Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

SORIA

Bosques que crecen al calor del clima

Un estudio basado en los anillos de crecimiento de los árboles demuestra que las elevadas temperaturas de finales de siglo XX y principios del XXI favorecen la mayor expansión del pino negro del Pirineo en los últimos 800 años

N.F.
18/06/2019

 

El conocimiento de cómo respondieron los bosques en el pasado se ha convertido en un tema candente para la comunidad científica forestal porque abre puertas al conocimiento y ofrece respuestas a lo que pasa en la actualidad en entornos cada vez más cálidos.

En este contexto, el investigador Gabriel Sangüesa-Barreda ha pilotado un estudio que ha permitido conocer la evolución de los bosques pirinaicos de pino negro (pinus uncinata) en el que ha relacionado la expansión de las masas arbóreas y el afianzamiento de esta especie con un periodo de calentamiento global y de temperaturas elevadas.

Sangüesa-Barreda es miembro del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFor) y pertenece a la Escuela de Ingeniería de la Industria Forestal del campus del Uva en Soria. En el trabajo han colaborado otros investigadores pertenecientes a la Universidad de Cambridge, el Instituto Federal Suizo y el Instituto Pirinaico de Ecología, entre otros.

Para realizar la investigación ha empleado la técnica de la dendrocronología (ciencia que estudia de los anillos de crecimiento de los árboles) que permite conocer el momento en el que germinó y comenzó a crecer cada árbol. Por medio del estudio de los anillos de crecimiento los científicos pueden conocer las vicisitudes a las que han estado expuestos los ejemplares, por ejemplo sequías o efectos del fuego, entre otros.

La información extraída de los anillos los ha relacionado con reconstrucciones climáticas de distintos periodos para extraer las conclusiones de la investigación.

Tras varios años de estudio, con trabajo de campo incluido, este equipo de especialistas observó que existe una clara relación entre la temperatura y el momento en el que se establecieron los pinos. De modo que en periodos de clima más benévolos, estables y de temperaturas altas la expansión del bosque fue mayor. Se ha comprobado que el periodo que comprende entre la década de los años 50 del siglo pasado y la actualidad ha sido uno de los de mayor expansión de esta especie en los últimos 800 años.

El grupo de investigación recopiló cronologías de anillos de ejemplares de pino negro, elaborados por distintos grupos de investigación, y procedentes de un bosque ubicado en el Pirineo catalán que se completaron con datos de crecimiento de un estudio de campo de un conjunto de varios pinos actuales, tantos vivos como muertos. En total 500 árboles. Gabriel Sangüesa-Barreda explica que se eligió el pino negro porque es una especie alpina que se encuentra fundamentalmente en el Pirineo (hasta los 2.300 metros de altitud) y también se trata de una de las especies arbóreas más longevas, ya que puede sobrevivir hasta los 700 u 800 años en enclaves alpinos y poco accesibles a los humanos.

Otra de las ventajas que aportó este bosque para la investigación es que cuenta con ejemplares bien conservados y muy longevos. Esta zona del Pirineo catalán, en la que se hizo el trabajo, es uno de los enclaves de alta montaña con más información de dendrocronología de todo el mundo. Ello ha permitido elaborar cronologías muy robustas y conocer bien los patrones de crecimiento, «podemos saber el momento en el que germinó y en el que murió cada árbol», señala Sangüesa.

El periodo analizado ha sido de un milenio (entre los años 924 y 2014). Este periodo cronológico tan amplio unido a un número elevado de árboles (500) es lo que ha dado consistencia a los resultados de este grupo de investigación que se ha convertido en el primer trabajo de estas características en un bosque del Pirineo. El periodo mejor replicado en la investigación es el que comprende desde el siglo XIII hasta la actualidad.

Una vez que los investigadores establecieron el momento exacto en el que cada árbol germinó y sus patrones de crecimiento (asignando a cada uno de los anillos de crecimiento un año) lo relacionaron con reconstrucciones del clima para establecer cómo afectaron los cambios al establecimiento de los árboles.

«Es necesario estudiar este tipo de dinámicas en un contexto temporal muy amplio para extraer conclusiones y saber lo que está pasando en la actualidad», puntualiza Sangüesa.
Para establecer la relación, los estudiosos tuvieron en cuenta distintas reconstrucciones del clima, basadas en proxys, como las estalagmitas o la densidad de la madera de los propios anillos, que permiten definir cómo fue el tiempo en el pasado.

Al cotejar los datos observaron que el pino negro se expandió en periodos cálidos y estables, mientras que se frenaba en fases de frío o pequeñas edades del hielo. «Vimos que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX había un reclutamiento alto del pino relacionado con las temperaturas, lo que hace pensar que en este contexto actual, con temperaturas cada vez más altas, la expansión será mayor y encontraremos bosques de pino negro cada vez más densos», dice el investigador.

Aunque sería aventurado establecer lo que puede pasar dentro de varias décadas, Sangüesa señala que esta especie colonizaría zonas de alta montaña en altitudes superiores a las que se encuentra en la actualidad. El clima puede cambiar el paisaje y hay especies que se ven favorecidas por temperaturas más cálidas, como le pasa al pinus uncinata, tal como se ha demostrado científicamente en este estudio.

Estas conclusiones se circunscriben exclusivamente a esta especie arbórea y no se pueden extrapolar a otro tipo de bosques que crecen en otros ecosistemas. El trabajo es el primero del campo forestal que maneja este volumen de datos tan elevados. Se han hecho trabajos de sistemas montañosos de Siberia, Mongolia o EEUU, pero ninguno de ellos con un tamaño muestral tan elevado como el realizado por este grupo de expertos que pertenecen a distintos centros y universidades.

Recientemente investigadores italianos han elaborado un estudio similar sobre un bosque alpino, con unas conclusiones muy similares al trabajo de Sangüesa.

 

Última hora

© Copyright Editorial Castellana de Impresiones SL
C/ Manuel Canesi Acevedo, 1. 47016 Valladolid. España
Contacte con nosotros: local.va@dv-elmundo.es

Editorial Castellana de Impresiones SL se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria