Diario de Valladolid | Viernes, 21 de septiembre de 2018

Cuando la cama cuida de ti

Una ingeniera industrial crea un dispositivo que permite monitorizar el estado del paciente

E. LERA 29/03/2016

Hace unos años, dar voz al cuerpo, parecía sacado de una película de ciencia ficción. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten hacerlo. Un simple dispositivo ayuda a mejorar la salud y transforma la relación entre facultativo y paciente. Pero siempre como un complemento; nunca debe sustituir a los profesionales, que ven cómo redes sociales, aplicaciones en móviles y materiales multimedia, se abren paso en la relación entre los enfermos y ellos.

El triángulo que forman tecnología, médico y paciente se va ampliando. Y uno de los nuevos eslabones de esta cadena tiene origen leonés. Elena Hidalgo ha creado un sistema «de fácil instalación» en camas convencionales –como una especie de caja negra– que permite monitorizar el estado del paciente. En una interfaz gráfica se puede observar en tiempo real las representaciones del ritmo cardiaco y respiratorio.

También dispone de una serie de alarmas que se activan en caso de temperatura anormal (hipotermia, fiebre...), cuando se tengan que cambiar las sábanas o que se produzcan caídas. «Depende un poco de cada caso clínico y de las necesidades de cada paciente», apunta. Esa información, además, se puede registrar simultáneamente en un historial clínico electrónico.

Permite automatizar comprobaciones que ahora se realizan de forma manual. «Es una realidad que los profesionales sanitarios tienen cada vez más pacientes y que se está perdiendo la parte más importante de su profesión: ese diálogo». Con ese dispositivo se pretende automatizar parte de las actividades básicas que en la actualidad se realizan de forma manual para ganar tiempo de dedicación al paciente. «Se trata de aumentar la confortabilidad del enfermo, mejorar su tratamiento y facilitar el trabajo de los profesionales», resume Hidalgo.

Son varios los motivos que hacen que esta herramienta sea útil. Primero, «su fácil instalación», ya que se puede colocar en hospitales, pero también en los hogares para facilitar el cuidado de las personas con cierto grado de dependencia. Segundo, la visualización de la información. «He realizado un estudio de mercado y he observado que los profesionales cada vez utilizan más las nuevas tecnologías en su trabajo diario», comenta. Por ello, la interfaz gráfica se puede consultar a través de un ordenador o de nuevas herramientas como tabletas. Tercero, la comunicación. Ahora mismo, está desarrollando la tecnología para facilitar el envío de datos a través de la red wifi del hospital o del hogar. De esta forma, se elimina el cableado y la cama se puede desplazar de un área a otra del centro hospitalario sin perder la información sobre el estado del paciente.

Según cuenta esta leonesa, hay un par de grandes empresas que hacen productos similares aunque son «de elevado precio». También, reconoce que se orientan más a la gestión hospitalaria –por ejemplo, qué piezas fallan y cuándo hay que realizar tareas de mantenimiento preventivo– en lugar de centrarse en el control del estado del paciente.

Por otro lado, Elena Hidalgo dice que la tecnología está integrada en la cama y HiBed –así se llama el invento– pretende ser una cama que convierta una cama normal en una cama inteligente «totalmente automatizada» sólo con la colocación del dispositivo. «Estoy intentando facilitar y mejorar el tratamiento del enfermo».

La iniciativa comenzó a principios de 2014 como proyecto de fin de carrera. Desde el Instituto de Automática y Fabricación de la Universidad de León le animaron a seguir desarrollándolo y le ofrecieron todo su apoyo y equipos. Además, ha ganado varios concursos, el más relevante el segundo premio de Idea Empresarial del Campus Emprendedor. Todo esto lo ha hecho con un fin: hacer la vida más fácil a los demás en una de las situaciones más duras que puede vivir una persona, sostiene.

Y es que, tras hacer una encuesta entre el personal sanitario, Hidalgo asegura que todos insisten en que el sistema sanitario no puede dejar pasar una herramienta con estas características.

Esta ingeniera industrial señala que tiene «muchas ventajas». Por un lado, un aumento de la eficiencia. «Los médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería pueden dedicar más tiempo a los pacientes y se consigue mejorar el tratamiento». Por otro, los datos se registran automáticamente por lo que se pierde menos información y, al ser digital, se puede acceder «de forma más ágil» a cualquier lugar y a cualquier hora, estableciendo la jerarquía de accesos que siga cada hospital.

En este sentido, destaca que se reduce el error humano, puesto que la medición es continua. También, se tiene más información del paciente y se le interrumpe menos cuando esté descansando. «Es más fácil actuar en situaciones de crisis o emergencia porque de un simple vistazo a la interfaz ya se observa si se produce un paro cardiaco, respiratorio...».

Lo que se pretende, tal y como afirma, no es que la máquina sustituya al hombre, sino que el profesional pueda recuperar el diálogo con el enfermo. «En el estudio de mercado, el 100% de los encuestados destacaban que ese trato personal es la parte más importante de su trabajo», sentencia.