Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Los aperitivos «salvavidas»

Los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales reconocen el tesón de Sandra de Blas, una joven de Pedrajas de San Esteban, y su fehaciente apuesta por la calidad nacional con sus productos deshidratados NaturSnacks

E. ORTIZ VALLADOLID
04/11/2019

 

Hay quienes fían su camino al sino, con la certeza de que tiene cada piedra del mismo ya colocada. Otros prefieren arrebatarle este poder, convencidos de ser los guionistas de su historia a golpe de decisiones. Aristóteles ubicaba la virtud en el término medio y William Shakespeare hizo lo propio con el destino, confiándole la tarea de barajar las cartas pero delegando la responsabilidad de jugarlas en cada cual.

Sandra de Blas la asumió desde el primer reparto de naipes. Quería ser capataz forestal y voló hasta Finlandia para llevar a la práctica todo lo que entre apuntes había aprendido. Fue un viaje de ida con una vuelta que ni siquiera ella se imaginaba definitiva. La estancia de tres meses en el norte de Europa, entre talas de árboles, puso punto y final a un sueño. En Pedrajas de San Esteban, su pueblo natal, le esperaba la realidad de un sector desprovisto de salidas. Entonces el destino, desde el Ayuntamiento de Valladolid, movió hilos con las Becas de formación emprendedora CREA que dan un empujón a nuevas empresas. En busca de «una idea original» que le hiciera merecedora de una oportunidad, esta joven, que entonces tenía 22 años, se lanzó a la piscina del mundo de los deshidratados. «No tenía ninguna experiencia previa ni relación con el ámbito de la alimentación»; el único flotador con el que contaba era su pasión por la naturaleza. Salió a flote y aquel proyecto que diseñó el azar tiene hoy, seis años después, nombre propio y reconocimiento estatal: NaturSnacks, que fabrica aperitivos «salvavidas», presume del bronce de la décima edición de los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales.

Para comprender la oportuna llegada de este galardón es preciso retroceder en el tiempo hasta octubre de 2013, cuando una joven Sandra da las pinceladas iniciales de su negocio. La compra de su primer deshidratador fue prueba irrefutable de la implicación con los cimientos de su empresa. Empezó a hacer ensayos, con sus muchos errores, y el jurado más exigente: familiares y amigos. El impulso definitivo se lo dio una necesidad, pero no inmediata sino de futuro. «La preocupación por la salud empezaba a ser más que patente, con una tendencia al alza del denominado movimiento healthy», contextualiza esta pedrajera que, mientras perfilaba la técnica de manera autodidacta, «vio claro» que su apuesta era «desconocida» pero con un hueco reservado «un poco más adelante».

Con esta perspectiva como paracaídas, dio «el salto» a mediados de 2014, cuando montó un pequeño obrador en el corazón de su pueblo y compró un segundo horno con más capacidad, solapando los deshidratados con una tienda de productos naturales. «Ahí arrancó la empresa, pero sin una marca», concreta antes de limitar las escasas ventas a su establecimiento. Las constantes inversiones de tiempo y dinero, al abrigo de un enorme sacrificio, «no conseguían ver la luz» y en diciembre de 2015 decidió echar el cierre. Pero el destino entró de nuevo en escena, colocando los ingredientes para el maridaje perfecto. «A finales de ese mes aparecieron unas personas buscando alguien especializado en deshidratación para que les desarrollase un producto, las chip de kale», recuerda Sandra antes de encajar las piezas: «yo me encuentro con una marca y un diseño, que era un poco lo que me faltaba; y ellos dan con quien no solo domina la técnica, sino que les añade otra gama».

Empezaron esta andadura aprovechando la magia de la Navidad y se dieron seis meses de margen para ver si la idea funcionaba. Mientras deliberaban, aprovecharon para «focalizar en las frutas y perfeccionar las recetas» de esas patatas. Cumplido este plazo y las expectativas, en agosto de 2016, se unieron bajo la sociedad limitada Alimentos Deshidratados Españoles. Este no era el giro definitivo del azar pues desde hace un año y medio detrás de NaturSnacks solo queda su fundadora, tras «armase de valor» y comprar la empresa a sus socios. «Más que un proyecto es una creencia», sentencia después de recapitular seis años de idas y venidas.

«BICHO RARO»
Sandra ya no es «el bicho raro que hace fruta y verdura deshidratada» puesto que esa «necesidad futura» que, sin mediar bola de cristal, auguró hace tiempo ya está aquí, en los lineales del supermercado. Ha pasado de ser un «producto desconocido» a toparse con la zancadilla de «precios muy competitivos» que NaturSnacks intenta salvar siendo fiel a su filosofía. «Hacemos un aperitivo alternativo pero saludable que defiende, ante todo, el producto nacional con una calidad muy alta», sintetiza su responsable para garantizar que «el azúcar, los conservantes o cualquier tipo de aditivo» tienen vetada la entrada en sus hornos.

La materia prima llega directamente del campo al obrador vallisoletano, que se cobija en el paraguas de la marca autonómica Tierra de Sabor, dado que la elaboración se lleva a cabo «al cien por cien» en Pedrajas de San Esteban. A cambio de este amparo, Sandra debe «consumir todo el producto que pueda dentro de Castilla y León». Y así lo hace salvo contadas excepciones como cosechas sentenciadas por las heladas. «La escasez de frutales con sello ecológico en la región» también le da luz verde a la búsqueda de habichuelas fuera de la Comunidad puesto que, aunque aún mantiene las dos gamas, uno de sus propósitos de Año Nuevo pasa por que la ecología reine en toda su oferta.

Los productos de NaturSnacks duran 18 meses y esto permite «solapar muy bien temporadas». En estos momentos, los hornos se despiden de la fresa hasta junio o julio. Respeta las épocas propias de cada fruta, así como sus puntos óptimos de maduración para blindar «equilibrio en los azúcares naturales y un buen sabor».

El proceso de deshidratación en sí también busca esa optimización que encuentra en los 45 grados. «Muchas de las vitaminas, fibras y otras propiedades se destruyen a partir de esta temperatura», justifica esta joven emprendedora para aseverar que ha cumplido este limite «a rajatabla» desde el minuto cero puesto que «influye en el aspecto final, al mantener los colores y potenciar los sabores».

La transformación, toda ella «artesanal», es «muy lenta» y a la carta de cada producto, que pueden llegar a requerir desde 30 hasta 50 horas de trabajo. Otras tres personas se suman a Sandra en estas labores, subiendo a «la docena en picos que rondan las 20.000 bolsas mensuales». A su juicio, vivir en el medio rural es un plus en esta «contratación por campañas» para la que suele contar con vecinas que cumplen con «la paciencia y la delicadeza» que exigen estas tareas. «En Pedrajas siempre ha habido muchos empleos manuales por ser el pueblo del piñón y la costura, y la mayoría de las mujeres vienen de allí», justifica tras bromear con que nunca ha conseguido que su padre «aguante una hora entera colocando rodaja por rodaja».

Precisamente por la laboriosidad que conlleva este proceso que «no resulta complicado pero sí es muy preciso», esta joven siempre ha tenido en mente ofrecer un servicio de deshidratación a terceros. «No todo el mundo se atreve a dar este paso y cada vez son más los que buscan a alguien especializado que lo asuma para aportar un valor añadido a su producto», explica quien fue su propia instructora en los entresijos de la evaporación del agua de los alimentos. «La verdad es que se me da bastante bien», reconoce con un hilo de voz que pretende restar importancia a un mérito cosechado con perseverancia.

RENDIMIENTOS
Los rendimientos que baraja esta empresa oscilan «entre el 5 y el 15%». Esto quiere decir que, por ejemplo, con 100 kilos en fresco de piña –única materia prima que no es de origen nacional al proceder de Costa Rica– obtiene cinco deshidratados; mientras que la misma cantidad de pera, que está detrás de las producciones más altas, devuelve hasta 15 kilos al perder agua.

Fresas, kiwis, mangos, manzanas y naranjas completan el abanico de frutas de Sandra y en el que quiere centrarse, pues hasta ahora trabajaba también verduras como la cebolla o la remolacha. A esta apuesta suma las «recetas mejoradas» de las chips de kale. Esta col rizada se impregna en una «masa casera con pipas de girasol y otros ingredientes» antes del proceso en sí, creando «una especie de patata frita pero con la base de una berza». Todo ello son aperitivos pero también un complemento indispensable de la cocina. «Los productos deshidratados son muy versátiles; están listos para comer pero también para usarlos en todo tipo de platos, tanto dulces como salados», asevera.

Solo la «imaginación» pone freno al uso de estos snacks y lo mismo ocurre con su público objetivo. Las ventas se realizan al consumidor final a través del comercio electrónico y del marketplace, e igualmente en establecimientos especializados como herbolarios o tiendas ecológicas. Están enfocadas a «gente que se cuida bien porque padece una enfermedad, o bien por sumarse a una tendencia al alza». En el objetivo de su diana se encuentran el mundo de la nutrición y del deporte, desde ciclistas hasta quienes practican yoga. Contempla a lo que su fundadora bautiza como «público de oficina» donde, contextualiza, «no puedes ponerte a pelar una naranja pero en una bolsita cuentas con dos enteras que, además, no manchan». También mira a «mujeres de entre 25 y 50 años que lo introducen en la alimentación de sus hijos como aperitivo para el colegio».

Para que los bocados de NaturSnacks puedan colarse entre el ajetreo de juegos, papeleo y ejercicios dispone de dos formatos. Las bolsas individuales recogen directamente el aperitivo «salvavidas» con dos piezas de fruta en un envase de 28 o 30 gramos. «Está pensado para llevarlo siempre encima, pues no ocupa absolutamente nada pero puede tomarse en cualquier momento y lugar», concreta su responsable antes de señalar a la opción familiar, con 150 gramos, enfocada a «consumidor diario al que le sale mejor económicamente». El salvamento, en este caso, lo conforma el propio interesado en raciones.

Esta joven piensa en 2020 con esperanza. Lo hace comparando el recuerdo de sus dos primeros años, cuando tuvo que «crear cultura» por la falta de costumbre que albergaba la textura de su producto; con el momento actual en el que, salvado el tiempo y el espacio que necesitaba para entrar en el mercado, la fruta deshidratada ya se ha colado en la casa de la gente. La traba con la que a mayores se encuentra Sandra es el precio, donde su apuesta por un producto nacional de calidad que solo lleva materia prima pasa factura. «No soy de las más baratas por lo que me cuesta aún más entrar; pero cuando realmente eres bueno en algo, es más fácil quedarse», reconoce para ubicar el refuerzo de las ventas en la diana de sus objetivos para el próximo año. «Consigo venderlo pero no estoy aprovechando al máximo mis instalaciones», resume después de anotar que en este enfoque cuenta con el respaldo del Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE), instrumento autonómico que aspira a ser el principal promotor del desarrollo de la actividad económica.

DÍA A DÍA
«Lo más complicado del día a día es contar con dos manos y una cabeza para cubrirlo todo», confiesa antes de desvelar que en sus planes a corto plazo figura comprar otro horno para «duplicar» una producción que, en estos momentos, ronda entre las «30 y 35 toneladas en fresco anuales». Además, planta cara a cualquier complejidad con las miras puestas en la exportación. Los primeros pedidos de NaturSnacks ya han llegado a Japón e Italia, y la idea de su fundadora es «seguir dando salida a la internacionalización», pero no exclusivamente. «Estoy haciendo un producto de aquí y me gustaría que se quedase», sentencia tras matizar que «fuera valoran un poco más la calidad quizá porque el consumidor nacional va acorde a la economía, que no es muy boyante».

La mejor bocanada de aire para afrontar todas estas intenciones fue el premio Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales. Sin esperarlo, lo ha recibido como una inyección de adrenalina. «Es una muestra de que voy por el buen camino», considera. El acto de entrega tuvo lugar a mediados de octubre, pero Sandra lo vive hoy con la emoción de aquel momento y reproduce el discurso que entonces pronunció. «Lo que se premia es precisamente en lo que yo me veía reflejada: una mujer joven en el medio rural apostando por algo de aquí para mantener su pueblo vivo», resume con la satisfacción de haber cumplido su intención.

Si esta historia, cargada de afán de superación, se la contasen a la Sandra de hace seis años no daría crédito. Era «la típica joven que no quería estar en su localidad natal ni a tiros». Tenía tan claro que quería irse de Pedrajas de San Esteban como ahora ve que es el «único sitio» en el que puede llevar a la práctica todas sus ideas porque en él tiene un «apoyo básico»: su familia. Cuando esta emprendedora llegó al mercado «con un novata escrito en la frente» se topó con zancadillas «más que por ser mujer, por ser joven» puesto que partía de cero, sin dinero ni experiencia. «No era empresaria de segunda generación y venía de un hogar humilde, por lo que me tocó convencer de mi compromiso», remarca segura de que si ha llegado hasta este punto, no ha sido solo cosa del destino. «Sin una buena dosis de trabajo y esfuerzo, no puedes subirte a su tren», sentencia compartiendo teoría con Shakespeare.

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria