Diario de Valladolid | Sábado, 21 de septiembre de 2019

Un paseo por el Valladolid desaparecido

José Luis Salinas ofrece a los seguidores de su página de Facebook un viaje en el tiempo para conocer a través de fotografías antiguas cómo lucía la ciudad en el pasado

GUILLERMO SANZ | VALLADOLID 11/08/2019

Viajar en el tiempo es una quimera imposible de cazar para el ser humano. ¿Quién no ha soñado con meterse en una máquina como la descrita por H.G. Well en su obra y pisar la tierra en los mismos caminos que lo hicieron nuestros antepasados? Este sueño recurrente en el ser humano lo ha llevado a escala local un amante de la fotografía antigua como José Luis Salinas, que invita a todos sus seguidores de su página de facebook a pasear por el Valladolid Desaparecido.

Salinas se ha convertido en buceador en un mar de negativos y originales para descubrir a la gente cómo lucía décadas atrás la ciudad que conoció su generación y las anteriores, una sombra que ha perdido parte de su alma por el camino. «Valladolid ha cambiado totalmente, han destruido todo lo antiguo», lamenta. Una razón de peso para recordar, en unos casos, o descubrir, en otros, con un sólo click cómo edificios como la iglesia de San Lorenzo, la Casa del Barco, el mercado de Portugalete, el hospital de la Resurrección o la Puerta del campo formaban parte del paisaje de la ciudad.

José Luis Salinas mostró su interés por la fotografía desde su juventud: «A mí la fotografía me gustaba desde joven. Me gustaba fotografiar castillos, pueblos...», recuerda. Su cámara Pentax se convirtió en un aliado inseparable hasta que las obligaciones empujaron a su afición a un segundo plano; pasión que resucitó con fuerza cuando su trabajo como reparador de televisiones perdió volumen. «En esa época de impás hasta la jubilación descubrí Facebook y me metí en esto», primero en 2010 y, tras una temporada de parón, volvió con fuerza en 2013 para ir dando forma a una página que cuenta con más de 13.000 seguidores.

«A mí me gusta recordar lo que he conocido de Valladolid. Mi intención era dar a conocer que antes existía un edificio y ahora otro. Ponía una fotografía a ver si la gente lo reconocía, una especie de juego de adivinanzas», admite el bloguero, que encuentra los pequeños tesoros que comparte en el Archivo Municipal de Valladolid (una fuente inagotable de historia) o de personas que le han cedido fotografías para usarlas en una labor de divulgación cultural que no tiene, literalmente, precio: «Yo nunca he tenido ningún beneficio. Nunca he pagado y nunca he cobrado», asevera.

El interés de sus seguidores en conocer cómo era el suelo que ahora pisan sus contemporáneos convierte a Valladolid Desaparecido en una interesante página de referencia para los ratos de ocio que brinda Facebook, donde los visitantes pueden ver, por ejemplo, cuando los coches, hoy ‘vetados’ en la Plaza Mayor, paseaban libremente alrededor del Conde Ansúrez o cómo son pocos los rincones de la ciudad que han sobrevivido al paso del tiempo. Cada día, Salinas se sumerge en la web para encontrar fotos nuevas (publicadas o no) a una colección que descansa en un disco duro que ya ocupa 10 gigas. Las más antiguas, de los años 20; una joya que llegó a sus manos gracias a una persona que le contactó para decirle que tenía unos cristales de su padre y que él logró digitalizar gracias a un artesano invento casero.

Hoy todo el mundo tiene una cámara en su bolsillo; sin embargo, «en aquella época sólo se permitía el lujo cuatro personas», las únicas capaces de inmortalizar la ciudad junto a los fotógrafos como el que descansa hasta la eternidad en el Campo Grande. Por eso, el valor de lo expuesto se revaloriza en una lección de historia en la que José Luis Salinas tiene su capítulo predilecto: «Las fotos de la plaza de Las comedias (actual plaza de Martín y Monsó) son mis favoritas porque yo viví allí y son lo que he conocido. Me retrotraen a ese pasado, cuando no había coches, los niños jugaban y se hacía vida en la calle», explica; un breve viaje al pasado con la imaginación que comparte con las cientos de personas que pasean por su página diariamente para descubrir una ciudad casi desconocida para quien no paseó por sus calles.