Diario de Valladolid | Lunes, 16 de diciembre de 2019

12:06 h. PROMESAS

Anexos blindados

El Promesas prosigue con su pleno de puntos en casa tras ganar al Alavés B con un gol de Miguel en un partido áspero y trabado / Alende fue expulsado y los dos equipos acabaron con diez

ARTURO ALVARADO VALLADOLID 20/10/2019

Los Anexos son para el Promesas la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre antes de La Casa de Papel. O sea, un espacio invulnerable. A la espera de la cuadrilla con nombres de capitales del mundo o de lo que sea, capaces de asaltar el fortín blanquivioleta, los de Baraja continúan sumando como locales de tres en tres.

Da lo mismo el tipo de rival, las condiciones en que se desarrolle el partido o cualquier otro parámetro. Los pucelanos se enfrentaron ayer a un filial que parecía una cuadrilla de veteranos al borde de la extinción, por la forma en que rascaban y utilizaban el otro fútbol. El canchero que limita con lo marginal. Patadas para defender y simulación para atacar, todo ello aderezado de protestas generales al árbitro y el auxiliar más cercano a los banquillos.

Tampoco se achantaron los locales, que usaron el mismo ungüento, aunque en menores dosis. Hubo dos expulsiones y la verdad es que fue más justa la castellana que la vasca. Rivas hizo una entrada fuerte a Alende en la medular, pero la roja se antojó excesiva. No así la de éste, que cortó una contra cuando era el último defensor. El responsable del roto fue Jaime, autor de un pase sin sentido interceptado por el rival.
Si a este batiburrillo se le une un campo muy rápido por la persistente lluvia, la rapidez de dos equipos de chavales y la escasa clarividencia general en el juego, se comprende el porqué de un partido pastoso y escasamente vistoso, aunque muy luchado.

El Promesas jugó en superioridad sólo 19 minutos pero se notó en el juego, porque tras la expulsión del central los vitorianos se estiraron.

La incertidumbre en el marcador se expandió hasta el final. Los pucelanos supieron defender con aplicación e inteligencia el gol anotado por Miguel a los once minutos de la reanudación. El tudelano montó una contra tras córner apoyándose en Doncel, el mejor de la tarde, que le devolvió el balón cuando encaraba al portero, para que Miguel marcase a puerta vacía. El Alavés B mostró problemas en las transiciones ataque-defensa y esta jugada le machacó.

Sobre todo pensando en lo que pudo ser y no fue, porque el inicio del encuentro fue para los vascos. En el primer cuarto de hora Doncel salvó un gol bajo palos y Gaizka realizó dos intervenciones prodigiosas tras sendos remates alaveses a bocajarro. Los primeros minutos que tanto daño hacen al filial a domicilio, fueron en esta ocasión incruentos.

El Promesas se dio cuenta de lo ocurrido, supo lo que le pedía el partido y abandonó la tentación de la siesta para enfundarse la ropa de trabajo para las ocasiones difíciles. A falta de creación, presión. A falta de juego fluido, fútbol intenso. Los de Baraja se impusieron poco a poco aunque no fabricaban casi ocasiones. De hecho apenas inquietaron la meta rival.

El Alavés sólo lo hizo en las postrimerías, aprovechando las dudas de Gaizka en los balones colgados, pero también fueron inofensivos. Al final, la inteligencia aplicada dio tres puntos. No siempre se puede jugar igual para lograr la misma meta, que es ganar.

BARAJA. «El partido ha cambiado mucho a nivel táctico pero el equipo respondió muy bien. En una contra marcamos y después ha sido defendernos, que lo hicimos bastante bien. Ahora hay que evitar que nos marquen pronto fuera».