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El termómetro de los satélites

Radian Systems permite a las empresas e instituciones diseñar su satélite y simular la órbita que seguirá alrededor de la Tierra para calcular las variaciones de temperatura.

E. LERA
17/09/2019

 

Todo el mundo alguna vez en la vida ha experimentado una sensación febril. En ese momento lo primero que haces es echar mano al termómetro. Te lo pones porque quieres saber con precisión tu temperatura corporal. Y la máquina arroja su resultado: 38,5º. Tienes fiebre. En el organismo hay algo que no va bien.
Ahora cambia el cuerpo humano por el espacio. Los satélites giran en torno a la Tierra, la Luna o algunos planetas. Han sido diseñados por el hombre para conocer y transmitir información. No se ponen enfermos, pero es interesante estudiar sus cambios de temperatura, ya que cuando el mercurio sale del esquema fijado, todo el trabajo conseguido hasta entonces puede terminar en la basura.

Para descifrar cada detalle aparece en escena la empresa Radian Systems. Su idea es facilitar el análisis térmico de satélites a compañías e instituciones del sector espacial. Utilizando tecnologías actuales, pretende agilizar un aspecto crítico como es el estudio del comportamiento térmico de un satélite al orbitar la Tierra, acortando un proceso de meses a pocos días.

«Radian permite al usuario diseñar su satélite –o importarlo desde otra herramienta– y simular la órbita que seguirá alrededor de la Tierra para calcular las variaciones de temperatura de cada uno de sus componentes», explica Laura González, cofundadora de la empresa, quien añade que las partes eléctricas de un satélite, de modo similar a las que tenemos en cualquier teléfono móvil hoy en día, no deben estar expuestas a temperaturas fuera de su rango, ya que dejarían de funcionar correctamente, lo que podría suponer «una pérdida total de la misión».

En la última década se ha abierto una nueva era para el sector espacial, en donde el segmento de los pequeños satélites ha cobrado «una gran importancia», debido a su «altísimo ritmo de crecimiento y potencial». ¿Por qué? González comenta que los pequeños satélites cuentan con presupuestos y tiempos de desarrollo mucho menores a los de la industria espacial tradicional, permitiendo el acceso al espacio también a universidades, centros de investigación y pequeñas empresas. Una de las claves de su tirón es el estándar CubeSat y la adquisición de componentes off the shelf, reduciendo tiempo y coste de desarrollos propios, indica González.

La innovación de este proyecto es que es la única herramienta Software as Service (SaaS) de análisis térmico enfocado al espacio. En este sentido, reconoce que existen otras soluciones de simulación térmica centradas en la industria espacial tradicional, si bien afirma que Radian se distingue por «un alto nivel de automatización de procesos» para encajar en tiempos de desarrollo más cortos y por aportar inteligencia que ayude en la toma de decisiones.

Las tecnologías que se encuentran detrás de su propuesta son todas aquellas involucradas en ofrecer un software como servicio. Por citar varios ejemplos, la cofundadora de la empresa detalla que se tocan temas de desarrollo frontend, backend, gestión de bases de datos, APIs, integración y despliegue continuos, control de versiones, contenedores de aplicaciones, entre otros.

Diseñan el producto con el objetivo de que sea manejable desde el primer día de uso. A esto se suma, subraya, que las distintas tareas se lleven a cabo en un tiempo «entre 10 y 30 veces más corto» que con las herramientas actuales. «Estos dos aspectos hacen que nuestros clientes dispongan de más tiempo para modificar el diseño térmico de sus satélites y estudiar sus implicaciones, reduciendo el riesgo que asumen al emprender un proyecto espacial», declara.

Además, la infraestructura en la nube permite llevar las mejoras del producto a los usuarios «de forma instantánea», así como trasladar el software de ingeniería a un móvil o una tableta. Sin olvidar «una mayor capacidad de computación o el trabajo colaborativo entre varias personas».

Y es que cuando una empresa decide diseñar y construir un satélite en un lapso de un año, precisa de herramientas de ingeniería que le ayuden a tomar decisiones de forma rápida y flexible. «Sabemos de casos en los que los análisis no se llevan a cabo por falta de tiempo o medios, lo que incrementa significativamente el riesgo de perder la misión», expone Laura González a la vez que incide en que su solución aporta valor porque reduce «drásticamente el coste de oportunidad» de realizar estos análisis. «Somos la alternativa más rentable en cualquier escenario que se planteen nuestros potenciales clientes», apostilla.

En este momento la firma está trabajando en cuatro misiones espaciales como casos de estudio. El primer nanosatélite que llegará al espacio con tecnología de Radian lo hará en octubre, y será el picosatélite FossaSat-1, desarrollado en España para crear la primera red global de bajo coste del Internet de las Cosas.
Además, colaboran con varios grupos universitarios que están desarrollando pequeños satélites. Dos europeos en el programa Fly Your Satellite! de la Agencia Espacial Europea (ESA), a través del cual se les da apoyo y facilita sus pruebas y lanzamiento. El primero de ellos es TeideSat, de la Universidad de La Laguna, en Tenerife, que está diseñando un satélite para establecer comunicaciones ópticas con bombillas LED. El segundo es AcubeSAT, de Tesalónica (Grecia), que buscará estudiar el efecto de la microgravedad y la radiación sobre el cultivo de células eucariotas.

El cierre a los satélites que cuentan con el sello leonés lo pone el equipo australiano BlueSat, desde UNSW, Sydney, que trabaja para crear técnicas de agricultura orbital y lanzará un satélite con un cultivo de bacterias responsables de la fijación de nitrógeno. «En todas estas misiones la temperatura ha de ser controlada con gran exactitud», asegura.

De cara al futuro avanza que esperan tener un producto mínimo viable «antes de que acabe el año». El siguiente paso será trabajar con empresas relacionadas con el espacio. De cara a otros sectores, la cofundadora de Radian Systems manifiesta que iniciativas como la fabricación en serie del coche eléctrico de Tesla, el nuevo medio de transporte hyperloop de la valenciana Zeleros o el desarrollo de lanzadores de la ilicitana PLD Space representan «nuevos modelos de negocio inexplorados hasta ahora» y con los que estarían «encantados» de trabajar.

 

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