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El campo se pone al día

Los agricultores recuperan el ritmo de siembra en función de las condiciones del terreno, con zonas todavía encharcadas, y de la climatología/ Remolacha, girasol, patata y maíz avanzan sin perder tiempo, pendiente de las lluvias

MARISOL CALLEJA
30/04/2018

 

Los agricultores han empezado ya a pisar la mayoría de los terrenos y a entrar en muchas parcelas, pendientes ahora de las precipitaciones anunciadas al inicio de esta semana y que podrían volver a provocar un parón en la actividad que se había retomado a finales de abril.

El campo está en plena efervescencia, allí donde es posible acceder a las fincas, y los profesionales de Castilla y León están aprovechando los periodos de ausencia de lluvias para llevar a cabo tareas pendientes en forma de tratamientos de herbicidas, nitrógeno o labores de siembras, por ejemplo, de remolacha, en una campaña que lleva un retraso de casi dos meses respecto a lo que es habitual.
En estos momentos, y según los datos de Acor, habría un 70-75% ya sembrado dentro de la previsión de la cooperativa, que aspira a las 11.000 hectáreas este año. Salvo en aquellas zonas donde las tormentas de hace ocho días mantienen las tierras encharcadas, en el resto se están aprovechando las 24 horas del día, después de dos meses sin prácticamente actividad en el campo.
El jefe de cultivos de Acor, Miguel Ángel Catalán, insiste en que el agricultor está todavía a tiempo de sembrar remolacha, «siempre que las parcelas admitan un arranque tardío». En el caso de que se trate de tierras «complicadas», lo mejor es optar por otra alternativa, como puede ser el cultivo de girasol. La realidad es que el retraso en las siembras pone al cultivo al límite de la rentabilidad, algo que los productores están teniendo muy en cuenta.

Aunque el periodo oficial de contratación de remolacha de Acor se cierra hoy, la intención, en principio, hasta mediados de mayo «con motivo del retraso de las siembras por la meteorología adversa», como confirma Catalán. El tiempo avalará la consecución de las 11.000 hectáreas que contempla la cooperativa, y las 19.000-19.500 de Azucarera en la zona norte. De momento, Acor cuenta ya con algo más de 1.000 hectáreas en la provincia de León, tras el trasvase de remolacha de Ucogal hasta Olmedo.

Los agricultores siguen con las labores en el campo estos días, en las zonas que no están encharcadas, «sin perder el tiempo», aunque el ritmo «no siempre es el deseado», como admite Arsenio García, presidente de Asaja en León. Este responsable explica cómo en las vegas las siembras avanzan en un terreno que tiene mejor drenaje, mientras que en los páramos se está entrando en las parcelas «con cuentagotas».

Las siembras de maíz ya han comenzado con «muy buenas» perspectivas, como apunta Oscar Sobrino, delegado de Pioneer en León. Este especialista reconoce que aún hay muchas hectáreas anegadas, aunque las previsiones son optimistas.

La recomendación sigue siendo «no precipitarse» a la hora de entrar en el campo y hacer las labores «en las mejores condiciones». El delegado de zona de Pioneer explica cómo en estos momentos los profesionales pueden elegir el ciclo de siembra. Hasta ahora se está apostando por un ciclo largo en maíz (500), al «estar en fechas». Parece claro que, de cumplirse las expectativas actuales, este cultivo restará superficie al girasol en la provincia de León, especialmente en regadío.

Desde Asaja estiman una superficie de siembra en torno a las 57.000 hectáreas de maíz esta campaña, por encima de las 53.875 de 2017, de una superficie global de 88.272 en Castilla y León.
El panorama hídrico ha dado un vuelco en los últimos meses y esta situación ha aliviado al sector agrario. Los embalses del Duero se encuentran actualmente casi al 90% de su capacidad, con 2.579 hectómetros cúbicos de volumen almacenado. Unos datos que se sitúan casi treinta puntos por encima de los registros de hace doce meses (60,5), y suponen cerca de diez más respecto a la media de los últimos diez años (80,7). Todos los pantanos mantienen un volumen embalsado superior al año anterior, con valores por encima del 70%. Solo el embalse de Almendra (Salamanca) está por debajo de estos registros, situándose al 61% de su capacidad.

Son destacables también las cifras de Santa Teresa y Riaño (León), los dos pantanos con mayor capacidad de la cuenca, que están al 91%. En cuanto al embalse de Aguilar, en uno de los sistemas más afectados por la sequía, los valores actuales le sitúan al 72,5% de su capacidad, con 179,5 hectómetros cúbico en estos momentos.

El campo afronta un periodo mucho más alentador de lo que el sector habría imaginado solo hace algunos meses, aunque como remarca Javier Rodríguez, técnico de Semillas y Fitosanitarios de la cooperativa Grupo AN, «sigue dependiendo de las lluvias de mayo o junio para asegurar una buena cosecha». Se refiere en este caso al secano, para el que «no es suficiente» el agua caído. Este especialista recuerda cómo en febrero las perspectivas de producción eran «malas», y ahora las condiciones, gracias a las lluvias, han variado de forma significativa.

El cereal arrastra el retraso de un invierno con poca pluviometría, aunque «se está recuperando. Encara ahora la etapa de encañado con buenas expectativas, en un contexto que apunta a una ligera bajada de las temperaturas en los próximos días que se mantienen inicialmente en rangos «no preocupantes».

En cualquier caso, y como apunta José María Santos, responsable de Urcacyl, el periodo típico de heladas abarca hasta el quince de mayo, por lo que la alerta ante cualquier contingencia se mantiene. Por otra parte, el hecho de que el cereal venga retrasado hace que sea «menos preocupante». Al igual que el resto de técnicos, Santos apunta a mayo y junio como «meses decisivos». Será entonces cuando se definan los niveles de producción y la próxima cosecha en Castilla y León.

El reto ahora que las parcelas encharcadas recuperen el tono de siembra y el exceso de agua en el terreno no interrumpa más las labores. La superficie de trigo ha subido en Castilla y León, según los últimos avances de la Junta, con 861.070 hectáreas, casi tres mil más que en 2017. Por contra, baja la superficie de cebada hasta las 757.335 hectáreas, frente a las 780.873 de la campaña pasada. La provincia de Valladolid, con catorce mil hectáreas menos es una de las culpables de esta disminución en esta campaña.

En cuanto al trigo duro, con 8.000 hectáreas, setenta menos que en 2017, la estabilidad es la tónica dominantes dentro de una tendencia al alza. Por cierto, que desde Acor recomiendan aplicar una segunda cobertera «lo antes posible», en este cultivo. Y es que, como explica Miguel Ángel Catalán, «ha llovido tanto que el abonado se ha lavado», y hay que «estimular» lo perdido.

El cultivo de cereal avanza como lo hace también la colza, en plena floración. Son ya muchos los campos amarillos que se pueden divisar desde las autovías y caminos de la Comunidad. Teniendo en cuenta que «bastantes» hectáreas sembradas en secano no han evolucionado», se puede afirmar, según Joaquín Ortiz, de Acor, que las lluvias han sido «beneficiosas» para los cultivos viables, y que éstos se desarrollan sin contratiempos en este momento. El ritmo es el adecuado, sin olvidar que los secanos que no pudieron salvarse van a provocar una merma importante en la superficie total. De hecho, los datos de la Junta ratifican este año un total de 28.820 hectáreas frente a las 38.261 del año anterior, con una bajada general en todas las provincias. El sector espera que no se produzcan ahora bajas temperaturas que puedan provocar el aborto de las flores, y que supondría el «remate final» para este cultivo.

En cuanto a la patata, las siembras siguen retrasadas y el tiempo seguirá marcando el ritmo de entrada a las parcelas, que se mantendrá todo el mes de mayo. La Interprofesional de la Patata de Castilla y León está «a punto» de ver la luz, aunque aún faltan adhesiones por parte del sector productor, que ronda el 48%.

 

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