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Dietas más sostenibles para peces

Cartif desarrolla piensos con insectos, microalgas y agua de cocción de las conservas / Están destinados a corvinas y truchas.

E. LERA
01/10/2019

 

Es una nueva dieta para abastecer la demanda de crecimiento prevista. Sus seguidores, los peces. Y el nutricionista, el centro tecnológico Cartif. De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la acuicultura suministra más de la mitad de los peces que consume la población mundial. Es más, se prevé que sea la principal fuente de productos pesqueros para el año 2030. Un dato positivo que se contradice con el hecho de que depende demasiado del aceite de pescado, la harina de pescado y el aceite de krill, como ingredientes esenciales para la alimentación, lo que ejerce una «presión importante» sobre los ecosistemas marinos.

Un punto esencial en la producción está en la nutrición, que determina la eficiencia y la rentabilidad del proceso. Para fabricar pienso acuícola es necesario una gran cantidad de pescado y subproductos de la pesca, sin embargo, provoca un efecto negativo sobre el medio marítimo por un uso insostenible de estos recursos que conduce de forma gradual a su agotamiento. Al igual que el resto de la industria agroalimentaria, la acuicultura debe hacer frente a este desafío.

Por este motivo, en los últimos años, el empleo de estas materias ha decrecido, sustituyéndose por soja y otras fuentes de origen vegetal. La cuestión es que presentan desventajas, tales como problemas de inflamación del tracto digestivo, deficiente composición nutricional y baja palatabilidad del pienso. Además, su uso conlleva un alto impacto medioambiental debido a la cantidad de energía, agua y tierra que se requiere para su cultivo.

Con la idea de dar una vuelta a esta situación, investigadores de Cartif trabajan para obtener nuevas fuentes proteicas alternativas, evaluarlas desde el punto de vista nutricional y realizar una combinación de tres ingredientes para su fabricación, como son la harina de insectos como fuente proteica de calidad, la biomasa de microalgas y la fracción proteica y lipídica recuperada del agua de cocción de la fabricación de las conservas de atún.

Cada paso que dan está dirigido por la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos. Junto al centro tecnológico, situado en la localidad vallisoletana de Boecillo, está la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica. En equipo crearán nuevas dietas que irán destinadas a dos especies de interés, como son la corvina y la trucha.

En la primera fase, explica Belén Blanco, responsable del proyecto, se han dedicado a la producción de diferentes microalgas y a la optimización de su cultivo con el fin de obtener un producto de alta calidad rico en ácidos grasos esenciales. También se ha llevado a cabo la caracterización de varias aguas de cocción, eligiendo la más idónea para la recuperación de la fracción lipídica y proteica por centrifugación y concentración por membranas, respectivamente. En cuanto a la harina de insectos, apunta que se subcontrató a la empresa Nutrinsect, quien administró la cantidad necesaria de harina de larvas, alimentadas con diferentes productos vegetales y de las que se va a seleccionar la más adecuada.
Los insectos tienen un «fuerte potencial» como sustituto de la harina de pescado en pienso de acuicultura. Entre las ventajas, destaca la alta eficiencia de conversión de alimento que tienen; la rápida capacidad de reproducción, que pueden criarse en residuos orgánicos y, por tanto, sobre subproductos agroalimentarios, y que necesitan poco espacio para su cultivo. En su composición nutricional presentan un alto contenido en grasa, proteínas y minerales, dependiendo de la especie.

Las microalgas son otra alternativa por su alto contenido en carbohidratos, proteínas de alta calidad, lípidos y antioxidantes. «Estos microorganismos producen ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, que se extraen en exclusiva del pescado, entre los que se encuentra el EPA y el DHA», subraya e indica que la forma en la que se produce la biomasa de algas determina la composición final, por lo que es necesario la evaluación de la composición de nutrientes para cada caso.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos ha seleccionado las especies con mayor capacidad de acumular lípidos y establecer en qué fase de cultivo –crecimiento exponencial o fase estacionaria– las células contienen mayor cantidad de ácidos grasos poliinsaturados. Para ello, se han cultivado varias especies a pequeña escala y se ha analizado su contenido de lípidos y su perfil de ácidos grasos poliinsaturados. Una vez identificadas las dos o tres especies más apropiadas, se ha escalado su cultivo a un fotobiorreactor de 500 litros para producir la cantidad necesaria para elaborar los piensos. El broche lo pone el agua de cocción de conservas, un subproducto escasamente estudiado como posible ingrediente de piensos acuícolas y cuya posible aplicación se evaluará en este proyecto.

Más tarde, Cartif asumió la responsabilidad de caracterizar los ingredientes extraídos, la formulación de las dietas y la optimización del proceso de extrusión con el que se elabora el pienso, con la meta de lograr la alta calidad requerida para este tipo de producto, con las características específicas de tamaño y de flotabilidad, para la fabricación de piensos. Lo hará en la planta piloto de extrusión, ya que, tal y como comenta, esta tecnología permite la elaboración del pienso acuícola mejorando la digestibilidad de los ingredientes a la vez que se obtienen las características físicas y organolépticas que permiten incrementar la eficiencia en la conversión del pienso en acuicultura.

En la actualidad, está finalizando la actividad en la que el equipo del centro tecnológico está efectuando la caracterización de las materias obtenidas. «Estas determinaciones permitirán tomar decisiones para la formulación de las dietas experimentales teniendo en cuenta los requerimientos nutricionales de corvina y de trucha, especies objeto del estudio en este proyecto», detalla Blanco, quien añade que una vez formuladas las dietas se procederá a la optimización del proceso de extrusión en la planta piloto y a la elaboración del pienso.

El proyecto –llamado AlternFeed– tiene un impacto directo sobre el concepto de materias primas sostenibles en alimento para acuicultura, aportando una alternativa a la «escasez existente de las materias primas principales» de este sector, cerrando ciclos de producción mediante el aprovechamiento de subproductos. En su opinión, el beneficio recae en toda la cadena, desde productores, pasando por fabricantes de pienso hasta consumidores. De manera muy especial, agrega, hace un guiño a la sostenibilidad del planeta.

En el caso de los fabricantes de piensos, puntualiza que el impacto podría ser «importante» para reducir la problemática del abastecimiento y la posible reducción del precio de la materia prima. «La sociedad muestra su preocupación por la sostenibilidad y los consumidores finales cada vez se preocupan más por el concepto de impacto medioambiental. El uso de ingredientes innovadores que propone el proyecto como fuente de materia prima para el alimento de peces supone una reducción de este impacto», detalla para, más tarde, matizar que su ejecución favorece la consolidación del desarrollo tecnológico del sector, la innovación y la transferencia de conocimiento en la cadena acuícola.

AlternFeed tiene una duración de 12 meses a la que se espera dar continuidad con la realización de una segunda fase a lo largo del próximo año. Hasta el momento, se ha realizado la producción de ingredientes alternativos y el análisis y la selección de los ingredientes alternativos. A partir de ahora, se llevará a cabo la formulación y optimización del proceso de fabricación de pienso y la validación y análisis de los productos obtenidos. En diciembre se pretende ofrecer una «solución sostenible» al problema de dependencia del aceite y la harina de pescado, así como la soja y el aceite de krill como ingredientes para la elaboración de piensos, lo cual, a largo plazo, puede derivar en «graves problemas» con repercusiones en el medio marino.

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