Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

CARRETILLAS MAYOR

La carretilla vallisoletana se hizo ‘mayor’

Un llamativo ‘toro’ elevador que recorría, a diez por hora, las calles del Valladolid de 1979 fue el germen de Carretillas Mayor, una de las empresas de alquiler más grandes de España, con 3.500 máquinas. Hoy la empresa mira al futuro «próximo» con el suministro de robots automáticos de transporte.

MAR PELÁEZ / VALLADOLID
04/09/2017

 

Parado en un semáforo aparecía un Renault 5, a la derecha un Talbot Horizon, a la izquierda un Ford Escort, delante un Fiat Panda y, detrás, José Antonio Martínez a los mandos de una carretilla elevadora que «tanto llamaba la atención», por inusual, cuando se la veía circular por las calles del Valladolid de 1979. Era su vehículo de trabajo. En él recorría de «punta a punta» la ciudad a una velocidad de 10 kilómetros por hora, hiciera frío o calor, lluvia o viento, para cargar y descargar material de cualquier empresa que solicitara sus servicios.

Aquel ‘toro’, que le costó a él y a su compañero de trabajo Joaquín Ordax 3,5 millones de pesetas, fue el germen de lo que es hoy, 38 años después, Carretillas Mayor, una de las mayores empresas de alquiler de España, con una flota de más de 3.500 máquinas y 300 empleados, y especializada también en la venta, reparación, transporte general o especial y proveedora de vehículos de guiado automático y estanterías tubulares.

Y así se pasó un año, dos... y hasta siete, bajándose a diario de su carretilla elevadora para hacer su turno en Renault. «Fueron años muy duros, de18 ó 20 horas de trabajo al día», recuerda. «Mi mujer recibía los avisos en casa y yo aparcaba la carretilla y la llamaba desde una cabina de teléfonos para conocer mi próximo trabajo. Y mientras tanto, a continuar con el buzoneo por almacenes, fábricas y constructoras para darnos a conocer», comenta.

Echa la vista atrás y rememora cómo ideó la construcción de una «plataforma especial» donde aupar la carretilla. Ganó en comodidad, se despidió de las inclemencias metereológicas y, sobre todo, ganó en rapidez y, por tanto, en fluidez de trabajo.

Su socio se ‘apeó’ pronto del negocio y él, aprovechando «las primeras bajas incentivadas de Fasa», ‘condujo’ la empresa desde el Arco Ladrillo al Polígono de Argales, donde compró la primera nave.

Adquirir las primeras 30 carretillas le obligó a abonar «préstamos al 22% de interés». El esfuerzo bien merecía una recompensa. Había llegado el boom de la construcción de mediados de los 80 y todo un barrio como el de Parquesol esperaba para ser edificado. «Cargamos todo el ladrillo que necesitó el barrio, a razón de 50 camiones al día», señala.

Y ya no paró. De Valladolid dio el salto a mediados de los años 90 a Castilla y León, y de ahí a toda España. De aquel primer cliente, que fue Lingotes Especiales, pasó a ‘conquistar’ «las empresas más punteras de la Comunidad y muchas del país».

Son así pocas las industrias castellanas y leonesas que no cargan y descargan materiales con la ayuda de carretillas elevadoras Cmayor (producto de la unión de los apellidos de los socios fundadores). Prueba de ello es que, según afirma, por Renault circulan desde hace quince años más de 400 de sus ‘toros’, pero también por Iveco, por Grupo Antolín...

El crecimiento fue «tan desmesurado» que el Polígono de Argales se le quedó pequeño. Buscó entonces un terreno de 30.000 hectáreas en la localidad vallisoletana de Cabezón de Pisuerga, donde se ubica su amplia y moderna sede principal, y abrió delegaciones en Palencia, en Burgos, en Madrid, en Sevilla, y cruzó la frontera hasta Aveiro (Portugal) y Eslovenia.

La velocidad adquirida por la empresa sólo se rebajó con la llegada de la crisis económica y el estallido de la burbuja inmobiliaria, que puso freno a sus niveles de facturación hasta dejarlos en once millones de euros.

Fue entonces cuando la empresa empezó a diversificar el negocio; decisión que le permitió «no despedir a ninguno de los 170 trabajadores que por aquel entonces conformaban su plantilla, tal y como presume su fundador, y recuperar facturaciones próximas a los 30 millones de euros.

Al alquiler de carretillas con o sin conductor para descarga de todo tipo de mercancías y la venta de este tipo de máquinas –ya va por las 1.700–, sumó la creación de un taller de reparación, por el que pasan todas sus máquinas y las del ‘vecino’. «El 70% de las carretillas que reparamos son de terceros clientes», explica. Pero también se adentró en el transporte general, gracias a una flota de vehículos propia, y al transporte especializado de maquinaria y al de vehículos especiales, como «esos furgones cerrados para mantener la confidencialidad que llegan de Francia».

Hace cuatro años probó a suministrar estanterías tubulares a industrias y, desde hace dos años, a distribuir AGV, vehículos sin conductor, a modo de robots que, siguiendo marcadores y señales durante su navegación por el suelo, consiguen transportar desde el almacén a la cadena de montaje todo tipo de carga, desde los 700 kilos hasta los 10.000 kilos, con total seguridad y precisión extrema.

«Son el producto del futuro», tanto es así que, según aventura, «los AGV sustituirán a las actuales carretillas elevadoras», entre otras razones porque «acortan las distancias de desplazamiento» y porque «se adaptan a todo tipo de empresas»: panaderías, almacenes grandes, perfumerías y hasta hospitales. Sus productos ya han viajado a Brasil, México, Reino Unido, Francia.

Queda «mucho por inventar», pero mientras llega ese futuro cercano, Cmayor mantiene el alquiler como su nicho de negocio. Su virtud: «funciona como un taxi». «Una hora después de recibir el aviso de un trabajo, la carretilla está allí», explica Martínez, quien añade que sus máquinas se alquilan para trabajos puntuales de un día «hasta el infinito». A modo de ejemplo, habla de que el alquiler de una de sus máquinas cuesta entre 50 euros al día, más transporte, y 250 euros por una de las grandes. Se trata de ‘toros’, multimarca, que soportan desde los 1.000 kilos hasta las 15 toneladas.

Así, año tras año, Carretillas Mayor ha ido haciendo honor a su nombre, y José Antonio Martínez, a sus 74 años, es hoy un jubilado muy activo que supervisa cada mañana el trabajo de sus hijos José Antonio, Elena y Ana Rosa, y que sueña con que sus nietos «no mieren hacia otro lado» y desempeñen en la empresa su vida laboral.

 

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria