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>PERSONAJES ÚNICOS / RAQUEL FIZ

La superconductora de lo mínimo

Esta leonesa utiliza la química para lograr nanomateriales y aprovecharlos para el bienestar humano / Está al frente de una sociedad científica de españoles en Alemania, en la que transmiten la pasión por la ciencia, y también conciencian a la gente de la importancia de ésta.

E.L.
10/10/2017

 

Intuitiva, inteligente, sagaz y defensora de la autenticidad. Cargada de sentido común y un olfato especial para acertar con las necesidades de la sociedad. Forma parte del paisaje que ha creado España. Raquel Fiz es una exiliada por el desprecio del conocimiento científico. Una joven que se marchó para forjarse un futuro mejor y para ayudar a los demás con sus estudios. Firme y constante.

Aunque nació en Salamanca, pronto se trasladó a León. Allí estudió en el colegio de Las Agustinas y en el instituto Legio VII. «Me gustaban las matemáticas, la ciencia y la tecnología, pensé que una ingeniería tendría fácil salida; estuve divagando entre Telecomunicaciones, Informática e Industriales, y al final me decanté por Industriales», expresa. Se matriculó en la Universidad de León y entre libros, apuntes y prácticas se enamoró de las energías renovables. Gracias a un beca Erasmus pasó su último año de carrera en la universidad de Vitus Bering de Horsens.

Con la diplomatura aprobada, Fiz decidió continuar estudiando para lograr la licenciatura. Solicitó una beca Destino convenio y disfrutó de dos semestres en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. Durante la estancia asistió a un par de cursos en la rama de ciencia de los materiales y nanotecnología. «Tuve el honor de hablar con el profesor Emilio Méndez –premio Príncipe de Asturias 1998– que me animó a realizar una práctica en el campo de la nanotecnología para descubrir si era lo que realmente me interesaba», expone.

Su siguiente paso fue seguir ese consejo. Al principio decidió llevarlo a cabo en Brookhaven National Lab de Estados Unidos, pero un tema de visado hizo que finalmente se desarrollara en el Instituto de Química Inorgánica y de los Materiales de la Universidad de Colonia, en Alemania, donde se unió al grupo del profesor Mathur. Todos juntos construyeron un reactor de baja presión donde se introduce un sustrato sobre el que crece el material de interés. Entre sus filas, reconoce que tuvo la suerte de conocer y trabajar con muchas técnicas para la caracterización de estos materiales.

Y un dilema muy importante se planteó en su vida: Volver a España o quedarse en Alemania. Lo único que tenía claro, cuenta la leonesa, es que quería seguir en investigación. Se quedó. Realizó el doctorado y un posdoc. Una formación con la que se centró en lo mínimo: los nanomateriales, unas estructuras muy pequeñas que, en su caso, van encaminadas a las aplicaciones energéticas: tanto en generación como en almacenamiento, en el transporte de energía, incluso en la transducción de energía.

En su grupo de investigación se desarrollan nuevas moléculas que luego utilizan como precursores para crecer en nanomateriales. Durante su doctorado se concentró en la fabricación de nanohilos semiconductores basados en óxidos metálicos: la forma de mis nanomateriales era como la de un cable o alambre de unos pocos nanómetros de diámetro compuestos por un metal y un óxido formando una estructura cristalina y con propiedades semiconductoras, que se pueden integran en células solares fotovoltaicas, electrodos en baterías y superconductores, sensores de gases o aplicaciones en fotocatálisis.

Más adelante, la leonesa explica que se concentró en la síntesis y caracterización de películas delgadas, con morfología planar en vez de unidimensional. «Lo más interesante es que puedes combinar morfologías, composiciones y diseñar materiales con propiedades distintas a las que tienen por separado. Hay una ventana muy amplia a nuevos materiales que investigar», detalla.
También es la directora de la delegación de Renania del Norte y Westfalia de Científicos Españoles en Alemania. Entre los objetivos de la asociación, se encuentra el servir de apoyo y asesoramiento a los científicos españoles que llegan a Alemania; el ejercer un papel informativo y de consulta sobre aspectos científicos para las distintas organizaciones en España y Alemania, así como la participación en calidad de sociedad en asuntos de interés relacionados con la ciencia, el desarrollo y la innovación tanto en territorio español como alemán. Por ello, han establecido una red de ayuda para los socios e intentan organizar actividades de divulgación. «Queremos trasmitir a la gente nuestra pasión por la ciencia, pero también concienciar a la gente de la importancia de ésta», resalta Raquel Fiz. En este momento están organizando un taller de escritura científica, un taller de ciencia para niños y un taller para la divulgación científica.

Para la ingeniería leonesa, Castilla y León tiene «mucho potencial y talento», gente muy formada y grupos punteros en determinadas áreas. «El sistema proporciona una buena formación hasta el nivel universitario, pero mi visión desde fuera es que el sistema es muy limitado e inestable», sostiene para añadir que «falta movilidad, visibilidad, atracción de talento, en definitiva, inversión». Asegura que este ambiente obliga a algunos científicos a abandonar la investigación y otros se ven forzados a continuar su carrera en otros países. «Creo que la innovación y el desarrollo son el motor de crecimiento de un país y esta situación traerá consecuencias a largo plazo porque no se está apostando por ello. La fuga de cerebros es una realidad que muchos pretender ignorar o justificar», sentencia.

Fiz considera que la sociedad sí que está interesada en la innovación y valora el talento, si bien, aunque existen programas que cuantifican, valoran e intentan reconocer el talento, no son «suficientemente visibles», por lo que en su mayoría se limitan a los participantes que se inscriben en el concurso. «Creo que más importante que premiar es concienciar a la sociedad de la gran importancia y necesidad de la innovación como motor de crecimiento y desarrollo de un país, y crear un sistema que lo apoye y lo promueva».

 

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