Diario de Valladolid | Martes, 21 de enero de 2020

Síntomas de desaceleración que obligan a estar vigilantes

03/12/2019

LA ECONOMÍA VIENE dando, al menos esa que tiene que ver con los grandes números, viene dando síntomas de desaceleración. Es cierto que el Producto Interior Bruto (PIB) sigue creciendo, tanto en Castilla y León como en el conjunto del país, pero no lo es menos que lo hace a un ritmo menor del previsto en su momento.

Cuando todavía se mantienen algunos, y no pocos de los rescoldos de la anterior crisis económica, ahora vuelven a aparecer nubes de inquietud en el horizonte, alimentadas sin duda por la incertidumbre política y la falta de gobierno. En su momento, no fueron pocas las afirmaciones que venían a indicar que de la dramática crisis anterior se salía con los deberes aprendidos.

Habrá que esperar a ver si eso es cierto, pero si la economía continúa dando esos síntomas claros de cierto freno lo que sí tendrán que hacer las administraciones es tomar cartas en el asunto y actuar.
Un freno, suave pero freno al fin y al cabo, que se muestra con claridad en los datos de la contabilidad autonómica trimestral, donde se observa una fase de ralentización debido a la influencia negativa de la agricultura y de la producción energética. La sequía supone en ambos sectores un gran perjuicio para su Valor Añadido Bruto, castiga al campo y hace que sea inalcanzable los datos de la cosecha del año anterior. El sector primario está lejos de esos datos, pese al incremento del sector ganadero.

Es cierto que el industrial logra un repunte y, eso, pese a que la producción eléctrica continúe en caída. Pero es que lo mismo puede decirse de la construcción , que también ve cómo los efectos de la desaceleración De la misma forma, el sector servicios, que conviene no olvidar es de los que más empleo genera, sufre una importante caída. Los datos del PIB, según la visión de la demanda, revelan que se registra una menor aportación de la demanda interna al crecimiento. Mientras, el sector exterior pasa a ser positivo.

En cuanto a los datos de empleo sí que presentan un balance positivo, aquí también impulsado por el sector primaria, en gran medida por el efecto de la vendimia. Sea como fuere, lo que se observa en este baile de cifras son luces y sombras en una economía que, resulta evidente, anuncia en el horizonte esos signos de desaceleración.

Por eso, ya no vale mirar para otro lado ni culpar al empedrado. Es obligado actuar, sin alarmismos evidentemente, pero poniendo los suficientes muros de contención para frenar esta desaceleración. Y, sobre todo, proteger de la misma a los trabajadores y a las familias, los verdaderos paganos de la grave crisis anterior.