Diario de Valladolid | Sábado, 21 de septiembre de 2019

París, testigo de la hazaña de Sergio Monge

El vallisoletano prosigue con su reto solidario de ir en bicicleta desde Valladolid hasta Amsterdam en 16 días y hacer 1.756 km. / A falta de tres días para llegar reconoce que «está destrozado pero es la cabeza la que da pedales»

J.I. FERNÁNDEZ VALLADOLID 13/08/2019

París, la ville de la Lumiere, la ciudad de la luz, es la capital turística del mundo. La Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la Catedral de Notre Dame, el Moulin Rouge, los Campos Eliseos, mucha historia en sus calles y sus monumentos. Decían que París bien vale una misa (Paris vaut bien une messe) y en el caso de Sergio Monge, París bien vale una hazaña.

El aventurero vallisoletano prosigue con sus particulares ‘vacaciones’ elegida para este verano. Sergio Monge está circulando desde pasado 1 de agosto de Valladolid a Amsterdam en bicicleta para apoyar la investigación de la enfermedad de Dent. Su misión es la de recorrer 1.756 kilómetros en 16 días, entre el Pisuerga y la ciudad de los tulipanes, como un reto solidario con la intención de recaudar fondos para la investigación de la Enfermedad de Dent, un síndrome minoritaria provocado por una mutación cromosómica que causa problemas derivados de la afección a los riñones.

«Es un reto muy distinto a todo lo hecho hasta ahora. Físicamente es más light, pero no sé cómo me va a afectar estar 15 días sólo en la carretera», confesó Monge. Y de momento la situación es «dura» pero «con ganas de seguir adelante».

Este periódico logró conectar ayer con Monge quien sigue con su travesía. Era un día especial, él y Nacho (el muñeco que siempre le acompaña en sus viajes) habían llegado a París. «Creo que será de los momentos más emocionantes de este viaje. Las piernas flojean pero la cabeza está bien y eso es lo que me da ánimos para seguir pedaleando», comentó.

Monge reconoció que su entrada en la capital gala es lo más duro que ha vivido hasta ahora. «Aunque es un país y una ciudad muy avanzada en cuanto a circulación en bicicleta, no pensaba que me iba a encontrar con tanto tráfico. Fue bastante angustioso y me entró cierto estrés al circular por sus calles», recordó.

La imagen de Sergio y su muñeco Nacho con la Torre Eiffel es toda una postal de sueños y de esfuerzo. Una imagen que el pequeño Nacho, que ahora tiene nueve años, no olvidará jamás. Por él es este reto. Ahora se encuentra «mal», como advirtió Monge antes de salir de Valladolid, pues ya tiene un problema de raquitismo derivado del mal funcionamiento de sus riñones, así como carencia de calcio, lo que complica mucho la recuperación en caso de fracturas óseas.

No serán las únicas imágenes que Monge llevará en su mente tras su paso por la capital gala. También ha convivido con la desigualdad social. «Es muy llamativo como ver que he pasado en cinco minutos de ver los barrios más pobres de París a estar en todo el lujo del centro».

El plan hasta ahora se ha cumplido a rajatabla. Desde el pasado primero de agosto, en tres días pasó por Burgos, Vitoria y San Sebastián. El cuarto día rodó en dirección a Burdeos (Francia) para pasar después por Angulema, Poitiers, Tours, Orleans y llegar a París.

En total una media de 110 al día - y está por cuatro países: España, Francia, Bélgica y Holanda. A partir de mañana será el momento de disfrutar de la ciudad de Gante. «Me han dicho que es preciosa y eso es lo que me anima a seguir adelante porque es cierto que ya me encuentro algo cansado», afirmó. Será una de las etapas más duras, con cerca de 180 kilómetros, pero sabe que la recompensa estará muy cercana.
El vallisoletano, gran aficionado al ciclismo, se sentirá como sus ídolos cuando ruede a Roubaix. La localidad «mítica» del ciclismo europeo ya que acoge una de las carreras ‘clásicas’ con más tradición. «Creo que va a ser alucinante poder rodar en pavés».

Una vez que pase Bélgica entrará en Holanda. Y allí, en Amsterdam le estarán esperando el día 16, su madre, su novia y los componentes de la organización. «No sé cómo voy a actuar, pero les tengo muy presentes en mi viaje y, junto a la fuerza que me manda la gente, es mi mejor gasolina para seguir adelante».

SIN PROBLEMAS TÉCNICOS
Un viaje que está desarrollándose sin dificultades técnicas. «He tenido suerte y de momento no he sufrido ningún problema», apuntó. Solo una salida de cadena «y es una anécdota». Lleva una bicicleta con nombre propio, Maggie, inspirada en la canción de Rod Stewart, que le acompaña en este recorrido y que se está portando muy bien. Como anécdota, la vida de una llanta de bicicleta suele rondar los 2.000 kilómetros, ahora entrará en los 1.500, pero confía en que «sigan aguantando».

La oportunidad de ver paisajes, entornos, personas y lugares está muy presente, ya que para continuar sumando fondos a la causa de Asdent, la intención es crear un documental con todo lo vivido. «Hay mucha gente que coge su reto y lo hace por el Dent, pero no conozco a nadie más que lo tenga siempre en su agenda, que haya hecho del Dent su causa», confesó el vallisoletano.

No es la primera vez que Sergio pedalea en beneficio de la Asociación de la Enfermedad de Dent (ASDENT), ya lo hizo en 2013, cuando conoció en la tercera etapa de la competición Titan Desert a la madre de Nacho, que competía para dar visibilidad a la enfermedad rara que padece su hijo. La Enfermedad de Dent es un síndrome minoritario provocado por una mutación en un gen localizado en el cromosoma X que afecta al normal funcionamiento de los riñones, provocando que el organismo no asimile elementos básicos como el potasio, el magnesio, las proteínas o el calcio. En el mundo hay tan solo 411 casos diagnosticados, y el pequeño Nacho es uno de ellos.

Monge ha hecho de su gran pasión, el ciclismo, la mejor vía para dar visibilidad a una enfermedad que, pese a ser prácticamente invisible para la sociedad y la ciencia, es una enfermedad rara letal. La meta de los pedaleos de es su cura.