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Algas ‘sin sol’ que devoran residuos agroalimentarios

El centro Cartif busca tratar aguas residuales con organismos heterótrofos / El proceso tiene menor impacto ambiental.

E. LERA
06/02/2018

 

Saladas e intensas. Básicas en la dieta oriental por su bajo contenido calórico. Las hermanas pequeñas de las algas aportan una amplia cantidad de nutrientes esenciales: vitaminas y minerales para el organismo, pero también son imprescindibles en la depuración de aguas residuales. Sirven tanto para alimentar a los paladares más saludables como para contaminar menos. Pero no todas son iguales. Mientras unas miran al sol para desarrollarse, otras lo hacen en la sombra. Las dos realizan la misma función pero desde diferentes perspectivas.

El proyecto Life Algaecan, coordinado por el centro vallisoletano Cartif, busca desarrollar una planta de demostración de un modelo de tratamiento sostenible de aguas residuales procedentes de la industria de procesamiento de frutas y hortalizas, a través del cultivo rentable de microalgas heterótrofas –tienen un gran potencial para eliminar el carbono orgánico y varios tipos de compuestos de nitrógeno y fósforo, y crecen sin necesidad de aporte de luz solar–.

La planta será alimentada con energías renovables –energía solar con apoyo de una caldera de biomasa– con la meta de minimizar la huella de carbono y los costes de la operación. Se ubicará en dos lugares durante seis meses, uno en las instalaciones de la empresa segoviana Huercasa y otro en la empresa VÎPI en Eslovenia.

Los equipos para el tratamiento de las microalgas, su separación de la corriente acuosa y su secado para utilizarlas como materia prima en alimentación animal o fertilización se introducirán en un contenedor que será de fácil transporte. Una vez ubicado, se inyectarán microalgas en los tanques que almacenan las aguas residuales y éstas se comerán todos los nutrientes. Por un lado, estarán las algas engordadas que se venderán a compañías del sector de la alimentación animal o de la fertilización, y por otro, agua limpia que la propia empresa podrá utilizar para riego o limpieza.

El proceso será «más barato y menos contaminante», comenta Jesús María Martín, investigador de Cartif. Y va más allá: «No es como la digestión aerobia –la que se utiliza de forma tradicional en las depuradoras– que genera unos lodos que, más tarde, hay que llevarlos a vertederos. Aquí no se generan residuos. Todo se aprovecha». Cero basura y cero euros. Los residuos que se van a obtener, manifiesta, van a ser rentables, porque, aparte de no gastar nada en su deposición en vertedero y transporte, las empresas que instalen este sistema van a obtener un beneficio de la venta de esas microalgas, y agua limpia que pueden reutilizar en sus instalaciones.

El proyecto arrancó en octubre y la planta piloto esperan que esté lista a principios de 2019. Ahora se encuentran en la fase de pruebas de laboratorio. Además del centro tecnológico vallisoletano, que se encargará del diseño y los ensayos de secado en espray de esas microalgas, están la Universidad Nacional de Atenas, Algen, el Instituto de Tecnología de Karlsruhe (Alemania), Huercasa y VÎPI.

Este consorcio es pionero en el mundo en trabajar con microalgas heterótrofas. Es verdad que existen otros proyectos que utilizan estos microorganismos, si bien es el único que lo hace con las que no necesitan la luz del sol para vivir. Pone como ejemplo un proyecto Horizonte 2020 en Chiclana de la Frontera, que busca desarrollar un nuevo biocombustible para automóviles. En esta iniciativa, aclara el investigador, se utilizan microalgas autótrofas –necesitan la luz del sol para crecer–, por tanto, su utilización requiere de grandes espacios, ya que para que la radiación solar entre en la capa de agua donde está el residuo no puede haber más de 30 centímetros de espesor.

En cambio, las microalgas que quiere usar el equipo pilotado por Cartif no necesitan de grandes espacios y, según expone, la planta piloto podrá depurar hasta dos metros cúbicos al día de agua residual. Además, Jesús María Martín comenta que se pueden instalar en todo tipo de empresas siempre y cuando no haya residuos tóxicos que puedan matar a las algas.

Los objetivos principales de Life Algaecan son demostrar la viabilidad técnica y económica de un concepto innovador para el tratamiento de aguas residuales procedentes del procesamiento de frutas y hortalizas basadas en el cultivo de microalgas heterótrofas para sustituir, a largo plazo, la digestión aerobia tradicional como método preferido para el tratamiento de estas corrientes, ya que, en lugar de residuos de lodos y pérdidas de nutrientes, se producen productos de valor añadido.

A esto se une proveer a los gerentes de la industria de procesamiento de frutas y vegetales de un proceso rentable para el tratamiento in situ de corrientes ricas en materia orgánica, nutrientes y sales. Por último, fomentar la participación activa de las partes interesadas en la aplicación de la Directiva relativa al agua y en apoyo a la política relacionada con la eficacia de recursos, incluida en la hoja de ruta para una Europa eficiente en materia de recursos.

El equipo de investigación de Cartif tiene en marcha ocho proyectos de forma simultánea y todos están encaminados a la recuperación de residuos para convertirlos en productos de valor añadido. «Generar valor, reducir costes y, sobre todo, recuperar y no contaminar», sostiene. Y es que la economía circular es una de las prioridades para muchas administraciones, incluida la europea. Junto a la bioeconomía se sitúan la industria 4.0, la digitalización de las empresas y la salud y calidad de vida. «Nuestra idea es crear proyectos interesantes e innovadores que van a probar algo que no se ha probado nunca. Hay unos equipos de investigación potentes en Castilla y León trabajando en líneas parecidas, siempre buscando dar una serie de valores añadidos».

García recalca que los trabajos en los que se embarcan tienen un porqué. En primer lugar quieren ayudar a la industria tanto de la Comunidad como de fuera y luego concienciar a las empresas, a través de los medios de comunicación, que los centros tecnológicos son «colaboradores oficiales» que pueden «echar una mano» a los negocios para mejorar, aumentar su competitividad, reducir costes y obtener ventajas o factores diferentes que no tienen sus competidores.

En este sentido, señala que con la crisis económica las empresas buscan de donde obtener dinero extra. Muchos de los residuos que tienen los negocios se pueden aprovechar y, además, pueden dejar de ser un problema para convertirse en materia prima para ingresar dinero. «Son investigación y desarrollo para que las empresas se aprovechen. No sólo en Castilla y León, sino en más territorios», subraya el investigador. Por este motivo, van a hacer transferencia del proyecto a Alemania, Grecia... De ahí que el conocimiento lo van a mostrar en varios idiomas, no sólo en inglés, para que todo el mundo pueda conocer la tecnología que van a desarrollar y aprovecharla. «Uno de los objetivos más importantes dentro del programa Life es la difusión de resultados», concluye.

 

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