Diario de Valladolid | Viernes, 17 de noviembre de 2017

Castilla y León y su autonomía

25/02/2016

HOY 25 DE FEBRERO de 2016 celebramos el 33 aniversario del Estatuto de Castilla y León, y esta efeméride nos invita a mirar el devenir de nuestra autonomía a lo largo de estos años, tomando como punto de partida la norma fundamental por la que se rige Castilla y León y que nos da sentido como Comunidad dentro del marco constitucional.
Castilla y León es una Comunidad edificada sólidamente sobre una realidad histórica que se ha construido a lo largo de los siglos y en la que, más allá de desarrollar una identidad diferenciada y excluyente, hemos sabido crear un espacio común en el que han podido integrarse identidades plurales y desde esta pluralidad contribuir decisivamente a configurar esa realidad que hoy es España, tanto en su dimensión territorial, como en su personalidad en el contexto internacional.
Una Comunidad histórica y cultural que afianza su personalidad sobre valores universales a través de la lengua castellana y el patrimonio histórico, artístico y natural. No en vano en esta tierra se asienta el origen de la lengua castellana; aquí se pusieron los primeros cimientos de la organización municipal y se levantaron las primeras universidades de España, y también fue aquí donde se alumbró antes que en ningún otro lugar del viejo continente la defensa de la participación de la sociedad en las primeras Cortes de la historia de Europa celebradas en León en 1188, y que ha merecido el reconocimiento de la UNESCO como patrimonio de la humanidad y cuna del parlamentarismo.
En la misma medida en la que nos reconocemos como una Comunidad histórica y cultural, somos una tierra ambiciosa y activa que atesora un enorme registro de conocimiento y superación, y que se esfuerza cada día para tener un presente más dinámico y un futuro mejor.
Castilla y León es un proyecto colectivo de futuro por el que han apostado tantos hombres y mujeres que cada día construyen la región con su trabajo y esfuerzo, con su dedicación y su iniciativa para poner en marcha proyectos innovadores e iniciativas que contribuyen a la creación de riqueza y al desarrollo de nuestra Comunidad.
Esa iniciativa y la ambición de reivindicar nuestra continuidad es la que nos ha permitido preservar el legado que hemos recibido y del que nos sentimos orgullosos, y al mismo tiempo construir el presente y forjar nuestro futuro como Comunidad, consolidando un modelo propio en el desarrollo de nuestro autogobierno y que tiene su refrendo en nuestro Estatuto de Autonomía, que es nuestra gran obra colectiva y en la que tienen cabida todos los ciudadanos de Castilla y León.
En nuestra andadura autonómica, el Estatuto nos ha proporcionado las herramientas necesarias para fortalecer nuestra identidad y profundizar en nuestro autogobierno, siempre buscando dar respuesta a las demandas de los ciudadanos y a conseguir más bienestar y una mejor calidad de vida para los castellanos y leoneses.
A lo largo de nuestra historia autonómica hemos ido creciendo en nuestras responsabilidades, en nuestras instituciones y en nuestras competencias y así ha quedado reflejado en las correspondientes reformas estatutarias, que han ido incorporando la experiencia acumulada desde la creación de la Comunidad.
La primera reforma del Estatuto de Autonomía en 1994 nos permitió un incremento significativo de las competencias de la Comunidad. La segunda en 1999, además de ampliar el nivel competencial de Castilla y León supuso la incorporación de nuevas instituciones de autogobierno. En 2007 fue aprobada la tercera y última reforma alcanzando con ella las más altas cotas de autogobierno dentro del actual marco constitucional.
En ese progresivo ajuste de nuestra norma fundamental y durante todos estos años hemos realizado un aprendizaje activo de la democracia en Castilla y León, y juntos hemos comprendido el valor fundamental del acuerdo, de la negociación y del pacto.
Este aprendizaje inspira el sentido último de la institución parlamentaria, que representa a toda la sociedad y en la que se expresa el pluralismo político existente en la misma; ese aprendizaje ha hecho del consenso uno de nuestros más valiosos patrimonios políticos.
Tanto la aprobación inicial del Estatuto, como sus posteriores reformas contaron con el respaldo de un amplísimo consenso político. Un valor, el del consenso, que también debe presidir el proceso que se ha iniciado en esta IX Legislatura para abordar una nueva reforma del Estatuto de Autonomía.
La búsqueda de ese gran pacto adquiere hoy una dimensión más amplia y más plural en el marco de un Parlamento en el que, por primera vez en los 33 años de historia de la Comunidad, están representados seis partidos políticos siendo la representación más amplia y variada que ha conocido el Parlamento regional.
Por ello, todos los que representamos al pueblo de Castilla y León estamos llamados y obligados a poner todo nuestro empeño para que esta nueva reforma sea fruto del máximo consenso parlamentario en torno a una norma, que ha demostrado ser un instrumento de progreso económico y social para la Comunidad y garantía de un mayor nivel de bienestar para los castellanos y leoneses.
La política con mayúsculas, a través del diálogo y la búsqueda de acuerdos, debe ser la herramienta que nos permita ofrecer soluciones eficaces a los retos de un tiempo nuevo, a las necesidades y problemas de los ciudadanos con una especial atención hacia aquellos que más lo necesitan.
En definitiva, lograr una mayor interactuación entre todos los agentes y protagonistas de la actividad social: los ciudadanos y sus representantes. Lograr una democracia más real y activa, y seguir avanzando para que se mantenga viva la vigencia de un Estatuto que a lo largo de estos 33 años ha demostrado su validez y eficacia para integrar todas las sensibilidades sociales y dar respuesta a las necesidades que tienen los ciudadanos y con la meta de alcanzar un mayor nivel de bienestar para los castellanos y leoneses.
Somos una Comunidad inmensa, no sólo por nuestro tamaño sino por lo que poseemos y tenemos, y nuestro orgullo debe ser tan grande que nos ha de permitir desafiar al futuro y conquistarlo.