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SALAMANCA

El ‘disco duro’ de las granjas

La empresa Nebusens desarrolla un sistema que vigila las naves, el ganado y los cultivos para gestionar las explotaciones agrícolas / Ahorra agua y evita pérdidas de animales

E. LERA
08/05/2018

 

Ponen chivatos al campo, al ganado y a las naves. Son los ojos que todo lo ven en las explotaciones agrícolas. Espías agazapados que utilizan la tecnología para frenar enfermedades y problemas. Todo su saber hacer es invisible y su nexo de unión con los agricultores y ganaderos es un disco duro inteligente que atesora información muy valiosa para gestionar de manera eficiente el sector primario. Informáticos que buscan más allá para dar un servicio extra a unos profesionales que fían su jornal al terreno.

La empresa salmantina Nebusens ha desarrollado junto con el grupo Bisite de la Universidad de Salamanca (Usal) y el Rancho Guareña, situado en la localidad zamorana de Castrillo de Guareña, Rural-IoT, un producto que monitoriza las naves, el ganado y los cultivos para obtener datos que ahorren costes y eviten pérdidas de cabezas de ganado. En primer lugar, coloca sensores de temperatura y humedad del aire para medir el estrés de las vacas lecheras, así como los gases tóxicos –metano, ácido sulfhídrico, amoníaco y formaldehído–. «Controlamos que los niveles no supongan un problema y generen enfermedades», explica Ricardo S. Alonso, director comercial de Nebusens.

Al ‘gran hermano’ de las instalaciones de las granjas se suma el del ganado. Este equipo utiliza collares en las vacas en su etapa de posparto para medir su temperatura corporal, pulso, ritmo de respiración y movimientos. De este modo, manifiesta, se detectan posibles infecciones, estrés y otras patologías. «Si, por ejemplo, el animal no está rumiando bien, la producción disminuye y las pérdidas aparecen», expone antes de comentar que el sistema recoge los datos y emite alarmas en forma de mensaje o correo electrónico para que el ganadero actúe en el menor tiempo posible.

En los cultivos cuentan con estaciones agrometeorológicas avanzadas, que incluyen con su electrónica un pluviómetro –que mide la lluvia y riego aplicado–, un anemómetro para controlar la dirección y la velocidad del viento, e instrumentación para calcular la temperatura ambiente, la humedad del aire, la radiación solar, así como la humedad en el suelo. «A los datos reales medidos en la parcela se une información de servicios meteorológicos externos y, de este modo, se calcula el agua disponible en el suelo y si el agricultor necesita regar o no según la evapotranspiración, el agua real en la parcela y las futuras lluvias, ahorrando así agua y costes», detalla el director comercial de Nebusens.

En este sentido, avanza que en la segunda parte del proyecto quieren incorporar sensores de nutrientes para determinar las cantidades de nitrato, potasio, etc. que tiene el suelo.

Todo se sube a la nube, donde los agricultores y ganaderos acceden para comparar unos años con otros, incluso programar cómo quieren las alertas. Esta herramienta es válida para todo tipo de explotaciones ganaderas y cultivos de regadío. «Es una solución global para clientes mixtos pero también se puede adquirir por separado», expresa Alonso, quien informa de que el servicio se contrata mediante el pago de una cuota mensual que varía en función del número de cabezas de ganado, de sensores y de estaciones agrometeorológicas.

La gasolina que mueve la plataforma salmantina es una combinación de tecnología inalámbrica. Por ejemplo, los collares utilizan WI-FI o Bluetooth dependiendo del fabricante. Además, están introduciendo LoRa, que propone comunicaciones RF de largo alcance.

Su idea no es quedarse ahí. Ya están trabajando en colaboración con varias empresas del Parque Científico de la Universidad de Salamanca y el Instituto Politécnico de Porto para la incorporación de sensores que controlen el consumo eléctrico. Estos emprendedores quieren saber cuál es la mejor tarifa, el método más rentable –paneles solares, red eléctrica...– y el momento idóneo para llevar a cabo el riego.

Nebusens también trabaja en otro proyecto que consiste en la introducción de herramientas de recogida y análisis de datos en cultivos para controlar el riesgo de enfermedades, y así evitar la utilización excesiva de tratamientos fitosanitarios, basados en cobre y azufre. Esta iniciativa la llevan a cabo de la mano de su partner catalán Tamic y su proveedor italiano Horta. De momento, se han centrado en viñedos, pero se puede aplicar a olivos, legumbres, trigo, tomate, melón, entre otros. En España ya utilizan esta tecnología en parcelas pertenecientes a la zona de Rías Baixas, Toro y del grupo Codorníu. Ahora mismo, desvela Ricardo S. Alonso, están en conversaciones con la denominación de origen Rueda. Si consiguen que adquiera la tecnología se convertiría en la primera DO de España que contaría con tecnología de Nebusens para monitorizar los viñedos.

El funcionamiento es sencillo. Las estaciones instaladas recogen cada hora y de forma precisa los datos de pluviometría, humedad relativa, temperatura y humectación foliar. Estos datos son enviados en tiempo real a la plataforma en la nube donde se estima en base a los datos recibidos y a modelos epidemiológicos el riesgo de aparición en los próximos días de plagas. En el caso de los viñedos las más comunes son mildiu y oídio, mientras que en el trigo son la septoria y las royas. Gracias a ello el gestor de la parcela decide el mejor momento de la aplicación de los pesticidas y plaguicidas. En este punto, aclara que también proporciona una huella ecológica que recoge el impacto del cultivo en el agua, en el aire, en el consumo eléctrico y en la salud humana.

 

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