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El código binario desde los tres años

Una profesora de la UBU coordina un proyecto a nivel europeo que tiene como meta mejorar la calidad de la enseñanza con dos pilares fundamentales: la robótica y la programación / Fomenta las vocaciones científicas desde la infancia.

E.L. 19/09/2017

No son simples conceptos. La idea es aprender a programar igual que un niño aprende a leer. Sin miedo. Y es que las profesiones del futuro pasan por conocer el código binario como la tabla del 2. Al dedillo. Por tanto, el ordenador tiene que ser una herramienta para resolver problemas, de nada sirve conocer programas que en diez años habrán desaparecido.

Con esta idea, Ileana M. Greca Dufranc, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos (UBU), coordina un proyecto europeo que tiene como meta aumentar la utilización de prácticas metodológicas innovadoras en los primeros años de escolarización, como el aprendizaje basado en la investigación y la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) integrada, incluyendo la robótica.

Esto supone, explica, el estudio de las diferentes disciplinas mediante experiencias científicas auténticas; en las que los estudiantes resuelven situaciones problemáticas a través de la búsqueda de respuestas basadas en evidencias y proponen soluciones tecnológicas. A esto se suma la robótica y la programación, que debido a la rápida evolución tecnológica, se están convirtiendo en elementos importantes para la formación de los niños y el fomento de las vocaciones científicas. «Las competencias adquiridas durante la infancia por este tipo de enfoque, como la capacidad de plantearse preguntas, la investigación, el design thinking (pensamiento de diseño), la creatividad, la codificación y la robótica son transferibles a otras áreas y aplicables durante toda su vida académica y laboral», expresa.

Dos de las mayores innovaciones del trabajo son, a su juicio, la utilización de la programación y la robótica dentro de las propuestas STEM integradas y el enfoque de esta metodología hacia niños de 4 a 8 años. Cabe destacar también que el proyecto pretende que las propuestas didácticas desarrolladas potencien la participación de las niñas, así como su uso en aulas inclusivas, es decir, en aquellas donde tienen en cuenta a pequeños con necesidades especiales.

La programación y la robótica son los puntos clave sobre los que gira el trabajo. «La idea no es que los niños aprendan a programar por que sí, sino volcados hacia un objetivo, como puede ser la programación de un sensor que puede usarse en la práctica de ciencias. Además, comenta que se pretende potenciar la visión, desde los primeros cursos de Educación Infantil, de la necesidad de la integración de las áreas, como son las ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología, para la resolución de problemas. «El objetivo no es aprendizaje de conceptos, sino el desarrollo de habilidades y competencias transferibles a otras áreas y aplicables a toda su vida académica y laboral», insiste Ileana M. Greca.

El proyecto arrancará en próximos días y tendrá una duración de 35 meses. La UBUno está sola. También existen otros socios –el Istituto Comprensivo Statale B. Lorenzi Fumane (Polo) de Italia, la Universidad Kristianstad de Suecia, la organización educativa Ideodromion de Chipre y la empresa Adele Robots S.L. , que llevan años trabajando en el desarrollo e investigación de metodologías didácticas para la enseñanza de las ciencias o bien en el uso de la programación y la robótica, tanto a nivel formal (vinculado a la formación de profesores) como informal (a la sociedad en general). En particular, en la Universidad de Burgos llevan desde hace un tiempo desarrollando una serie de acciones relacionadas con el uso de esta metodología en los primeros niveles de educación. De hecho, cuenta que se ha hecho en el grado de Maestro de Educación Primaria y en el proyecto de Sábados en Ciencia, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

A nivel europeo existen algunos proyectos que potencian este enfoque, si bien Greca Dufranc afirma que éste es el único que pretende enfocar ambas áreas de forma integrada y para esa etapa educativa.

Van a participar al menos cinco centros educativos de cada país participante (España, Chipre y Suecia). No obstante, las previsiones son que aumente el número de participantes según se desarrolle el estudio, que cuenta con ventajas, entre las que destacan dos. La primera son las recomendaciones para que los diseñadores de las políticas educativas puedan adaptar, basados en evidencias, los contenidos curriculares, y así incorporar el abordaje STEM, la programación y la robótica dentro de un contexto normal de clase desde la escuela de Educación Primaria. En segundo lugar, destaca, las herramientas educativas que serán desarrolladas y probadas para que pueda ser posible el cambio en la enseñanza de las ciencias, matemáticas, tecnología y programación. «Pretendemos que los maestros tengan acceso a materiales didácticos y a formación que les permita educar a niños para el siglo XXI con las competencias necesarias», resume la docente de la UBU.