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El académico de los animales

El leonés es presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España / Trabaja en el estudio de las patologías por lentivirus y micobacterias / Se ha especializado en las patologías priónicas tras la crisis provocada por la enfermedad de las vacas locas.

E. LERA / VALLADOLID
05/02/2019

 

En su caso el refrán ‘de tal palo tal astilla’ se confirma. Su padre era veterinario y él siguió sus pasos. Es verdad, reconoce, que su progenitor no influyó en su decisión. Pero tal era la pasión que sentía por los animales que decidió ser su sucesor. Un sucesor diferente, ya que en vez de optar por la empresa, siguió el camino de la investigación.

Juan José Badiola es veterinario y leonés. Estudió la carrera en las facultades de Zaragoza y Madrid. Unos años que rememora con mucha nostalgia: «Era una situación muy agradable, pues existía una relación muy estrecha entre los compañeros y también con los profesores». Tiene muy buen recuerdo de la época de estudiante. Los libros se sumaban al desarrollo de otras actividades y a la adquisición de un saco repleto de vivencias.

Estudió idiomas empujado por su mejor maestro, su padre, quien siempre le animó a conocer otras realidades. Aprendió francés e inglés y conoció varios países, particularmente europeos. «No era tan fácil como ahora. Eso me proporcionó una experiencia que posteriormente fue muy importante para mi desarrollo personal y profesional», expone.

Empujado por el profesor Eduardo Gallego, realizó los estudios de doctorado. Y lo hizo sabiendo que orientar su trabajo en el ámbito de la universidad era una carrera «larga, mal remunerada e insegura». A esto había que añadir una condición adicional: aprender alemán, ya que para su especialidad, la anatomía patológica, era indispensable.

Nada le frenó. Ahora, echa la vista atrás y afirma alto y claro: «Fue un acierto elegir ese camino». Un sendero que recorrió de la mano «de un docente excelente», que se había formado en la Institución Libre de Enseñanza, que «tan positiva influencia» tuvo en la universidad española, y además era un ferviente seguidor de la escuela de Santiago Ramón y Cajal. De hecho, el padre de su maestro también fue catedrático de Histología y Anatomía Patológica y estrecho colaborador del vallisoletano Pío del Río Hortega.

El leonés realizó una estancia en Alemania, en concreto en la Escuela Superior de Veterinaria de Hannover, que en esa época era la mejor de Europa. «Un periodo decisivo para mi desarrollo profesional como profesor de anatomía patológica veterinaria y como investigador». Allí, aprendió que la sistemática, la seriedad y el rigor deben presidir la actividad investigadora.

Aunque su actividad como posgraduado comenzó en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, en la que realizó la tesis doctoral, el resto de su desarrollo como profesor e investigador lo hizo en la Universidad de Zaragoza, donde pasó por diferentes puestos hasta que logró ser catedrático. En ese centro cursó su especialidad, que cuando llegó «no pasaba por sus mejores momentos».

No se lo pensó mucho y quiso cambiar el rumbo a la deriva que llevaba. Creó una escuela de profesores universitarios, de la que, según cuenta «muy orgulloso», salieron grandes profesionales, incluso rectores, uno de la Universidad Autónoma de Barcelona y otro, el rector actual de la Universidad de León.

Juan José Badiola ha pasado por diferentes cargos: decano de su facultad, vicerrector de Investigación, rector de la Universidad de Zaragoza y vicepresidente académico del Consejo de Universidades.

Como «buen leonés» se considera «una persona trabajadora» y «entusiasta». Aunque ha tocado muchos palos, del que más orgulloso está es de ponerse delante de una clase. «No hay mejor recompensa que el reconocimiento y el afecto de tus estudiantes», expone. Además, de la docencia, se concentró en el diagnóstico de las enfermedades animales para que sus alumnos adquieran esa capacitación «muy útil» en su futuro desarrollo como profesionales.

En el ámbito de la universidad ha trabajado fundamentalmente en el estudio de las enfermedades causadas por lentivirus y por micobacterias, y en los últimos años en las patologías priónicas, que ha sido su ámbito más conocido, tras las intervenciones públicas en la crisis provocada por la encefalopatía espongiforme bovina, conocida popularmente como la enfermedad de las vacas locas. De hecho, fue director de investigación del Centro Nacional de Referencia sobre dichas enfermedades y en la actualidad dirige el Centro de Investigación de Encefalopalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes y el Laboratorio Internacional de Referencia sobre las citadas enfermedades de la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE).

Un periplo vital y profesional que ha labrado con «estrechas colaboraciones» con colegas de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda y países escandinavos. Sin olvidar las colaboraciones con centros de Estados Unidos y Canadá. En su currículo también figura su cargo de presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.

Badiola reconoce que en las últimas cuatro décadas se ha recuperado «parte del atraso histórico» de la investigación en España, habiendo alcanzado «cotas bastante destacadas», pero que «desafortunadamente» a causa de la crisis económica sufrida en los últimos años, se ha vuelto a experimentar «cierto retroceso». «Esperemos que una vez superada la situación vuelva a la convergencia con otros países europeos de nuestro entorno».

Lamenta la falta de modernización de la administración pública española. Un problema al que se añade el exceso de burocraticación, que merma la eficiencia del sistema y «lastra» el desarrollo, advierte el veterinario leonés, antes de comentar que los españoles son muy innovadores. «Innovar, es decir, aportar algo novedoso a la sociedad, resulta absolutamente indispensable porque en caso contrario nuestra economía y nuestra sociedad no progresarán debidamente. Y ese espíritu es muy necesario inculcarlo a los jóvenes que son el futuro», concluye.

 

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