Diario de Valladolid | Lunes, 16 de diciembre de 2019

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La trashumancia de este siglo

Pastos Ernestine Lüdeke preside la Fundación Monte Mediterráneo y coordina ‘viajes’ anuales de rebaños desde Andalucía hasta la Montaña Palentina y León

E. ORTIZ 23/09/2019

Ernestine Lüdeke llegó a España hace tres décadas buscando un cambio de aires. No sabía entonces que su vida daría un giro de 180 grados. La primera toma de contacto de esta filóloga alemana con el país fue en Madrid, pero su sino la esperaba en Sevilla. Allí viajó con motivo de la Exposición Universal de 1992 y allí se topó con la trashumancia, la de este siglo.

El pabellón de Alemania en la Expo, del que la voz de esta historia fue directora cultural, contaba con una parte dedicada al medio ambiente y la conservación de la naturaleza. Para que la «efímera existencia» del estand dejase huella y «alguna herencia», el comisario general del mismo –y actual marido de Ernestine– promovió la creación de la Fundación Doñana. «Representaba el carácter de las aves migratorias que no conocen fronteras y también son un poco universales, como la exposición», razona. Entre los distintos proyectos que pusieron en marcha en torno al Parque Nacional floreció la relación de este matrimonio con el «mundo conservacionista».

Una relación a cuatro, pues no tardaron en tropezar con el proyecto de defensa de la trashumancia de Jesús Garzón, entonces en ciernes. La fascinación que despertó en Ernestine la idea de recuperar esta tradición sentó las bases de la Fundación Monte Mediterráneo, de la que es presidenta. Hace ya diez años que este tipo de pastoreo forma parte de la vida de esta alemana, afincada en la provincia de Huelva, tras darle ese ansiado giro.

La labor de esta institución pasa por «coordinar ambas partes» y prepararlas para el desplazamiento anual de los rebaños del sur al norte, en concreto a León y a la Montaña Palentina. Existen «dos modalidades» para esta expedición, en ambas Ernestine y su equipo se encargan de buscar los puertos pirenaicos: los ganaderos pueden acompañar a sus ovejas en este viaje o pueden enviárselas a pastores que conozcan la zona. Esta opción es la más frecuente, como ha ocurrido este año, ganando siete adeptos frente a uno.

Camiones preparados para transportar hasta 400 cabezas llegan a Castilla y León, con maletas cargadas de «beneficios». En primer lugar, enumera la presidenta de Monte Mediterráneo, está el ecológico. «Los recursos alimenticios en el sur durante el verano son muy escasos», apunta antes de lamentar que las dehesas «se compactan y hay que comprar pienso, que deja una huella de carbono mucho mayor y es menos sano que el pasto». Añade una evidencia a esta lista: «el clima es mucho más agradable en el norte que el sur».

En la Comunidad, a cambio, «las ovejas limpian los puertos». Por lo que la principal consecuencia del abandono de esta actividad, advierte, es la «matorralización de los pastos, con un claro peligro de incendios forestales».

BENEFICIOS

La trashumancia que se hace ahora, en pleno siglo XXI, «no es la de hace 50 años». Pero sí mantiene, más o menos, las fechas tradicionales: desde San Antón hasta la Virgen del Pilar. «Evidentemente esto no es rígido. Si hay un verano temprano, podemos subir antes del 15 de junio; y si no hay comida o agua en los puertos del norte, bajamos antes del 12 de octubre», concreta Ernestine.

A su juicio, esta práctica responde a los planteamientos de cualquier estudio de sostenibilidad y viabilidad: «deja menos huella de carbono, aprovecha los recursos naturales y mitiga el cambio climático», ejemplifica. En el caso concreto de Castilla y León, además, tiene una importante función laboral y social: «las zonas a las que llegan las ovejas padecen una despoblación brutal y la trashumancia, aunque sea solo durante cuatro meses, puede aportar empleo y otras actividades».

En la diana de objetivos de la Fundación está conseguir que la labor del pastor sea «digna y en condiciones». Encaminan sus esfuerzos a ello con la mejora de las infraestructuras o la limpieza de caminos, además de con formación para quienes están interesados en esta práctica en la que no hay lugar a la crítica al ser ventajosa, asegura, con independencia del ángulo desde que se mire: animales, profesionales o medio ambiente. Beneficios al abrigo de una máxima: «la ganadería extensiva es la mejor herramienta para mitigar el cambio climático».

Su principal esfuerzo, reconoce Ernestine, persigue que la trashumancia resulte «económicamente atractiva para el ganadero». En su búsqueda de cofinanciación para «cumplir con el refrán ganarse el bolsillo y luego el corazón» hacen un llamamiento a la Junta. Precediendo al mismo, esta alemana agradece la buena acogida que Castilla y León brinda a su perseverante apuesta.