Diario de Valladolid | Miércoles, 18 de septiembre de 2019

12:02 h. INICIATIVAS

Un compromiso con el bienestar animal que alcanza la excelencia

ICPOR La compañía obtiene la máxima calificación en un certificado de nueva creación que busca avalar las buenas prácticas en el sector porcino / Vela por el cumplimiento de los parámetros fijados por la OIE

E.ORTIZ 29/07/2019

El bienestar animal es uno de los pilares sobre los que se sustenta Icpor, la compañía especializada en la integración porcina de cerdo blanco e ibérico desde 2012, que desarrolla su proyecto entre las dos Castillas. Una seña de identidad que ahora cuenta con un reconocimiento oficial que deja constancia de un buen hacer que más que bueno, es excelente.

La empresa ha obtenido el certificado Bienestar animal y bioseguridad –de reciente creación– y lo ha hecho, además, con la máxima calificación posible. Este título está en línea con su compromiso de contribuir a la modernización del sector porcino en España y de mejorar las prácticas dentro del mismo, así como con su política de transparencia de cara a la sociedad. «En Icpor cumplimos estrictamente la normativa vigente en el país y en determinados aspectos, como el medioambiental o el sanitario, nuestro nivel de exigencia es incluso mayor que el recogido en la misma», asevera su gerente Julián Redondo para resaltar la importancia de que un «tercero independiente reconozca este compromiso».
El certificado, creado este año por la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (Interporc), nace precisamente con el objetivo de avalar las buenas prácticas en el sector y su obtención es totalmente voluntaria.

Un comité científico independiente y asociaciones de protección de animales han revisado el Reglamento Técnico de Bienestar Animal y Bioseguridad Interpor Animal Welfare Spain (IAWS) que vela por el cumplimiento de los parámetros fijados por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE): libres de hambre, sed y desnutrición; de miedos y angustias; de incomodidades físicas o térmicas; de dolor, lesiones o enfermedades; y para expresar las pautas propias de comportamiento. «La obtención de este certificado y la calificación que hemos conseguido refuerzan nuestro compromiso con la transparencia, con el sector y con su modernización», traduce Redondo para matizar que se trata de «aspectos que la sociedad valora».

Estos principios, además, deben cumplirse en ocho áreas de control establecidas en el reglamento: alimentación; limpieza y desinfección; alojamiento; salud; comportamiento; manejo; control de las granjas, animales y en el centro de sacrificios así como en todas las fases del proceso productivo desde la gestación y cría, pasando por engorde, transporte, sacrificio y fabricación. Para poder poner un tic verde en cada uno de ellos, es necesaria una minuciosa auditoría que en el caso de Icpor ha analizado al detalle «23 aspectos diferentes relacionados con la gestión y la actividad diaria de una granja».

En materia de gestión, ejemplifica su gerente, «el reglamento exige una exhaustiva trazabilidad del ganado, además de datos e información técnica». Mientras que en la actividad diaria se auditan, continúa, factores como «el correcto estado y dimensionado de la instalación; el confort térmico y la ventilación; la iluminación y la adecuación de pasillos». Exámenes a los que añade los de «las zonas de tránsito y movilidad de los animales; la condición corporal de cada uno; el suministro de agua y pienso; el control de lesiones, enfermedades y su tratamiento o el manejo de aquellos enfermos».

FACILIDAD

Perfilar el bienestar de los animales, junto con el cuidado del medio ambiente o la fijación de población rural, como una de las «partes destacadas» del modelo que Icpor sigue a rajatabla desde su fundación hace siete años «ha facilitado mucho el proceso» de consecución de este distintivo que, como puntualiza su gerente, «se ha extendido durante varios meses por los numerosos aspectos que analiza».

Una ventaja de la que pueden seguir sacando partido en el futuro pues la compañía especializada en la integración porcina de cerdo blanco e ibérico debe someterse «anualmente a un nuevo control» si quiere «mantener el certificado» y cuando finalice su periodo de vigencia, en tres años, deberá «repetir todo el proceso» para verificar que su funcionamiento continúa al nivel de la excelencia.