Diario de Valladolid | Viernes, 6 de diciembre de 2019

Zambrano evoca tiempos miserables y triunfa

El autor de ‘La voz dormida’ eleva el listón con una historia sobre lo rural con códigos del western

BENITO CARRACEDO VALLADOLID 20/10/2019

Un año más, película española para inaugurar una nueva edición, la 64, de la Semana Internacional de Cine de Valladolid: Intemperie, dirigida por Benito Zambrano. Y siguiendo esta tradición, presencia en la ciudad del equipo de la película: director, productores y actores principales y secundarios.

Zambrano vuelve a un tiempo, el de la postguerra civil española, que tocara en La voz dormida, cambiando radicalmente de escenario y personajes –en aquella, mujeres; en esta, hombres–, pero no de actitud, compromiso ético y estético. Al tiempo, dota a la historia de un alcance más universal.
La historia es la contada en uno de los éxitos y descubrimientos novelísticos de los últimos años, Intemperie, del escritor Jesús Carrasco, «una novela muy complicada de adaptar, por las atmósferas, la dureza», señaló en rueda de prensa el director. «Sentí que podía hacer mía, porque yo he vivido en esas tierras, con esas gentes», dijo.

Paisajes desolados, desérticos, reconocibles desde la campiña andaluza hasta Castilla y León, la Mancha y Extremadura; paisajes tan inmutables como el destino al que parecen estar sometidos sus paisanajes. Hasta que un muchacho, «desangelado», de la estirpe de los sometidos, humillados, ofendidos, los sin tierra, altera el panorama y encuentra en «un hombre derrotado por el entorno de violencia que ha vivido –la guerra–, que ha decidido vivir al margen de la sociedad, la ayuda que necesita».

Luis Tosar encarna a este personaje –y Jaime López al muchacho, ambos presentes en la cita ante los medios– en una película «que refleja un momento muy especial de nuestra historia desde una visión nueva; y que habla de cómo luchar contra el odio y el resentimiento, de cómo mantener la esperanza de que la condición humana merezca ese nombre».

Frente a estos dos personajes, los malvados encabezados por Luis Callejo –«No podía inspirarme en un personaje real porque no conozco a nadie tan hijo de p…, pero los he visto en películas, en alguna del Oeste», aseguró-, y un excelente plantel de secundarios como el gran Vicente Romero, a quien Zambrano descubriera para bien del cine español en la serie televisiva Padre Coraje.

Actores y actrices tanto principales como secundarios que aportan credibilidad, autenticidad, veracidad a una película que entronca con la tradición cinematográfica (y literaria, por la parte de la novela que adapta) sobre el mundo rural español, «y el de la miseria, y del que a veces nos olvidamos», apuntó el director de Intemperie.

Pero también puede situarse cercana a los códigos del cine de género, como puede ser el western, un imaginario de implantación global, que en la película de Zambrano evoca las obras de directores como Bud Boetticher, esa clase de directores que hicieron resaltar la autoría sin apartarse en demasía del clasicismo del género.

«Esta es una historia simple, de lucha entre el bien y el mal, es básico y viejo, pero había que conseguir que la historia transcendiera, que aportara un sentido y una verdad», explica Benito Zambrano, quien muestra el talento cinematográfico que atesora, y que la industria suele ignorar –cuatro largometrajes en veinte años–, dominando todos los registros de su oficio (narrativos, actorales…).

Se cumple la tradición de empezar la Seminci con una película española, pero con la diferencia respecto a otras ediciones de que esta, Intemperie, sí coloca un listón, de exigencia, de calidad, para el resto de títulos que se proyectarán en la Sección Oficial.

Los unánimes aplausos con los que el público de la Seminci recibió la película, también figuran entre los buenos augurios para una cinta que se estrenará el próximo 22 de noviembre.