Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

SEGOVIA

El estudioso del baile de la litosfera

Daniel Pastor reconstruye los movimientos y la interacción de las placas tectónicas de hace 320 millones de años / Utiliza muchas técnicas distintas para explorar los recursos naturales y entender el clima.

E. LERA
26/06/2018

 

La Tierra es vida, incluso si le quitas todos los habitantes. La superficie terrestre está formada por placas del tamaño de continentes que chocan entre sí, generando procesos que forman montañas y dibujan paisajes. El planeta se renueva continuamente. Si fuera una roca inerte no se podría escribir este reportaje, ya que nada sería como es ahora. Para desentrañar los secretos que esconde está el segoviano Daniel Pastor. Un geólogo que reconstruye desde Japón los movimientos y la interacción de las placas tectónicas en el pasado remoto.

En concreto, enfoca su día a día a estudiar los movimientos de la placa del Pacífico hace 320 millones de años y cómo ese antiguo océano interactuaba con Pangea. Para hacer este tipo de investigaciones utiliza muchas técnicas distintas geológicas, geofísicas y geoquímicas, ya que, como él mismo reconoce, es un científico «integrador» más que especialista.

Defiende su trabajo con argumentos. En primer lugar, asegura que estas reconstrucciones sirven para la exploración de recursos naturales, puesto que «si sabes dónde estaban los continentes y cómo interactuaban entre ellos, puedes predecir dónde encontrarás recursos que no son accesibles en superficie». También, añade, pueden ser «útiles» para entender el clima y la distribución de la vida en el pasado.

El planeta está formado por varias capas que lo envuelven como «una cebolla». Pone como ejemplo que la atmósfera es esa capa de gas que se extiende desde la superficie rocosa hasta unos 10.000 kilómetros de altura. Desde la superficie rocosa hasta unos 200 kilómetros de profundidad se extiende una capa que se llama litosfera, que está dividida en una serie de placas tectónicas que interactúan entre ellas, a veces separándose como África y América, otras deslizándose una respecto a la otra, como California y Norteamérica y otras veces chocándose, como India y Asia.

Pastor antes de embarcarse en esta labor en el país del Sol Naciente estudió por qué algunas cadenas de montañas, como los Andes o los Cárpatos, están totalmente curvadas y cuáles son las causas de esa curvatura. «Mi tesis doctoral trataba sobre los orígenes e implicaciones de la curvatura que hoy en día se puede observar en Asturias, Galicia y León», expone. Durante ese tiempo el segoviano hizo una estancia en la Universidad de Utrecht, donde profundizó en la ondulación del Cáucaso Menor y de los montes Talysh y Alborz, además de empezar su línea actual.
Es amante de la geología desde que tenía ocho años. Se enchufó a ella gracias a Parque Jurásico. Su ilusión era tal que sus padres le compraron una colección por fascículos de dinosaurios. «Todavía los tengo en casa», subraya muy emocionado. Aunque aún sigue siendo un fiel seguidor de la paleontología, Pastor prefiere descubrir otros campos.

Tras licenciarse en la Universidad de Salamanca, decidió hacer el doctorado. En este tiempo aprovechó para realizar un par de estancias breves en Alemania y Canadá. Fue el principio de un pasaporte formativo lleno de sellos. Cuando se convirtió en doctor, se marchó a la Universidad de Utrecht, donde obtuvo un contrato postdoctoral. Allí pasó tres años y medio y al terminar consiguió una beca de la Sociedad Japonesa para la Promoción de la Ciencia (JSP) y se marchó a la Universidad de Tohoku, emplazada en Sendái. «Una ciudad tristemente famosa por el terremoto y el tsunami de 2011. Casi no quedan restos de aquello, la ciudad y la costa están reconstruidas, y la vida es completamente normal. Aunque, eso sí, de vez en cuando sentimos terremotos».

Aunque vive en Japón tiene debilidad por su tierra, donde prácticamente tiene a toda su familia. «No se me ocurren muchos sitios mejores para haber nacido», confiesa. Un segoviano que hace gala de las bondades de la ciudad del Acueducto a lo largo y ancho del planeta. Y es que Daniel Pastor es un aventurero. Todos los años participa en campañas de campo para recolectar datos y tomar muestras. Eso le ha permitido visitar muchos países y zonas remotas. No sólo en Europa, sino también en América y Asia y espera pronto poder acceder a trabajos en África y Oceanía.

Desde la lejanía mira a Castilla y León y recomienda que las administraciones públicas aporten a la investigación y la innovación «una correcta financiación» para que la Comunidad sea puntera. Talento sobra. «En los años anteriores a la crisis parecía que nos podíamos comer el mundo». Por ejemplo, en Burgos se hizo el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) que iba a ser uno de los complejos «más sofisticados» de investigación en Ciencias de la Tierra en el mundo. «El problema es que no se financió correctamente y aunque ha tenido aparatos carísimos en cajas, no había dinero para personal que pudiera utilizarlos», lamenta para, a continuación, añadir que «lo más grave» es que España invierte en ciencia «bastante menos» de lo que reflejan los Presupuestos Generales del Estado, ya que «una parte importante» son préstamos a empresas que «nadie solicita». «Soy consciente de que hay otras necesidades que van antes de la ciencia, la sanidad, la educación y las pensiones. Pero es que también están infrafinanciadas, y todo esto en un contexto de crecimiento del PIB por encima del 3%».

Daniel Pastor es positivo y considera que la sociedad sí que valora la innovación y el talento. «Mi experiencia es que cuando contamos lo que hacemos la gente se interesa muchísimo. No conozco a nadie que no le pique la curiosidad de saber más cosas. El problema de la ciencia en España no es cómo la sociedad valora a los científicos sino la idea que tiene de la ciencia el Gobierno», concluye.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria