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ÁVILA

Muros que retienen carbono y nutrientes

Investigadores de la UCAV demuestran que los diques de la cuenca del Corneja frenan los materiales sólidos que arrastra la corriente, y evitan que lleguen al río / Juegan «un papel fundamental» en el cambio climático

E. LERA
11/06/2019

 

Son una perfecta barrera protectora para los ríos. Un blindaje de hormigón que retiene los materiales sólidos que arrastra la corriente durante episodios de lluvias intensas. Elementos de lucha contra la erosión que evitan la llegada de los sedimentos a los cauces fluviales. Investigadores de la Universidad Católica de Ávila y de la Universidad de Valladolid han demostrado que los diques de la cuenca del río Corneja son muy eficaces para la captura de carbono y nutrientes, y frenan su llegada al río y al embalse de Santa Teresa.

El estudio, que ha sido publicado en la revista científica Science of the Total Environment, recoge que el volumen de sedimentos atrapados en estos muros, que se restauraron en 1964, podrían reducir «de manera significativa» la vida útil del embalse. Más adelante, se cuantificó la cantidad de carbono orgánico, nitrógeno y fósforo en esos residuos. «El carbono orgánico del suelo desempeña un importante papel en el ciclo global de carbono, lo que representa un 70% del carbono terrestre. Sin embargo, la erosión del suelo puede tener un gran impacto en las reservas de carbono y otros nutrientes del suelo, como el nitrógeno y el fósforo», explica Jorge Mongil, director del grupo de investigación de Hidrología y Conservación de Aguas y Suelos de la Universidad Católica de Ávila.

En este sentido, puntualiza que las técnicas de conservación del suelo y de agua, como los diques, se emplean de manera frecuente para controlar la pérdida de suelo en laderas, cárcavas y barrancos. Para cuantificar el carbono orgánico, el nitrógeno y el fósforo retenidos en los muros de la restauración hidrológico-forestal de Tórtoles se tomaron muestras del suelo de las cuñas de sedimentos de 30 diques y de otros 30 suelos originales, en las que se determinó la conductividad eléctrica, la textura, el pH y los contenidos en carbono, nitrógeno y fósforo. El volumen de sedimentos retenido se calculó por el método de las secciones, desarrollado por el mismo equipo abulense. «Las pérdidas de suelo totales en la zona se han estimado en 6,40 toneladas por hectárea y año, y las cantidades de carbono, nitrógeno y fósforo son 13,76, 0,48 y 0,05 kilogramos por metro cuadrado, respectivamente».

Con toda esta información, concluye que las pérdidas de suelo y nutrientes son «una de las consecuencias más importantes de la erosión del suelo», en especial de sus horizontes superiores, y las cuñas de sedimentación de los diques constituyen «una importante fuente de información» de esas pérdidas de suelo y nutrientes de sus cuencas debido a su función de retención. También apunta que la cubierta vegetal y la litología de la zona son los factores que de forma más significativa condicionan los contenidos de carbono, nitrógeno y fósforo en los suelos originales y en los sedimentos, elementos que son escasos en sustrato granítico.

Mongil sostiene que los diques constituyen «un instrumento de control» de las pérdidas por erosión de carbono, nitrógeno y fósforo, y evitan que estas sustancias pasen a los cursos de agua. A esto se une, agrega, que rompen la conectividad de los procesos hidrológicos y erosivos de las cuencas, y son «una eficaz manera de retener» no sólo sedimentos, sino también carbono orgánico, nitrógeno y fósforo, evitando que estos pasen a los ríos, embalses y lagos. Sus ventajas no se quedan ahí, ya que, tal y como expone, pueden jugar «un papel fundamental» en el cambio climático, puesto que contribuyen en el secuestro de carbono y nitrógeno a escala de cuenca.

En su opinión, la innovación del proyecto radica en que relaciona técnicas de lucha contra la erosión como son los diques con la retención de carbono y otros nutrientes. «La erosión de los suelos, además de reducir la productividad de estos debido a la pérdida de profundidad y de espacio disponible para el desarrollo de las raíces de las plantas, produce una reducción de la fertilidad debido a la pérdida de carbono orgánico, nitrógeno, fósforo y otros nutrientes», señala para, más tarde, añadir que esta pérdida de fertilidad «reduce» la biomasa vegetal y la producción de cultivos, y también afecta al ciclo de carbono.

El investigador de la Universidad Católica de Ávila reconoce que existen trabajos similares, si bien se han llevado a cabo en el sureste español y en China. «Es la primera vez que se aplica en esta zona, con unos materiales geológicos de tipo granítico y un clima mediterráneo-continental». Y se hace a través de un método de cubicación de las cuñas de sedimentos que desarrollaron hace unos años. Los resultados son, tal y como manifiesta, un paso más en el reconocimiento de que estas estructuras constituyen «unas herramientas imprescindibles» en la lucha contra la erosión, en combinación, con la repoblación forestal.

Empezaron a investigar en la cuenca del Corneja en 2012. Y lo hicieron, cuenta Jorge Mongil, porque querían estudiar el papel que juegan estas restauraciones forestales como sumideros de carbono. De ahí surgió la idea de que los diques también podrían jugar «un papel clave» en la captura de carbono, y otros nutrientes, como elementos que rompen los flujos hidrológicos y, por lo tanto, la conectividad entre los suelos de las laderas, los cauces temporales, los ríos, los embalses, etc.

Sus planes de futuro son conocer mejor los efectos que tienen las restauraciones hidrológicas forestales sobre el suelo, la vegetación y el ciclo del agua. En la actualidad comenta que están estudiando la entrada de agua en el suelo, comparando zonas sin vegetación con otras en las que se ha restaurado la cubierta forestal. De esta forma, Jorge Mongil afirma que se puede seguir profundizando en el conocimiento del papel que desempeña la vegetación restaurada en el ciclo hidrológico, con las repercusiones que esto puede tener sobre los caudales circulantes por los cauces y las inundaciones.

 

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