Diario de Valladolid | Jueves, 19 de septiembre de 2019

El Seprona denuncia a una chatarrería con multas que podrían llegar a 300.000E

La investigación determina que el incendio de julio se produjo por incumplir el protocolo

E. LERA VALLADOLID 14/08/2019

La Guardia Civil, a través del Seprona, denunció ayer a la empresa Reciclaje Valladolid tras el incendio que calcinó parte de la chatarrería que tiene en la carretera de Renedo. El suceso se produjo el pasado 17 de julio y afectó a residuos que la mercantil tenía acumulados en esas instalaciones, todos ellos vehículos al final de su vida útil, según informaron fuentes del Instituto Armado.

Tras realizar las correspondientes gestiones, los agentes constataron que el siniestro en el que se quemaron alrededor de 200 vehículos fue provocado por un equipo de soldadura que realizaba trabajos en uno de los coches apilados, además se comprobó que la compañía «no se ajustaba a los condicionantes establecidos en las autorizaciones pertinentes para el tratamiento de los residuos», que en el momento de los hechos se encontraban almacenados en esta planta, situada en el kilómetro 4 de la carretera VA-140.

Por tales hechos, el Seprona envió ayer al Servicio Territorial de Medio Ambiente y al Servicio Territorial de Economía (Sección de Industria y Competitividad) del Gobierno autonómico un expediente por las irregularidades cometidas contra las leyes de Residuos y Suelos Contaminados y de Industria de Castilla y León. En este sentido, las infracciones denunciadas podrían alcanzar multas desde 901 hasta 45.000 euros, excepto si se trata de residuos peligrosos, en cuyo caso la sanción oscilaría entre los 9.001 y los 300.000 euros, incluso la inhabilitación para el ejercicio profesional por un periodo de tiempo no inferior a un año.

Reciclaje Valladolid es una empresa que abarca en su globalidad la gestión de residuos y la planta de la carretera de Renedo cubre una de sus especialidades. La compañía tiene como actividades reciclaje de metales, demoliciones y derribos, gestión de residuos, reciclaje de vehículos, reciclaje de baterías, compra de chatarra, reciclaje de aceites, recogida de electrodomésticos y retirada de amianto. Este diario intentó contactar ayer con los responsables pero nadie descolgó el teléfono que figura en su página web.
Una chispa provocada por el equipo de soldadura saltó a una pila de coches y ésta comenzó a arder, provocando una densa humareda negra que fue visible en los momentos iniciales a muchos kilómetros del punto del suceso.

El aparatoso incendio, que se activó a las nueve de la mañana, llevó a decenas de vecinos a avisar al servicio de emergencias 112 en los minutos siguientes. Aquel día ya se apuntó que el origen del incendio pudo deberse a las labores de oxicorte que los operarios realizaban sobre vehículos aún enteros. Ningún trabajador resultó herido, pero los trabajos de extinción se complicaron por el fuerte viento, que acabó prendiendo una pirámide de coches apilados ya prensados hasta convertirla en una pira. Y peor aún, con una dificultad añadida para que el agua llegara a los vehículos situados al principio de la pirámide.
Los Bomberos confirmaron que se quemaron neumáticos, envases de productos tóxicos, numerosas

bombonas de diferentes gases y hierro, lo que causó «gran temperatura». De hecho, complicó las labores de extinción que se alargaron más de cinco horas y en las que participaron tres dotaciones –dos del parque de Las Eras y una de Canterac, con catorce efectivos–. Al lugar se desplazó una patrulla del Seprona, que es la que ahora ha puesto en conocimiento de las autoridades competentes los hechos.

El fuego no fue sofocado hasta la una de la tarde. Debido a la presencia de sustancias tóxicas, no se pudo utilizar demasiada agua para llevar a cabo una extinción rápida, además al estar apilados, el servicio de Bomberos tuvo que remover toda la chatarra para apagar las llamas. Un retén del servicio de extinción de incendios permaneció toda la noche en las instalaciones de la planta de Reciclaje Valladolid para evitar que el incendio volviera a reproducirse. El tiempo también corrió en contra en todo momento debido a la cercanía del río Esgueva y la posible filtración de agua contaminada de combustibles y grasas a los acuíferos.

Ante la adversidad, hubo una ‘baza favorable’ dentro de lo que puede ser favorable en un suceso. Fuentes de Bomberos comentaron que al ser un campo abierto, donde no había naves cercanas, se pudo controlar mejor, lo que evitó su expansión. Todo ocurrió dentro de las instalaciones de la compañía, que gestiona demoliciones y desguaces industriales, así como compras al por mayor de todo tipo de metales y chatarra para la venta a fundición o para exportación.