Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

VACUNO

El descanso más productivo

SALAMANCA. Los ganaderos que apuestan por la arena como ‘cama’ para sus vacas aprecian un mayor control de enfermedades como la mamitis y un aumento de la producción láctea / Erimsa comercializa más de 9.000 toneladas desde Bóveda del Río Almar

ELSA ORTIZ
23/09/2019

 

Ni el café ni cualquier otra bebida estimulante es capaz de reemplazar el efecto de un descanso en condiciones. A día de hoy permanece abierto el debate científico sobre las horas diarias exactas que éste reclama para ser óptimo. Muchos opinan, en este caso en las conversaciones a pie de calle, que depende de cada cual. En la mayoría de los casos no baja de las siete y ganan en partidarios, al menos tradicionalmente, las ocho horas de sueño. Para exprimirlas al máximo, y dejando de lado las preocupaciones del día a día, influye igualmente el estado del colchón.

Lo mismo ocurre con el ganado. Las vacas también necesitan una buena cama para que su reposo sea excelente y, al poder ser, más productivo. Elegir el mejor jergón para procurar el sueño más dulce a los inquilinos de su granja no es cuestión baladí para los profesionales del sector, que buscan el que mayor comodidad reporte para sus animales pero también para ellos, en cuestión de manejo.

Jesús Torres lleva toda la vida dedicándose a la ganadería y hace un lustro decidió sustituir la paja por la arena como catre para sus vacas lecheras. Los rumores sobre esta opción vagaban por Turra de Alba, donde la balanza se inclinó «el día en que dos novillas de un parto reciente se resbalaron con la paja y se abrieron las caderas», recuerda para aplaudir que con el cambio desaparecieron estos traspiés que, inevitablemente, sentenciaban a las vacas. Con la seguridad reforzada, apunta, «tienen menos miedo a la hora de la inseminación».

Otro problema que se esfumó casi de un plumazo con las camas de arenas, añade este salmantino, fue la mamitis. Al reducirse la incidencia de esta enfermedad, que afecta a la glándula mamaria, «baja el recuento de células somáticas y, como consecuencia ya que está directamente relacionado, aumenta la producción de leche».

Además de mantener a raya otro tipo de dolencias, Jesús destaca el aire «confortable» que se respira en su granja donde ve a sus animales «más a gusto». Ahora mismo, concreta, son 140 vacas las que está ordeñando.

Incremento de la producción, rebaja de la mamitis y otras enfermedades, y atajo para las caídas. Cuatro «beneficios de la arena» a los que, tras el recuento, añade «las mejoras en los nacimientos y un precio más barato que el de la paja», al menos en esta campaña en la que se ha disparado a causa de la sequía.
Entre tanto pro, Jesús también encuentra un contra. «No lo tiene la arena sino el espacio en el que se echa, que no es muy grande», lamenta para concretar que es de unos «dos metros cuadrados» por res. «Las vacas en cubículos se estropean más que si están sueltas en una nave», considera. Un aspecto negativo que, para este salmantino, subsanan los positivos. A los que suma el manejo de la arena, que echa «con una máquina en el centro» del aposento y «los propios animales la mueven hasta acomodarse».

BENEFICIOS

El cambio de sábanas fue más temprano en Alaraz, donde la sociedad cooperativa Carabias dio un lavado de cara a sus instalaciones en 2006 con la colocación de cubículos para su vacuno de leche. Los hermanos que están detrás de la misma hicieron una primera prueba, en estos recintos, con la paja. Poco más de un año después, y tras ver cómo otras granjas de la zona daban el paso, apostaron por la arena. En la decisión también influyó, como apunta uno de ellos, los problemas de mamitis.

«Es una arena fina, como la de la playa», describe Ángel Carabias antes de reconocer que con estas camas «la salud de la ubre es muchísimo mejor» porque «el orín y las heces de las vacas no fermentan ni crean bacterias». Están más sanas y también «más limpias». Una lista de aspectos positivos a los que añade el hecho de que este material inorgánico «se agarra más al suelo y el animal no resbala».

En el otro lado de la balanza también coloca una pesa. «La arena es como una lija y desgasta muchísimo el sistema que tenemos de limpieza», concreta para remarcar el deterioro que también ocasiona en «las delicadas piezas de nailon» que conforman el mecanismo robotizado que en esta cooperativa emplean para ordeñar su ganado. Ahora mismo, son 200 cabezas las que pasan por el mismo.

Pero, para estos hermanos, los beneficios de la arena tienen mayor peso y terminan por compensar. Más aun en un año como este, en el que el precio de paja se ha disparado y, por tanto, su apuesta «sale bastante más barata». Aunque Ángel reconoce que, juntando las peculiaridades de unos años con otros, «el coste acaba siendo más o menos similar».

Insiste en la sobresaliente mejora de la salud de la ubre. «Para mí es lo que más prima, porque influye en la calidad de la leche pero también en la cantidad», razona para insistir en que una producción mayor y mejor «compensa bastante» los gastos que pueda acarrear el desgaste de las máquinas. De hecho, este salmantino asegura que las camas de arena son una tendencia al alza en el entorno en el que se mueve y donde calcula que «más de la mitad» de los ganaderos apuesta por este lecho.

Q-BED

A menos de 20 kilómetros de su casa, en Bóveda del Río Almar, Ángel tiene su pozo de suministro, que coincide con el de Jesús: Erimsa. Detrás de estas seis letras está una empresa minera, dedicada a la extracción de cuarzo para su explotación, y cuatro plantas: la ubicada en la provincia de Salamanca y otras tres en Galicia. En una de las gallegas, emplazada en un «núcleo muy ganadero» surgió Q-Bed. «La idea fue realmente iniciativa de estos profesionales que acudían a preguntar a la fábrica con la recomendación de los veterinarios de usar un producto inorgánico como cama», apunta una de las responsables de la compañía. Rocío Rodríguez reconoce que en aquel momento se lanzaron, a tientas, a dar respuesta a un sector para ellos desconocido. «Ninguna de las dos partes sabíamos detalles, solo que buscábamos una arena fina», recuerda. Entonces empezó un largo proceso de ensayo-error hasta que dieron con una «muy limpia y muy buen clasificada que conforma una cama blandita y suave para que a los animales realmente les apetezca tumbarse, que al final es lo que se persigue».

Esta idea comenzó a cocinarse hace una década. «Con un consumidor ya marcado en Galicia, decidimos repetir el mismo proceso productivo en Salamanca», explica Rocío. Hace ya cuatro años que abrieron aquí una línea específica para esta arena de sílice «especialmente fina, que exige una clasificación muy estricta para que todas las partículas sean del mismo tamaño». Igual de riguroso es el lavado, dado que la presencia de arcilla daría al traste con muchas de las ventajas que devuelve este «lugar confortable y sano» para la res.

«Las vacas producen más cuanto más tiempo pasen tumbadas», contextualiza Rocío para puntualizar que los expertos indican «unas 12 o 14 horas» de descanso. Para que las cumplan, es necesaria «una superficie que les guste». Como la arena que, asegura, «pueden amoldarla y les resulta fresquita». Al contrario que la paja que «genera mucho calor y, además, prolifera la aparición de microorganismos que dan lugar a infecciones». Con la materia inorgánica, en cambio, los microbios «no tienen alimento para reproducirse» y, por ende, devuelve un «control radical» de las enfermedades. «Los propios ganaderos dicen que la mamitis está casi erradicada», celebra la responsable de Erimsa, que en 2018 comercializó más de 9.000 toneladas en el centro de producción de Bóveda del Río Almar.

Rocío también destaca un «manejo bastante sencillo» para los profesionales del ganado de leche que «rellenan la arena a medida que los animales la tiran fuera del recinto en el que duermen». Acción que, como bien subrayan Jesús y Ángel, suma otro beneficio: evita que las vacas se resbalen.

Desde esta empresa minera son conscientes de lo que cuesta un cambio de costumbres, pero Q-Bed cuenta con «el apoyo de los veterinarios» en sus consejos. «En nuestros primeros pasos creo que generamos curiosidad en torno a la existencia de esta opción, cuyos beneficios han sido contrastados por los expertos», aplaude Rocío antes de hacer un último repaso a los mismos: mejora en el confort animal, cumplimiento de las horas de descanso recomendadas, mayor producción láctea y rebaja de enfermedades. Todas estas ventajas son el resultado de unos sueños a pata suelta.

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria