Diario de Valladolid | Martes, 20 de agosto de 2019

9:46 h. EL RUBICÓN

Pantomima

29/12/2015

«EL proyecto de Presupuestos para 2016 no es el que necesitan los ciudadanos para superar los problemas del paro, el envejecimiento, la despoblación y los servicios deteriorados por las crisis»; «falta audacia a la hora de acabar con los viejos vicios y el chiringuito de la economía de Castilla y León» o «el Partido Popular ha vuelto a demostrar que no tiene compromiso con la regeneración y tampoco con la transparencia».

Éstas son solo algunas de las lindezas que Luis Fuentes, el líder de ese partido que dice no ser lo mismo que el PP, pero que a la mínima se alinea con los ‘populares’, lanzó contra los Presupuestos de la Junta. A las que hay que añadir aquella de «el PP lo va a tener dificilísimo para alcanzar un pacto con Ciudadanos sobre los Presupuestos». Pues menos mal.

La realidad es que al PP le ha costado menos aprobar estas cuentas que cuando nada tenía que negociar porque le bastaba con la abultada mayoría del voto de sus procuradores. Ni renuncia a presidir las dos comisiones de investigación, ni libros de texto gratis. Esas dos grandes líneas rojas con las que Ciudadanos asustaba al PP. Casper mete más miedo.

A cambio, meras declaraciones de principios, como el ya existente incentivo a empresas que se ubiquen en zonas despobladas o los millones para municipios mineros en cuatro años, que el PPno tardará en vender como suyos, entre otras cosas porque desde la Consejería de Empleo se viene anunciando ese plan de dos millones para el fomento del emprendedor en las cuencas. Pero es que Herrera no ha tenido que renunciar a ninguna de las grandes líneas de su prespuesto, ese que presentó allá por el mes de octubre. Todo lo más unas cuantas enmiendas que nada suponen al proyecto final.

La realidad es que el debate presupuestario se convirtió en una farsa, en la que como en el bingo siempre gana la banca, que solo sirvió para ver cuáles eran las bolitas que, en forma de enmiendas, iban siendo aprobadas por el PP, Ciudadanos y la UPL, a quien hábilmente alguien entre los ‘populares’, el más listo de la clase, arrimó a ese acuerdo final incluso antes que a los de naranja, que al ver la jugada firmaron para no ponerse colorados.

Esto la RAE lo define como una «representación teatral en la que los actores no se expresan con palabras, sino únicamente con gestos» o también como un «engaño o fingimiento para ocultar una cosa». O lo que es lo mismo, pantomima. Lo que han estado haciendo el PPy Ciudadanos hasta que pasaran las generales.