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Hongos en fármacos contra el cáncer

La empresa ECM busca aplicar los principios activos de los hongos silvestres en nuevos fármacos contra la dolencia.

A.ÁLVAREZ
30/01/2018

 

La búsqueda de nuevos tratamientos contra el cáncer sigue siendo una carrera de fondo para muchos investigadores. En este marco la convocatoria europea RISE está financiando el proyecto 3D Neonet que junta el talento de un centenar de investigadores de dieciocho centros de investigación, universidades y empresas de siete países, para mejorar, potenciar y desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer y las enfermedades oculares.

Microbiólogos, biólogos de cáncer, químicos, genetistas, toxicólogos e ingenieros mecánicos se han puesto al servicio de un proyecto que coordina la Universidad de Dublín y que incorpora, como parte novedosa, a la empresa palentina ECM, experta en la investigación con hongos silvestres. «Se trata de ver lo que cada uno puede ofrecer al servicio de ese objetivo común», explica la doctora en Biología y proyect manager del proyecto, Yolanda Álvarez. Y en el caso de ECM se quiere aprovechar toda su experiencia micológica para buscar principios activos en los hongos que puedan utilizarse en la fabricación de fármacos para el tratamiento del cáncer y las enfermedades oculares.

En la Universidad de Dublin ya saben, por trabajos anteriores, que «las nuevas medicinas y terapias que curen las enfermedades oculares serán capaces de curar el cáncer». También saben que uno de los principales retos en la lucha contra el cáncer es inhibir la formación de vasos sanguíneos para bloquear la enfermedad e impedir su desarrollo. «La terapia antiogénesis es terapia anticáncer. Por eso buscamos principios activos que sean antiangiogénicos», explica la bióloga. Y, por qué no buscarlos en la naturaleza y en los hongos en particular, a la vista de todas las referencias bibliográficas que aluden a sus propiedades antiangiogénicas.

Es aquí donde entra en juego ECM, una empresa palentina de base tecnológica que identifica nuevos hongos y desarrolla nuevas formas de cultivarlos y reproducirlos en el laboratorio. Ellos tienen el conocimiento y la experiencia suficiente para saber qué hongos buscar, dónde buscarlos y por qué pueden ser útiles para extraer de ellos productos naturales que tengan un poder farmacológico. «Llevamos años cogiendo setas en el monte y estudiando su ecología, aislándolas y constatando lo que ya dice la bibliografía sobre los beneficios que tienen los hongos naturales», explica la directora de ECM, Beatriz de la Parra.

Dicho esto y con el objetivo claro de encontrar nuevos fármacos a través de los principios naturales que tienen los hongos silvestres, el equipo de ECM ha empezado por desplazarse a Dublín para «entender lo que buscan químicos y biólogos» y seleccionar las especies de hongos con las propiedades más interesantes y valiosas para el proyecto.

En el listado que ECM ha propuesto a la universidad de Dublín están especies como el shitake, o la ganoderma, más conocida como reishi, conocidas por sus propiedades anticancerígenas, el trametes versicolor, el ericen erinacium o el Cordices militares. Todas ellas con una larga lista de beneficios para la salud: poder antiinflamatorio y capacidad para mejorar la energía, el sistema inmunitario, la circulación o el sistema respiratorio.

Durante el primer año del proyecto, que se prolongará otros tres, ECM ha identificado los hongos más interesantes, los ha recogido en el monte y los ha reproducido de forma aséptica y aislada en el laboratorio para conseguir micelio puro. Ahora llevarán ese micelio puro de distintas especies de hongos a la Universidad de Dublin para que microbiólogos y químicos extraigan los principios activos que tienen interés farmacológico. «Yo te puedo decir dónde tienes que ir para recoger un hongo y qué es lo que tienes que sintetizar de cada hongo», señala Beatriz de la Parra.

A priori, ya saben que, por ejemplo, el shitake, un hongo con el que llevan muchos años trabajando en ECM, contiene unos polisacáridos (los betaglucanos) que tienen «unas propiedades muy interesantes a nivel medicinal» ya que mejora el sistema inmunitario y ayuda a mantener a raya al colesterol. «Podemos extraer los betaglucanos del shitake, ver su composición química e incorporarlo a la fabricación de un fármaco», explica de la Parra. «O podemos cultivar el hongo para extraer los microelementos y extraer nuevas sustancias».

En resumen, tal y como se hace en la medicina tradicional, a partir de un producto natural, el micelio puro de un hongo, y usando técnicas de laboratorio muy avanzadas, se separan y extraen los principios activos más potentes. Y además de separar e identificar todas las moléculas para ver cuales son las beneficiosas, la tecnología permite identificar otras nuevas, nuevos principios activos.

De forma paralela, los biólogos de la Universidad de Dublín probarán estas sustancias para ver los efectos que tienen. Para ello cuentan con la plataforma zebrafish, –creada para el descubrimiento y desarrollo de nuevos fármacos–, con diferentes modelos de enfermedades que reproducen en los ojos de peces cebra. «El pez cebra, y en concreto sus ojos, tienen una genética y una fisiología general muy parecida a la humana», explica Yolanda Álvarez. «Tenemos muchas formas de reproducir enfermedades humanas en los ojos de estos animales lo que nos permite valorar como funcionan nuevas sustancias», aclara. Y eso es precisamente lo que harán con los principios activos que se extraigan de los hongos propuestos por ECM. «Ya sabemos que el shitake tiene determinadas propiedades. Pero vamos a buscar por qué y cual es la molécula que tiene una propiedad determinada», insiste la bióloga.

Este es un paso muy importante para ECM, ya que hasta ahora siempre se ha hablado de las propiedades nutraceuticas de los hongos y de sus beneficios como complemento alimenticio, pero el proyecto 3D Neonet supone trabajar de una forma farmacéutica con los hongos que están en la naturaleza. «El gran salto es llevar todo esto al desarrollo farmacéutico», sostiene Beatriz de la Parra. Y aunque este solo sea el principio del largo camino que hay que recorrer hasta que se elabora un nuevo medicamento, ya saben, por todo el conocimiento previo que manejan, que van a acertar y que los hongos son una apuesta de futuro contra el cáncer.

 

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