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LEÓN

Esqueleto celular, clave para frenar la metástasis

Una graduada de la ULE descubre que sin tropomiosinas las células no migran bien / El siguiente paso es estudiar si atacar con nuevos fármacos es útil para reducir la reproducción del tumor.

E. LERA
12/03/2019

 

La metástasis es una palabra complicada de pronunciar. Diez letras que causan el 90% de todas las muertes por cáncer. Un proceso complicado que se forma con el paso del tiempo. Los tumores se extirpan pero hasta ese momento, durante meses, años, han estado soltando miles de células. La mayoría pasa al torrente circulatorio, muchas mueren pero otras saltan la barrera de las defensas y se cronifican. El reto está en dar en la diana de estos errores y transformar el cáncer en una enfermedad crónica.

Son muchos los caminos que buscan acabar con el proceso de propagación de un foco canceroso a un órgano distinto de aquel en el que se inició. Una de esas veredas es la que recorre la graduada en Biotecnología de la Universidad de León (ULE) María Lastra desde la University of New South Wales en Sídney. Su proyecto gira alrededor de una proteína del andamio celular. Explica que al igual que las personas tienen un esqueleto que les permite crecer, moverse e interaccionar con el medio, las células del cuerpo también tienen un esqueleto necesario para desplazarse. Se llama citoesqueleto y está formado por filamentos muy finos y flexibles hechos de proteínas. Sin ellos, las células serían incapaces de nutrirse, de moverse, de dividirse y morirían, apunta.

Unas de esas proteínas que forman los filamentos son las tropomiosinas. Resulta que la cantidad de tropomiosinas en células cancerígenas es «muy elevada» pero todavía no se ha descubierto el porqué estas proteínas favorecen citoesqueletos más estables y fuertes, lo que pondría en una posición de ventaja a las células tumorales. En su laboratorio desarrollan nuevos fármacos que atacan diferentes tipos de tropomiosinas y estudian qué efecto tienen en las células del cáncer.

«Juegan un papel muy importante en movilidad y adherencia celular, lo cual está directamente relacionado con la metástasis», reconoce Lastra, antes de añadir que combinando microcopia, estructuras 3D y experimentos de migración celular, han descubierto que sin la tropomiosina las células no migran bien y fallan a la hora de agarrarse al medio. El siguiente paso, tal y como avanza, sería estudiar si atacar esta proteína filamentosa con nuevos fármacos es útil para reducir la metástasis y, por ende, evitar que las células cancerígenas se asienten en otros tejidos, como pulmones, cerebro, etc.

La biotecnóloga expone que el proceso tecnológico pasa por analizar la estructura de las tropomiosinas y diseñar fármacos con el ordenador que se unan a ellas. «Una vez que tenemos el diseño se sintetizan los fármacos y se administran a células en cultivo, tanto cancerígenas como no cancerígenas. Estudiamos qué efectos tienen los fármacos –en migración, división celular, adherencia, dinámica celular, metabolismo– y decidimos sobre su aplicación en animales. El siguiente paso es administrar los fármacos a los ratones que desarrollan tumores y analizar si se reducen o no», detalla.

El objetivo final de la investigación –única en el mundo, ya que son el único grupo completamente enfocado al estudio de tropomiosinas del citoesqueleto– es reducir la toxicidad y la resistencia de los fármacos anticancerígenos que se usan en la actualidad mediante el uso de terapia combinada.
Lastra quiere doctorarse en 2021 y seguir en ciencia, si bien no tiene claro si será en la universidad o en el sector privado. Eso sí, agrega, cambiará el foco de sus investigaciones. En dos años quiere centrarse en la biología celular desde un punto de vista fisiológico-deportivo.

«La ciencia sigue demostrando en varias publicaciones que el ejercicio físico y la restricción calórica son capaces de ralentizar el envejecimiento y mantener el organismo sano a nivel molecular, proceso mediado por las proteínas sirtuinas. Es decir, comer menos y moverse más te mantiene joven, nada nuevo. Si tenemos en cuenta el factor de riesgo más importante cuando hablamos de cáncer es el envejecimiento, la conexión entre reducir el riesgo de padecer la enfermedad y el estilo de vida es obvia», explica para, más tarde, añadir que su sueño pasa por liderar un grupo de investigación o empresa enfocada en fisiología deportiva, nutrición y medio ambiente, que tuviera un fuerte componente social para investigar, descubrir y desarrollar soluciones prácticas a problemas médicos.

Esta laredana se apoya en su saber hacer, la improvisación y la constancia para seguir avanzando. Sabe lo que es trabajar duro. Desde los cinco años compaginó los estudios con los entrenamientos en gimnasia rítmica a nivel nacional, bajo la supervisión de Aldona Giriuniene. «La disciplina y el valor del esfuerzo, que tanto mi entrenadora como mis padres me enseñaron, y a los que estoy agradecida, fueron imprescindibles para graduarme con matrícula de honor en 2012», declara.

Aquel año fue seleccionada para participar en Becas Europa. Durante la estancia en el European Molecular Biology Laboratory, Heidelberg, Alemania, se dio cuenta de que quería estudiar Biotecnología. Lo hizo en León, donde también cursó un año de Ingeniería Aeroespacial, ya que quería aprender más física y matemáticas.

Su siguiente paso fue solicitar la beca Amicus y cursar el último año en Australia. Viajó a Sídney, donde enfocó sus estudios en microscopía avanzada, física cuántica y ecología marina. Se graduó en 2016 con 14 matrículas de honor y el premio anual Vitatene Awards for Academic Excellence al mejor expediente académico de su grado. Tras viajar a Tailandia, Nepal y Armenia, solicitó la beca de doctorado UNSW Scientia PhD Scholarship.

No sabe si regresará a España, lo que tiene claro es que a su país le falta innovación. En su opinión, el motor económico, social e intelectual de un territorio viene de sus emprendedores, de las buenas e innovadoras ideas de gente bien formada, sin miedo a ser críticos, sin miedo a pensar por sí mismos y a liderar. Aplaude la noticia de que España tiene, por fin, Ministerio de Ciencia. «La investigación es cara, pero no apoyarla es más caro todavía», señala.

 

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