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VALLADOLID

Aprendizaje digital para la diversidad en las aulas

La UVA participa en un proyecto europeo que tiene como fin formar a profesionales de Educación Especial e Infantil en el uso de tecnologías de interacción corporal en contextos educativos inclusivos.

E. LERA
06/11/2018

 

Cada día se esfuerzan por comunicarse, por expresar lo que les duele o dibuja una sonrisa en su rostro, por no dejar que su diferencia les separe de la realidad. Quieren seguir las lecciones como el resto de compañeros del aula. Pero ese deseo tiene que ir acompañado de motivación, además de tiempo, formación y recursos. Y es que su desarrollo es distinto. Una peculiaridad que no hay que verla como un problema, sino como riqueza y como una oportunidad para trabajar la diversidad. Ofrecer modelos positivos y visibles, ayuda, a la vez que fomenta el respeto y evita los prejuicios y las fobias.

Con la llegada de las nuevas tecnologías, el camino hacia la integración cuenta con herramientas muy interesantes. Compañeros en el viaje de la educación que deben conocerse en profundidad para poder aplicarles de la mejor forma posible. Profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid (UVA) participan en un proyecto europeo bajo el nombre de INTELed que tiene como fin formar a profesionales de Educación Especial e Infantil en el uso de tecnologías de interacción corporal –cámaras Kinect– para apoyar el aprendizaje en contextos educativos inclusivos, con especial atención al alumnado con necesidades específicas.

La iniciativa plantea un modelo de formación del profesorado donde los participantes asumen los roles de aprendices; estudian la noción de aprendizaje incorporado mediante el uso de técnicas de interacción corporal para atender las necesidades del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. También pueden meterse en la piel de diseñadores. En ese caso, el objetivo es adaptar la metodología INTELed a su realidad, diseñando actividades que apliquen las herramientas estudiadas en su clase y para su alumnado. Otra de las caras que propone este programa es ser innovadores, es decir, poner en marcha las actividades en sus clases y evaluar y reflexionar sobre las posibilidades de estas técnicas. Un hecho que ayudará a los investigadores a generar conocimiento sobre este problema que no ha sido suficientemente explorado hasta el momento.

«Los juegos educativos basados en el uso de cámaras Kinect han sido utilizados principalmente en unidades o aulas específicas para la educación especial, donde uno o varios especialistas trabajan con un número normalmente reducido de estudiantes. Sin embargo, no se ha estudiado aún las ventajas potenciales de los dispositivos multisensoriales y los juegos creados para estos dispositivos pueden constituirse en recursos de apoyo que permitan generar espacios educativos más inclusivos que tengan en cuenta las necesidades de todo el alumnado», expone Alejandra Martínez, profesora del departamento de Informática de la UVA y coordinadora de INTELed.

En este sentido, la investigadora y psicopedagoga Eva Fernández señala que la principal ventaja es una mejora en la formación de este tipo de aprendizaje y el uso de estas herramientas en las clases. «A través de la aplicación en el aula de las actividades diseñadas por el profesorado se espera una mejora en el aprendizaje, no sólo de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo, sino de todo el alumnado, gracias al uso de juegos innovadores y educativos, trabajando aspectos cognitivos, académicos y sociales, y gracias a los beneficios ya mostrados por el aprendizaje incorporado», matiza.

No se centra en ninguna patología en concreto, sino en investigar de qué forma este tipo de tecnologías pueden ayudar a los docentes a atender las necesidades específicas del alumnado y cómo pueden ayudar a fomentar entornos de educación inclusiva. No obstante, el contexto de los centros que van a participar lleva a centrar la tarea en los estudiantes con discapacidades motoras, trastornos del espectro autista, etc.

Martínez afirma que el paradigma de la inclusión es relativamente reciente en los sistemas educativos europeos y la formación, tanto de profesorado como de los especialistas en Educación Especial, no lo trata suficientemente. Por ello, y de acuerdo a los principales expertos en el área, la educación inicial de los profesores es «insuficiente» en los aspectos tratados por el proyecto. «Se necesitan programas de formación para afrontar retos teóricos y prácticos de la educación inclusiva, y de la aplicación de tecnologías para el aprendizaje incorporado en el aula», puntualiza Fernández.

En esta línea, la coordinadora de INTELed subraya que cada vez es más evidente la diversidad en las aulas y para ofrecer una educación de calidad es necesario que el profesorado esté formado en la utilización de diferentes recursos, metodologías y estrategias que faciliten los aprendizajes teniendo en cuenta las diferentes necesidades del alumnado. «La oferta formativa del profesorado tiene, por tanto, que afrontar los retos teóricos y prácticos de la educación inclusiva, así como el uso de recursos tecnológicos que faciliten el aprendizaje incorporado en el aula».

Hace dos años este equipo de la UVA se sumergió en un proyecto piloto en centros de educación especial, donde pudieron estudiar las ventajas potenciales de las tecnologías que se van a estudiar en la iniciativa actual para mejorar el desarrollo a diferentes niveles (cognitivo, emocional y social) de los estudiantes con necesidades educativas especiales. Tras esta primera experiencia, siguieron en contacto con los promotores de la idea y colaboran con la formación del consorcio, compuesto por cuatro socios –Instituto de Tecnología de Chipre, representado por el Social Computing Research Center, University of Piraeus Research Center, CESIE y la Universidad de Valladolid–.

En la ciudad del Pisuerga, el proyecto se va a implementar mediante un equipo compuesto por 32 profesionales de Educación Infantil y Primaria de los centros Francisco Pino, Antonio García Quintana y Pedro Gómez Bosque. El curso se realizará durante las tres primeras semanas de noviembre y después seguirán trabajando para diseñar actividades, ponerlas en práctica y evaluarlas.

 

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