Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

120 años ‘entre costuras’

Lleva desde 1898 ‘bordado’ el título de madre de todas las mercerías de Valladolid. Casa Virto es hoy el escaparate, detrás se levanta una industria que borda, plisa y confecciona a nivel nacional para «todas las marcas de ropa de mujer conocidas y no conocidas». Lo último: el mundo de la automoción.

MAR PELÁEZ / VALLADOLID
13/11/2017

 

Si no lo encuentras en Casa Virto, es que no existe». Era, y es, el epicentro de broches, cremalleras, lentejuelas, puntillas, encajes... Todo un mundo metódicamente ordenado de infinitos hilos y agujas, de botones y corchetes, tras un mostrador que lleva desde 1898 ‘bordado’ el título de madre de todas las mercerías de Valladolid.

Tras 120 años entre costuras, la tienda continúa siendo referente por estocaje y por asesoramiento personalizado al cliente, pero no sólo eso. Y es que Casa Virto es el ‘escaparate’. Detrás, quizás menos conocido para el público en general, se levanta Virto Industrial; una empresa «líder a nivel nacional en prestación de servicios al confeccionista» de prendas de moda de mujer. Abastece de sus propios bordados y plisados a «todas las marcas conocidas y no conocidas de España».

Su primer ‘costurero’ fue un jovencísimo Miguel Virto. Con apenas 18 años logró rematar los hilos ‘hilvanados’ ya por su padre y ‘tejer’ un negocio en el que modistos/as profesionales y amateur de ayer y de hoy -a razón de «una media de entre 300 o 400 clientes diarios»- siguen encontrando en pleno centro vallisoletano la solución a cualquier labor.

Miguel Virto fue un comerciante con visión de futuro. En la trastienda de la calle Duque de la Victoria (desde mediados de siglo en Teresa Gil), empezó a realizar esos pequeños arreglos que demandaban sus clientes, a hacer plisados manuales, a forrar botones...

Y así, puntada a puntada, fue ‘enhebrando’ en aquella trastienda una «pequeña fábrica» que ya en 1976, de la mano de su hijo Javier, se convirtió en una industria. «Mi padre percibió que esos plisados manuales y esos bordados tenían salida empresarial y adquirió maquinaria para ampliar los servicios que prestaba, dando así el salto al mercado nacional», recuerda ahora Alberto Virto, nieto e hijo de aquellos primeros ‘merceros’ y actual gerente de la empresa, junto a sus hermanos Sara y Daniel.

El negocio precisaba entonces de metros para crecer, y Javier decidió trasladar la producción a una finca familiar privada en la parte lagunera del Pinar de Antequera; un pequeño, gran, oasis. Sobre una superficie de 20.000 metros cuadrados construyó un edificio de tres plantas, de 5.000 metros, y lo fue dotando de talleres, y de personal.

El primero fue el de plisados. «Como no existía la maquinaria que necesitaba», Javier creó la suya propia para evolucionar del plegado y arrugado del tejido en forma de tablas o microtablas más tradicional al modo industrial. Tres años más tarde incorporaría el bordado industrial, luego el taller de corte, el de confección, el de láser y uno de cinturones.

Hay un nombre propio que potenció que el apellido Virto se colara en el mundo de la confección nacional. Y ese es Amancio Ortega. «Él empezó en Valladolid haciendo batas y fue cliente de mi padre», explica el actual gerente de la empresa, que aún recuerda alguna comida familiar junto al dueño de Inditex.

Eran los años del boom industrial. Hasta 200 empleados llegó a contabilizar Virto en su punto más álgido para poder atender el «crecimiento brutal» de pedidos, según señala Alberto. Pero no todo ha sido ‘coser y cantar’ en su historia. A mediados de los años 90 llegó «la debacle», reconoce.
La apertura de las fronteras y la entrada de los productos asiáticos ‘rasgó’ el mercado de la confección española. Eso obligó a Virto a readaptarse y a especializarse en partidas pequeñas y rápidas, pero con «el valor añadido de calidad», para poder competir «con los grandes plazos que tienen los países asiáticos».

«Decidimos entonces trabajar para muchos clientes pequeños, mejor que para pocos grandes», señala Alberto, quien de forma gráfica explica la razón: «si la mesa tiene muchas patas, en caso de fallar una, las otras la sujetan». Y así, y a base de reinventarse, es como la empresa pudo ‘remendar’ el ‘siete’ que también provocó en la confección la llegada de la crisis económica.

Hoy Inditex continúa siendo su «principal cliente», pero también confecciona, plisa o borda para el Corte Inglés y para todas «las marcas que el público encuentra en cualquier superficie e incluso a las que no conoce», apunta. Para todos ellos, Virto confecciona una parte concreta de la ropa, ya sea el bordado, el plisado, el cinturón, o incluso la prenda completa a gusto del cliente.
«Ellos eligen el material con el que quieren hacer su colección y en el departamento de corte comienza el trabajo. A veces, nos envían sus patrones ya desarrollados, o los desarrollamos nosotros», comenta.

Sus talleres tienen capacidad para atender un pedido de 20.000 o 25.000 prendas iguales que demanda un confeccionista grande o las 500 piezas de un cliente más pequeño.

35 empleados, todos ellos con una permanencia de «más de un cuarto de siglo en la empresa», cosen, cortan, diseñan, bordan diariamente 7.000 piezas y plisan al día 30.000 metros de tela en sus distintas modalidades, la gran mayoría de forma industrial, aunque conserva también esa parte manual igual a la de hace cien años, que ideó su abuelo, y que permite hacer tablas al más puro estilo tradicional allí donde no llega ninguna máquina, por ejemplo para hacer plisados soleil.
Viajan a desfiles, captan tendencias y las materializan porque, como dice Alberto, «Virto está a la moda», y al día. Su departamento de I+D no cesa de buscar nuevas salidas, nuevos mercados, para que su maquinaria no descanse.

Tan pronto están bordando todos los delantales con que los chef de cocina han plasmado sus pinchos en el último concurso nacional celebrado en Valladolid, como están confeccionando una mantelería de más de mil euros para un cliente asturiano, o bordando publicidad laboral o los escudos de los uniformes escolares,

La tercera generación, «o la cuarta» si se incluye a su bisabuelo, ‘tira de la madeja’ para que la empresa se posicione aún más en el circuito nacional. Hasta el punto de que Virto Industrial se ha metido en el mundo de la automoción e incluso las cortinas del AVE, o las que separan compartimentos en los aviones de algunas compañías aéreas, llevan su sello.

Y mientras la parte más industrial de la empresa discurre nuevas fórmulas, la tienda, con sus cinco veteranos empleados, continúa hilo a hilo demostrando que el apellido Virto es a la mercería lo que un botón a un ojal.

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria