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BURGOS

El mar para curar los suelos agrícolas

Ficosterra ofrece abonos de última generación, ecológicos y respetuosos con el medio ambiente / Su tecnología se basa en la simbiosis entre las propiedades de fertilización de las algas y las regenerativas de los microorganismos.

E. LERA
09/04/2019

 

Son curas que tratan plantas con plantas del mar y bacterias. Recetas que rescatan los trucos de los antiguos agricultores y les mejoran con la tecnología disponible en la actualidad. Una compañía que abona el mundo sin perder de vista el objetivo principal: mimar a la madre tierra. Atiende sus necesidades y pone a su disposición productos exclusivos. Y es que la empresa burgalesa de biotecnología marina Ficosterra nace con la voluntad de ofrecer al profesional del campo abonos y fertilizantes de última generación, 100% ecológicos, hechos a base de algas y microorganismos, respetuosos con el medio ambiente, cuyos resultados desde el punto de vista de la productividad y mejora sanitaria de la planta son «excepcionales» tanto en cultivos ecológicos como convencionales.
El uso de las algas como biofertilizante en la agricultura es algo que viene realizándose desde hace muchos años en zonas próximas a las costas. Sin embargo, este equipo ha dado un paso al frente con su tecnología. Luis Lombana, socio fundador y CEO de Ficosterra, explica que la innovación de la firma se basa en «una perfecta simbiosis» entre las propiedades de fertilización de las algas y las propiedades regenerativas de los microorganismos. Un «nuevo paradigma de fertilización» por el que han recibido un premio internacional en Pekín.

En su fábrica de Burgos producen un bokashi de algas registrado en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como enmienda orgánica. Detalla que es un producto 100% vegetal, obtenido a través de un subproducto de la elaboración del agar-agar y potenciado gracias a la tecnología Biological Crop Booster (BCB), en la que combinan las algas con microorganismos para obtener unas altas concentraciones de microbiota regenerativa.

También en esas instalaciones fabrican una solución líquida, que han llamado Ficosagro, un biofertilizante de extracto de algas –Gelidium y Macrocystis– y microorganismos con el que han obtenido un incremento de la producción «en torno a un 6% y un 12%, de una forma absolutamente sostenible y respetuosa con el medio ambiente, algo muy necesario mirando al futuro y teniendo en cuenta las necesidades de alimentación de una población que no para de crecer», sostiene Lombana. En la actualidad están investigando en sus laboratorios la extracción de fitohormonas a partir de otro tipo de algas, una nueva línea de trabajo con «muy buenos resultados» hasta ahora y en la que tienen «grandes esperanzas depositadas».

El socio fundador y CEO de Ficosterra expone que su tecnología permite incrementar la actividad microbiana del suelo y transformar los nutrientes en alimento asimilable por las raíces, que da como resultado «una mejora sanitaria de la planta y un aumento de la producción». Y todo sin afectar a su esencia. Reconoce que el uso intensivo de fertilizantes minerales y productos químicos ha traído como consecuencia que gran parte de los suelos agrícolas hayan sufrido «un desgaste sin precedentes» en sus comunidades microbianas. Este hecho, lamenta Luis Lombana, ha dejado «un mapa agrícola con acuíferos contaminados» y «una importante merma de la productividad de las cosechas, así como una reducción de los márgenes económicos del agricultor».

Para paliar esta situación, la empresa burgalesa se puso a investigar la manera de aprovechar la forma de vida más antigua y abundante: las comunidades microbianas del suelo y fabricar unos productos «absolutamente innovadores» que pudieran aportar al suelo una gran cantidad de vida microbiana para regenerarlo y devolverle su capacidad productiva. «La restauración de la biología del suelo es fundamental para garantizar unos cultivos sostenibles en el tiempo; se trata de un cambio de modelo de producción agrícola, un cambio hacia el que se dirige la agricultura del siglo XXI», asegura.

Respecto a las ventajas de sus productos, Luis Lombana comenta que los ensayos en campo realizados por distintas universidades españolas y técnicos prescriptores han demostrado que esta tecnología made in Burgos ofrece «un mayor aprovechamiento» de los recursos del suelo –nutrientes y materia orgánica– poniéndolos a disposición de la planta de una forma más fácil para su asimilación. Las conclusiones obtenidas son, tal y como resume, que se logra «un adelanto de las cosechas» y «un claro aumento» de la producción. También, añade, han comprobado que el estado sanitario de la planta mejora. «Las raíces y las plantas son más robustas».

Ficosterra arrancó en 2014 en los laboratorios de Hispanagar, líder mundial de la fabricación de hidrocoloides marinos. En 2016 se constituyó como spin off de la multinacional. Desde entonces ha tenido «un crecimiento sostenido» con un propósito: ser «un referente» en la producción de biofertilizantes mediante la aplicación de los principios activos del mar a la agricultura. No son los únicos que producen insumos y bioestimulantes orgánicos, pero sí que son exclusivos a la hora de ofrecer «una alternativa» para tener unos cultivos más saludables y eficientes, siendo al mismo tiempo respetuosos con el medio ambiente.

Lombana avanza que ahora mismo están trabajando en la implantación de un red de distribuidores en España para poder acceder a agricultores de todos los puntos de la geografía. También están empezando a explorar el mercado de Marruecos y Centro Europa, con la idea de tener este entramado de comercialización operativo en 2020. Saben que caminan sobre seguro. Un reconocimiento que les ha servido de acicate ha sido el premio Quality Innovation Award en el que competían con países «muy potentes» como China o Israel. «Es un verdadero orgullo que el presidente de un país como Finlandia, donde la economía circular es casi una cuestión de estado, haya refrendado este premio, que nos llega en un momento clave para hacer de él una palanca de crecimiento de nuestro proyecto», concluye el socio fundador y CEO de Ficosterra.

 

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