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G.H. de Luz

Fiambreras caseras a domicilio

La empresa zamorana G.H. de Luz lleva dos décadas alimentando a grandes colectividades y usuarios particulares de Castilla y León. Cada día elabora 4.000 menús «como los de casa», con más de 200 recetas diferentes, y los sirve allí donde desee el cliente.

JOSÉ LUIS CABRERO
24/04/2018

 

Comer como en casa estando fuera de ella. A esa necesidad creciente viene dando respuesta desde hace más de dos décadas la empresa zamorana G.H. de Luz, que cada día cocina y sirve más de 4.000 menús que reparte entre colectividades y particulares de Castilla y León.

La empresa se fundó en 1996 de la mano de Gerardo Hernández de Luz (Zamora, 1953), funcionario de la Seguridad Social que, tras ejercer como gerente en varios medios de comunicación de Zamora, decidió iniciar una aventura empresarial propia.

G.H. de Luz se orientó hacia el de ocio y el tiempo libre, un campo muy limitado, que le llevó a abrir nuevas vías de negocio haciéndose cargo del comedor escolar de una pequeña localidad de Zamora. Tras él, llegó el encargo de dar de comer a otros 220 estudiantes de un colegio de la capital. Se había despejado definitivamente el camino que iba a tomar la empresa.

«En la provincia no había ningún servicio especializado en elaborar comidas y llevarlas allí donde se reclamaran y pensamos en crear una empresa de catering», explica Gerardo, cabeza visible del negocio, en el que se encuentran ya involucrados sus dos hijos, Saulo y Daniel.

El servicio a grandes colectividades es la línea de trabajo que aporta el mayor volumen de negocio de la empresa, lo es desde que hace cuatro años se hizo cargo, en una UTE junto a Clece, del servicio de comedor de los colegios de la provincia de Salamanca y tras asumir la alimentación de algunos hospitales de Zamora, Segovia, Palencia y Béjar.

Sin embargo, añade, desde que en 2011 se abrieron las instalaciones que actualmente tiene en la ampliación del polígono de la Hiniesta de la capital zamorana, se iniciaron nuevas vías de negocio: la comida a domicilio para particulares y los servicios para eventos y comidas populares. Esta última, precisamente, se ha revelado como un gran éxito y ha experimentado un crecimiento del 37% en el último año.

En la historia de la empresa, explica Gerardo, figura como un hito el puente del 15 de agosto del pasado año, cuando participó en 29 eventos y cocinó y sirvió 12.000 servicios. «Fue sin duda una gran prueba de organización», reconoce, «en la que fue necesario coordinar a los cocineros, el personal auxiliar, el transporte, la instalación de cocina y, por supuesto, los menús que, en muchos casos, se elaboraron en el mismo lugar donde se celebraba el evento».

La experiencia les viene demostrando que, de forma sostenida y estable, el catering doméstico está aumentando y es una de las secciones en las que la empresa está poniendo énfasis a la hora de lograr un crecimiento en los próximos años. «Cada vez hay más personas mayores, más gente que vive sola y no cocina, más trabajadores que no tienen tiempo, ni interés, ni ganas de hacerse la comida cada día, incluso estudiantes que están fuera de casa y cuyos padres se preocupan de que coman bien», añade.

Ese gran colectivo es quien hace uso del servicio de comida a domicilio implantado por G.H. de Luz hace seis años. Actualmente, da de comer cada día a 400 usuarios particulares de Salamanca, Valladolid y Zamora. «En cien kilómetros a la redonda de nuestras cocinas pueden estar en cualquier lugar».

El sistema está perfectamente ensamblado. El cliente puede elegir cada semana entre 21 primeros y 21 segundos y los menús rotan cada cinco semanas, lo que significa que el servicio de comida a domicilio maneja más de 200 recetas diferentes. Una vez hecha la selección, los alimentos son entregados en el domicilio una vez a la semana con los platos seleccionados para cinco o siete días, en función de su opción. Las preparaciones llegan refrigeradas y en envases de un solo uso, que sólo será necesario calentar para poder consumirlas.

El cliente paga al mes una factura de entre 100 y 160 euros, en función de la opción elegida. «Son menús totalmente personalizados que incluso pueden responder a las necesidades de personas diabéticas, celíacas, intolerantes a la lactosa, que deban comer sin sal o triturado o tengan un menú bajo en calorías». El 90% de la comida elaborada por la empresa se procesa a través de línea fría, lo que implica que tras el cocinado se abate la temperatura hasta los tres grados en menos de dos horas para hacer el vacío en los recipientes e introducirlos en una atmósfera inerte, lo que les da una caducidad de entre 15 y 20 días.

En unas instalaciones de 720 metros cuadrados se reciben a diario las materias primas y allí mismo se procesan, cocinan, envasan y almacenan hasta el momento del transporte. En breve, la empresa contará con una nueva nave de 200 metros cuadrados dotada con cámaras frigoríficas dedicadas a almacenar el producto terminado.

Gerardo reconoce que el éxito de la empresa se sustenta en dos pilares. El primero, puntualiza, es sin duda el respeto al trabajador «en el amplio sentido de la palabra», lo que significa que es una empresa «que favorece la conciliación, ofrece estabilidad laboral, tiene buenos horarios y cuenta con la implicación de todos y cada uno de los empleados». «La verdad es que somos muy agraciados con esta situación y eso nos sitúa en una posición de ventaja en relación a la competencia». Gerardo, que ha sido durante 25 años entrenador del Club Baloncesto Zamora, del que fue también socio fundador, asegura que en el deporte aprendió a dinamizar grupos, algo que ha aplicado a la empresa.

El segundo puntal de G.H de Luz es, según el propietario, «producir mucho con márgenes pequeños, es el concepto de low-cost llevado a la comida», además de ofrecer menús «caseros, tradicionales y sanos» que elaboran sin conservantes ni aditivos. «Es comida como la de casa y te la llevamos donde quieras», concluye.

 

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