regresaron a Hinojosa de Duero (Salamanca), el pueblo natal de Tomás, e iniciaron allí una nueva andadura después de vivir 26 en la capital de España. Decidieron dar entonces un «cambio radical» a su vida en un entorno rural.

No tenían nada pensado, más allá del interés por emprender algún tipo de actividad en este municipio inmerso en el Parque Natural Arribes del Duero, con futuro. Los inicios no fueron fáciles. De hecho, Justi reconoce que volver al pueblo le supuso inicialmente un «trauma». Tomás logró una licencia de taxi rural, y las gallinas vinieron después, investigando en Internet y curioseando en el ordenador en las horas muertas. Fue entonces cuando apostaron por explotar un negocio «diferenciado» y con un producto «único», con posibilidades reales a medio y largo plazo.

La aventura comenzó con cinco pollitos que supusieron el empuje para crear después las instalaciones con las que ahora cuentan en Hinojosa. No fue hasta finales del año 2015 cuando les adjudicaron el código de explotación y, concretamente, el sanitario, el trámite que sufrió más retrasos.

Actualmente, cuentan con 200 gallinas de pura raza, es decir, «autenticas mapuches» de huevos azules, como destaca Justi. Así se las conoce en el mercado. Son gallinas caracterizadas porque no tienen cola ni cresta, poseen patas de color oliva más cortas y ‘aretes’ singulares como un rasgo único y diferente.

La prioridad de estos productores es que los animales vivan de forma natural, por eso se crían en libertad, y su alimentación está basada en productos naturales (cereales como trigo, avena, cebada o soja). Son gallinas camperas, algo que destacan frente a otros sistemas de producción. La explotación cuenta también con unos 40 gallos, uno por cada cinco gallinas, ejemplares que tienen como rasgo diferencial su «triple cresta».

Sin duda, el color de los huevos de las mapuche, azul verdoso o azul celeste claro, que se produce por un componente genético debido a una enzima que se segrega y que transforma la hemoglobina en biliverdina, es el distinto más llamativo de estas exóticas gallinas. Justi explica cómo el color se intensifica más cuando la gallina pone menos huevos.

Lo habitual, como explica esta emprendedora, natural de Ponferrada, es que las mapuche pongan entre 150 y 170 huevos al año, con épocas en las que se facilita la puesta, como ocurre en verano. Su peso medio oscila en torno a los 55 gramos, menos que un huevo de otras razas.
La explotación de Justi y Tomás, única en la Comunidad, representa a una raza aún poco conocida en nuestro territorio y que está presente en países como Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Alemania o Japón.

Al distintivo del color, se unen además las características de los huevos de la gallina araucana que tienen menos clara, una yema más grande y anaranjada, mientras su cáscara es «más gruesa» que la de una gallina común. Un elemento, que como explican estos productores, hace que el huevo se mantenga «más tiempo fresco». Junto al color que despierta el interés de los consumidores, Justi y Tomás ponen en valor las propiedades del producto que comercializan. «Está indicado para deportistas ya que tienen una alta concentración de proteínas y un importante contenido en carotenos».

Estos productores venden sus productos por Internet. Los pedidos llegan a través de mail o wasap y, a través de mensajería, se envían a toda España con un servicio 24 horas. La oferta incluye huevos para consumo y huevos fértiles, que se ofrecen de la misma forma.

Aunque no hay un estudio sobre el perfil del consumidor que demanda estos productos, Justi asegura que tiende a ser gente joven y deportista que apuesta por «comer sano». Se impone la tendencia a favor de los alimentos saludables y naturales que cada vez tienen mayor demanda en el mercado.

Entre los clientes de estos productores salmantinos se encuentran, además de las peticiones individuales, una huevería de Cornellá (Cataluña) y el supermercado del pueblo. Hay que tener en cuenta que al tratarse de un huevo con un precio mayor «tampoco se puede acoplar en todos los sectores». El negocio avanza paso a paso. De momento, Justi y Tomás aspiran a «amortizar» toda la inversión realizada. Un desembolso que califican como «considerable» para poner todas las instalaciones «a punto».

El trabajo de Tomás como conductor de una licencia de taxi rural ayuda a complementar los ingresos de este negocio singular en el que la demanda «sube» día a día. «El que prueba, repite, la gente lo que quiere es comer calidad y sano, aunque el huevo sea algo más caro», subraya esta profesional.
El negocio avanza y la explotación afronta los exhaustivos controles que recibe periódicamente y con los que estos emprendedores están de acuerdo para mejorar. Entre los planes de futuro de Justi y Tomás está ampliar el número de gallinas, «quizás llegar a las 400» en la granja, si se confirma la tendencia ascendente.

Justi no se arrepiente de la decisión tomada hace ahora cuatro años . Asegura que son gente «casera» y «tranquila» y que en Hinojosa de Duero se «vive bien». Por otra parte, Internet les conecta con el resto del mundo y con sus demandas, que no les son ajenos. A través de su web llegan «a todos los sitios».

En esa búsqueda por los negocios singulares y los productos únicos, la granja de Justi y Tomás cuenta también con otra raza exótica en su explotación que se une a las Mapuche. Se trata de las gallinas Ayam Cemani, caracterizadas por su color negro en todas las partes del animal (piel, pico, plumas, patas), incluido su interior.

Esta raza se originó, según los expertos, en la Isla de Java (Indonesia). Tal y como explica Justi, tuvieron que ir hasta Hamburgo (Alemania) para hacerse con los quince animales de esta raza que poseen ahora.

Lo «llamativo» es su tonalidad oscura a partir de «una característica genérica conocida como ‘fibromenalosis’, que promueve la proliferación de células de pigmentación negras. «Es un capricho de mi marido», comenta Justi, que recuerda que la Ayam Cemani es una de las gallinas más caras del mundo. De hecho, aunque su presencia en la granja tiene, por el momento, un carácter simbólico, reconocen que han vendido algún ejemplar por su exotismo.

La actividad en esta granja continúa en una de las épocas de mayor actividad del año con la dedicación de estos dos emprendedores, que han apostado por el medio rural en un entorno único. Justi y Tomás, taxista rural y ganadero, se reparten las tareas del día a día. «Cada uno se especializa en lo suyo», afirma Justi, que suele encargarse de los pedidos y de la atención al público.
Hinojosa de Duero les ha permitido salir de la gran urbe y de la «saturación» que conlleva. Son pequeños emprendedores con un negocio único que aspira a crecer en un sector que depende del mercado.

 

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